Cartas de lectores: El Himno Nacional, estudiantes extranjeros, impuesto de sellos

El Himno Nacional

Concuerdo totalmente con lo expresado por el Sr. Leonardo Delfino en su carta. Asombro y bochorno son las palabras justas para expresar lo que tantas veces sentimos al ser tristes testigos de algo mucho más frecuente de lo que debería suceder cuando se canta el Himno Nacional, o se escucha cualquier canción patria. Por lo pronto el asombro cuando vemos que a veces nuestros mismos hijos y nietos poco saben, y no les interesan, las letras de nuestras lindas y emocionantes marchas y canciones patrias. Bochorno cuando en actos dentro de los colegios o instituciones deportivas o de cualquier otra índole una ve señores grandes cantar con las gorras puestas, hombres jóvenes con las manos en sus bolsillos, que no se descubren de sus caps, boinas o lo que sea que llevan puestas sus cabezas, conversan y hasta se mueven al ritmo de la música, como si en vez de cantar el Himno Nacional estuvieran en un show de rock and pop. Y claramente cuando una figura pública canta nuestro Himno sentado y con sombrero puesto, ya no hay más remedio que denunciar con vergüenza tamaña falta de respeto, como bien lo ha hecho el firmante de la carta, a quien felicito porque muchos creerán que es una pequeñez dar importancia a estas cosas, sin darse cuenta que, por mínima que sea una actitud respetuosa, es una semilla que crecerá y dará su fruto entre los que fueron testigos de ella.

María de Luján Lamon

mllgu@hotmail.com

Estudiantes extranjeros

A la luz de los persistentes reclamos de la Universidad de Buenos Aires para solicitar fondos, pregunto: ¿por qué no se ocupan de cobrarles aranceles a la enorme cantidad de estudiantes extranjeros que vienen a estudiar y graduarse en ella? De esta forma sin duda tendrían un flujo de dinero que sería de gran ayuda para funcionar sin pedirnos más dinero a nosotros, los contribuyentes, que con nuestros impuestos hacemos posible que los extranjeros estudien en la UBA. Absolutamente ridículo. Y me sorprende que no haya quejas fuertes de parte de quienes solventamos ese absoluto dislate.

Andrés Heffesse

heffesse@hotmail.com

Impuesto de sellos

Si un empresario argentino se reuniera con uno extranjero en alguno de los hoteles internacionales de la ciudad de Buenos Aires y se pusieran de acuerdo sobre un negocio, no podrían allí mismo, sin más, poner en papel un resumen de lo hablado, sin que el documento quedara alcanzado por el impuesto de sellos de la ciudad. Para evitarlo, el empresario argentino debería entonces explicarle al extranjero que, para ahorrarse el gravamen, tendrán que fingir que uno le envía al otro una carta con el mismo contenido, que el recipiente deberá contestar en hoja aparte, sin reproducir la propuesta recibida. Para entonces, el extranjero seguramente habrá repensado su intención de invertir en un país tan poco hospitalario y, estando Ezeiza cerca, seguramente decida tomar el próximo vuelo de regreso sin entrar en el laberinto documental propuesto. Dada la ridiculez de tener un impuesto que lo único que logra es complicar las transacciones y dejarlas mal documentadas, sin obtener la recaudación perseguida, me parece que la ciudad de Buenos Aires debería repensar el impuesto de sellos para evitar situaciones como la descripta y permitir que esta ciudad pueda, verdaderamente, convertirse en un centro internacional de negocios.

Mariano Florencio Grondona

mfg@pagbam.com

Un regalo al alma

Haber podido asistir al ensayo de Principio de Extasis en el Teatro Colón fue un privilegio. Y un aliento de esperanza. Agradezco que esto esté sucediendo en estos días en esta sala excepcional de nuestra ciudad y reconocida mundialmente. Me conmovió que desde el arte, además de ofrecer un espectáculo maravilloso, estamos dando un ejemplo. Nunca es tarde. Sentí que era un merecido homenaje a un escritor grande, Jorge Luis Borges, que por distintos motivos ha sido o amado o rechazado, pero más por sus opiniones que por su obra. Porque es un escritor que desde las orillas, como lo definió Beatriz Sarlo, nos enorgullece con su legado. Esta vez se ha concedido la oportunidad de que desde otras artes, y a través del lenguaje del ballet (y todo lo que lo acompaña: música, escenografía, vestuario) se expresara este reconocimiento. Y que los espectadores gocemos y festejemos este “regalo”. Desde mi butaca, como argentina, me sentí emocionada de ver tantos talentos convocados trabajando en equipo (la creación nunca es solitaria, afirmaba Borges). Es una actitud que como argentinos necesitamos y nos hace bien en todos los ámbitos. Estamos cansados de pararnos en la vereda de la queja solamente. Esto es lo que debemos transmitir a nuestros niños y jóvenes. Vi a muchos de ellos, respetuosos, que presenciaban el ensayo. Y como docente me alienta. Saber reconocernos en nuestros dones es fundamental. Gracias a todos los que lo hicieron posible.

Marcela Tabanera

marcelatabanera@gmail.com

Voluntarios

Con sorpresa y cierto sabor amargo he visto que la convocatoria para trabajar como voluntario durante la visita del Papa a la Argentina excluye a las personas mayores de 65 años. Es una pena que, para un acontecimiento en el que muchos podrían tener la oportunidad de colaborar una sola vez en la vida, se discrimine por la edad, sobre todo cuando proviene de una institución que debería dar ejemplo de inclusión. Es comprensible que algunas personas mayores puedan tener limitaciones propias de la edad, pero eso no justifica una exclusión general. Los mayores también pueden aportar experiencia, criterio y, en muchos casos, una disposición al servicio que no suele venir indicada en la partida de nacimiento. La paradoja resulta difícil de evitar. Se puede ser papa después de los 65 años, conducir la Iglesia universal, viajar por el mundo y celebrar actos multitudinarios, pero aparentemente ya no se está en condiciones de ayudar a recibirlo.

Eugenio Marchiori

eugemarchiori@gmail.com

En la Red Facebook

Caótico traslado de inmigrantes en Ceuta

“Dios qué terrible. ¿Cómo se llegó a esto?”-Estela Viviana Pérez

“Tras que España no tiene problemas le vino a caer esto de regalo” – Raul Orlando Gabbanelli

“¿Cuando van a entender que esto es por culpa de la izquierda?” –Ariel Arzani

“Si ven al futuro, díganle que no venga” –Jo Leonardo Castro

​ 

​