Se desploman las bolsas mundiales por el temor a que el triunfo demócrata frene el avance de la IA
TOKIO.- Las principales bolsas del mundo atraviesan fuertes pérdidas este viernes, arrastradas por un nuevo derrumbe de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial (IA), un sector que había impulsado buena parte del alza bursátil de los últimos años.
La ola de ventas comenzó en Wall Street y se extendió rápidamente a Asia y Europa. Los inversores reaccionaron con preocupación ante una combinación de factores: las dudas sobre la rentabilidad futura de las multimillonarias inversiones en IA, el creciente endeudamiento de las compañías tecnológicas y la posibilidad de una regulación más estricta en Estados Unidos tras las elecciones de medio término.
En Tokio, el índice Nikkei 225 se desplomó un 6% y cerró en 57.434 puntos, por debajo de los 60.000 por primera vez en casi seis meses. Entre las mayores bajas figuraron empresas tecnológicas como SoftBank y Advantest, muy expuestas al negocio de los semiconductores y la inteligencia artificial.
La caída también golpeó a Corea del Sur, donde el Kospi perdió un 6%, afectado por fuertes retrocesos de Samsung Electronics y SK Hynix, dos de los mayores fabricantes de chips del mundo.
En Europa, la tendencia fue similar. El CAC 40 de Francia cedió 1,2%, el DAX alemán cayó 1,4% y el FTSE 100 de Londres retrocedió 1,5%.
El peor día para Wall Street desde 2025
La jornada del jueves previa había sido especialmente dura en Estados Unidos. El S&P 500 se hundió un 4,4%, su peor desempeño desde abril de 2025, mientras que el Nasdaq, dominado por compañías tecnológicas, cayó 5,5% y entró en territorio de corrección al acumular una baja superior al 10% desde sus máximos recientes.
El golpe fue aún más severo para las empresas vinculadas a los semiconductores. El índice sectorial Philadelphia Semiconductor se desplomó más de 12% en una sola rueda y ya acumula una pérdida superior al 30% desde octubre.
Entre los gigantes tecnológicos, Nvidia cayó 9,3% y pasó a registrar pérdidas en lo que va del año. Arm Holdings se hundió 13,1% tras presentar resultados decepcionantes en su negocio de IA, mientras que Qualcomm perdió 9,5% luego de recortar sus previsiones de ganancias.
La corrección también afectó a otras compañías asociadas al boom tecnológico. Las acciones de Tesla y SpaceX, controladas por Elon Musk, volvieron a registrar fuertes bajas.
Detrás de la volatilidad aparece una inquietud cada vez más repetida entre analistas e inversores: si las valuaciones alcanzadas por muchas empresas vinculadas a la inteligencia artificial se alejaron excesivamente de sus fundamentos.
Durante los últimos dos años, los mercados apostaron a que la IA generaría una revolución económica capaz de justificar inversiones gigantescas en centros de datos, infraestructura energética y desarrollo de chips.
Sin embargo, los resultados trimestrales de firmas como Meta, Amazon, Microsoft y Alphabet mostraron que el gasto continúa creciendo a un ritmo acelerado, mientras que los retornos esperados todavía son inciertos.
“La preocupación es que el volumen de inversión y endeudamiento necesario para sostener la carrera por la inteligencia artificial esté creciendo más rápido que los beneficios obtenidos”, señalaron operadores de mercado.
A ello se suman los cuellos de botella en la cadena de suministros y la elevada demanda de componentes, factores que podrían ralentizar el crecimiento del sector.
El factor político
La victoria demócrata en las elecciones legislativas estadounidenses agregó un nuevo elemento de incertidumbre.
Según trascendió en Washington, dirigentes del Partido Demócrata preparan una serie de proyectos para aumentar el control sobre la industria de la inteligencia artificial. Las iniciativas incluirían pruebas independientes de seguridad para los modelos más avanzados, normas de responsabilidad legal para las empresas y mayores controles sobre la construcción de centros de datos.
También se evalúan medidas destinadas a contener el impacto del crecimiento de estas instalaciones sobre la red eléctrica y las tarifas energéticas.
Aunque el presidente Donald Trump mantiene una postura favorable al desarrollo de la IA y podría bloquear parte de esas iniciativas, los inversores temen que el nuevo equilibrio político derive en mayores costos y obstáculos regulatorios para las empresas del sector.
Pese a la magnitud de la caída, varios analistas consideran que el movimiento podría representar una corrección dentro de un mercado que todavía mantiene una tendencia alcista de largo plazo.
Algunos gestores de fondos sostienen que las bajas generaron oportunidades de compra en compañías cuyos precios venían mostrando niveles considerados excesivos.
Otros creen que la caída refleja una rotación de los inversores hacia sectores menos expuestos a la inteligencia artificial, como salud, servicios financieros y algunas industrias tradicionales.
Por ahora, la única certeza es que el entusiasmo ilimitado que había rodeado a la IA comenzó a dar paso a preguntas más incómodas: cuánto costará la revolución tecnológica, cuándo llegará la rentabilidad prometida y qué nivel de regulación estarán dispuestos a aceptar gobiernos y empresas en los próximos años.
Agencias AP y Reuters y diario The New York Times
