No más turismo sanitario
Con los cambios en la Ley de Migraciones, el Gobierno reglamentó la imposición del pago por parte de extranjeros sin residencia permanente de los servicios de atención médica que reciban en hospitales nacionales. En caso de no contar con un seguro de salud a quien facturarle, deberán abonar por la prestación antes de recibirla.
Los extranjeros residentes, que podrán acceder al sistema de salud “en igualdad de condiciones que los ciudadanos argentinos”, deberán presentar su DNI vigente en el que conste su condición de permanencia.
El flamante “Procedimiento operativo para la atención sanitaria de personas extranjeras en los establecimientos sanitarios administrados por el Estado Nacional” establece que queda exceptuada la atención en situación de emergencia, cuando la vida esté en riesgo cierto e inminente, que “no podrá ser negada ni demorada por trámites administrativos”. En el anexo de la norma firmada por el ministro Mario Lugones se mencionan paros cardiorrespiratorios, compromiso respiratorio severo, síndrome coronario, convulsiones, traumatismos graves, hemorragias masivas, quemaduras extensas, sepsis, intoxicaciones agudas, abdomen agudo quirúrgico, emergencias obstétricas, pediátricas o neonatales. Se incluyen asimismo las prestaciones de evaluación, diagnóstico y tratamiento inmediato de condiciones de riesgo, aclarándose que, superada la urgencia, se podrá facturar a quien corresponda por las prestaciones posteriores.
Varias provincias habían ya aprobado similares mecanismos de manera dispar. Salta fue precursora en 2024, seguida por Santa Cruz, Mendoza y Jujuy. En la Ciudad de Buenos Aires el cobro se implementó a partir de marzo de 2025. Se suman también centros de salud nacionales como el Posadas -donde el 6% de los pacientes son extranjeros-, el Baldomero Sommer, el Ramón Carrillo, el Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur y el Laura Bonaparte.
Los efectos de estas medidas no solo se hacen sentir localmente. Los hospitales de la ciudad de Encarnación (Paraguay), que ya recibían cada vez más pacientes, se preparan para un incremento de la demanda a partir de la reglamentación comentada. En zonas fronterizas, los paraguayos que trabajan en la Argentina y los argentinos sin cobertura encuentran en los hospitales públicos paraguayos una posibilidad de atención gratuita. La informalidad que prevaleció por años en estas cuestiones, hoy obliga a considerar mecanismos de recuperación de costos o de reciprocidad sanitaria que seguramente sean también motivo de negociaciones y conversaciones diplomáticas.
