Pruebas PISA: una preocupante caída

Los resultados recientemente difundidos de la novena edición del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA), que mide desde el año 2000 y cada tres años los conocimientos y habilidades de jóvenes de 15 años que hayan completado al menos seis años de escolaridad formal, reflejaron retrocesos en los aprendizajes. La Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza volvieron a sumar su participación de forma individualizada, marcando diferencias con los promedios nacionales.

Entre los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) los resultados en ciencias, lectura y matemática -las tres áreas evaluadas en cada edición a la que este año se sumó “aprendizaje en el mundo digital”- registraron sus niveles históricamente más bajos. El 29% de los adolescentes de 15 años de los países miembros tuvieron bajo rendimiento en estas tres áreas.

En la vereda de enfrente, los mejores desempeños fueron los asiáticos, correspondiendo a los sistemas educativos de Pekín, Shanghái, Jiangsu, Zhejiang y Singapur. El cuadro de honor se completa con Estonia, Japón, Corea, Macao (China), Taiwán y el Reino Unido. Con una caída del 2,9% respecto de la medición de 2022, la Argentina ocupa un triste puesto 75 entre los 91 participantes y el octavo entre los 13 de la región.

En tiempos de redes e IA, uno de los datos más relevantes se asocia a una crisis de lectura, con dificultad para evaluar fuentes, correlacionar información y desarrollar pensamiento crítico por parte de estudiantes convertidos en lectores apresurados y superficiales que tienden a equivocarse, con valores que casi duplican los de 2018.

No es la riqueza la que permite explicar el desempeño por país; sí las políticas y decisiones acertadas al invertir recursos. La alta inversión de Luxemburgo, el país que más destina a la educación, no condice con los resultados obtenidos, superado por Irlanda, Francia e Italia, que apenas destinaron la mitad de esos montos.

Comparativamente, nuestro país se ubica dentro del bloque medio-bajo de la región, liderado por Uruguay, Chile y Costa Rica. Apenas el 7,8% de los estudiantes de 15 años logró el umbral mínimo en las tres materias evaluadas, mientras que los que no alcanzaron los niveles básicos solo llega al 14,5%.

Matemática refleja la situación más crítica para el país, pues solo el 24% de los alumnos logra el nivel básico. En tanto que en 2022 el 73% no podía resolver operaciones sencillas de la vida cotidiana, hoy ese porcentaje se eleva al 76%, mientras que el promedio de la OCDE está en 65%. Desde 2009 la caída en matemáticas no cesa.

En lectura, a nivel nacional apenas el 40% superó el nivel 2 pero el 69% no identifica la idea principal en un texto de extensión moderada. En ciencias, el 41% alcanza el nivel básico, frente al 74% de la OCDE.

Menos del 8% de los jóvenes argentinos logró el umbral mínimo de las tres materias troncales, con aumento de quienes no lograron los niveles básicos respecto de anteriores mediciones.

CABA lideró cómodamente los resultados en matemática y ciencia de la región pero retrocedió mucho en lectura respecto de 2022, aunque le alcanzó para superar a Uruguay y Costa Rica, los mejores entre 13. Córdoba fue la que menos retrocedió, comparada con CABA y Mendoza, y subió 12 puntos en ciencia. Mendoza se ubica en el promedio latinoamericano en las tres materias.

Desde el Ministerio de Capital Humano responsabilizaron a las anteriores gestiones por estos resultados y destacaron que las mejoras recientemente alcanzadas se vieron reflejadas en las pruebas Aprender 2025. Sin desmerecer los avances detectados por dichas evaluaciones, insistimos en la importancia de romper la tendencia a culpar a otros y a discontinuar políticas que se refleja en magros resultados.

La Academia Nacional de Educación difundió el documento “La educación es una prioridad”, en la que exhorta a asumir compromisos concretos y sostenidos para recuperar la educación mediante una Concertación Educativa Federal. El desafío que plantea la educación en términos de desarrollo es tan crucial que debemos consensuar y sostener en el tiempo los caminos trazados para alcanzar los resultados esperados. No hay futuro sin educación.

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