Sharon Stone se burló de Sydney Sweeney por sus desnudos y reavivó la polémica alrededor de la actriz: “No funcionó”

Sharon Stone encontró una manera bastante particular de recordar a Sydney Sweeney y su paso por Euphoria: hacerle una broma sobre su afición por desnudarse. La actriz de 68 años, protagonista de la nueva portada de Variety dedicada al poder de las mujeres, repasó algunos de sus personajes más recordados y también habló de su incorporación a la tercera y última temporada de la serie de HBO, donde compartió escenas con Sweeney.

Sydney Sweeney y Sharon Stone con parte del elenco de la tercera temporada de Euphoria

Stone interpretó a Patricia Lance, una poderosa productora de Hollywood que intentaba sacar a Cassie Howard, el personaje de Sweeney, de una vida vinculada a las transmisiones eróticas por webcam y el contenido para adultos, para incorporarla a un proyecto de ficción. Y, al recordar aquella trama, aprovechó para lanzar un dardo que conecta directamente con uno de los aspectos más comentados de la carrera reciente de Sweeney: sus apariciones cada vez más provocativas en campañas publicitarias.

“Intenté convencer al personaje de Sydney Sweeney de que dejara de ser una chica webcam y viniera a trabajar conmigo en la serie que estaba produciendo, llamada L.A. Nights”, explicó Stone en la entrevista con Variety. “Y ella accedió a dejar de ser modelo de webcam, pero finalmente no lo hizo. Como se puede ver en la nueva línea de lencería de Sydney, no funcionó”.

Sydney Sweeney en una escena de Euphoria

La ironía de Stone tiene un punto de partida concreto. En la tercera temporada de Euphoria, Cassie ya no es la adolescente insegura que el público conoció al comienzo de la serie. El personaje atraviesa una serie de transformaciones y termina involucrado en el mundo del contenido para adultos. Sweeney, por su parte, convirtió durante los últimos años sus voluptuosas curvas en una parte importante de sus trabajos comerciales.

La actriz lanzó en enero su propia marca de lencería, SYRN, y desde entonces defendió la idea de que se trata de ropa pensada para que las mujeres puedan usarla de la manera que quieran. La propuesta busca competir en un mercado dominado por marcas como Skims, de Kim Kardashian, y Savage X Fenty, de Rihanna.

Al presentar SYRN, Sweeney sostuvo que quería crear lencería que las mujeres utilizaran para ellas mismas, “sin explicaciones, sin disculpas”. También explicó que pretendía generar un espacio para que cada mujer pudiera explorar diferentes versiones de sí misma. La marca ofrece una amplia variedad de talles y organiza sus productos en cuatro categorías: “cómodo”, “juguetón”, “romántico” y “seductor”.

Sydney Sweeney lanzó en enero su propia marca de lencería, SYRN, y desde entonces defendió la idea de que se trata de ropa pensada para que las mujeres puedan usarla de la manera que quieran

La campaña, sin embargo, volvió a poner a Sweeney en el centro de las discusiones sobre la utilización de su cuerpo en la publicidad. Y esa conversación se intensificó todavía más con su último trabajo para una plataforma de apuestas deportivas.

En el aviso, Sweeney aparece desnuda y utiliza distintos elementos deportivos para cubrir estratégicamente su cuerpo. El comercial se volvió viral y generó críticas de deportistas profesionales que consideraron que la pieza sexualizaba la relación de las mujeres con el deporte.

La particularidad del caso es que, según explicó Jacob Fortinsky, fundador y CEO de la compañía de apuestas, Sweeney no fue simplemente la protagonista contratada para ponerle el rostro a una campaña diseñada por otros, sino que la actriz es accionista y tuvo un papel activo en la concepción del aviso.

La actriz se convirtió en una de las más buscadas de su generación

Realmente fue Sydney quien impulsó gran parte de los elementos visuales y del mensaje”, afirmó Fortinsky en una entrevista con Front Office Sports.

El aviso con la actriz desnuda acumuló millones de reproducciones en redes sociales y, según Front Office Sports, el video publicado por la compañía superó los 12 millones de visualizaciones en X y las 47 millones en Instagram.

Pero la repercusión también tuvo un costado negativo. Varias deportistas profesionales cuestionaron públicamente el comercial. Entre ellas estuvo la nadadora australiana Ariarne Titmus, ocho veces medallista olímpica, quien sostuvo que el aviso resultaba ofensivo para las mujeres que dedicaron sus vidas al deporte.

El debate no es nuevo para Sweeney. La actriz ya atravesó otras controversias relacionadas con la forma en que su imagen es utilizada en campañas publicitarias y con la manera en que Hollywood y las marcas explotan su atractivo físico.

Sharon stone y Michael Douglas, protagonistas de Bajos instintos

En ese contexto, la frase de Sharon Stone tiene una resonancia particular. La actriz sabe de primera mano lo que significa convertirse en un símbolo sexual de Hollywood. Su interpretación de Catherine Tramell en Bajos instintos la transformó en una de las mujeres más asociadas a la sexualidad en el cine de los años 90, pero también la llevó a cuestionar durante décadas la manera en que la industria trataba su cuerpo.

En la misma entrevista con Variety, Stone contó que incluso llegó a incluir una cláusula en sus contratos para evitar que sus prendas íntimas fueran vendidas o subastadas después de utilizarlas en un rodaje. Recordó que una vez salió de un programa de televisión y descubrió que su ropa interior y sus corpiños estaban siendo vendidos en una mesa de plástico.

“Me dio mucha vergüenza y pensé: ‘Esto es degradante para mí como mujer’”, relató. Por eso decidió exigir que sus vestuarios quedaran contemplados contractualmente. Stone atribuyó aquella decisión a una enseñanza que recibió de Carrie Fisher, quien a su vez había aprendido de su madre, Debbie Reynolds.

Sharon Stone se convirtió en una estrella a nivel mundial luego de protagonizar el thriller erótico de los años noventa

Mientras tanto, Sweeney eligió no responder directamente a cada una de las críticas. En los días posteriores a la polémica compartió en sus redes sociales antiguas portadas de The Body Issue de ESPN, en las que distintos atletas habían posado desnudos o semidesnudos. Su gesto fue interpretado como una respuesta indirecta al debate sobre si el desnudo podía o no formar parte de la representación del deporte.

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