Ryan Fox se consagró en el British Open con un birdie en el hoyo final

El neocelandés Ryan Fox sobrevivió a un recorrido salvaje por los últimos nueve hoyos del campo inglés de Royal Birkdale y embocó el putt más importante de su vida este último domingo: un birdie de tres metros y medio en el hoyo final para ganar el Abierto Británico y conseguir su primer major. Inmediatamente después de firmar la tarjeta, lo primero que hizo el “Champion Golfer of the Year”, como se denomina pomposamente al campeón del Open, fue tomar el celular y hacer un llamado para comunicarse con su padre, a 18.300 kilómetros de Inglaterra. Se trataba ni más ni menos que de Grant Fox, una de las mayores leyendas de los All Blacks, que se desempeñaba como apertura y fue campeón del mundo en 1987.

En el tee del 18, Fox estaba empatado con el estadounidense Cameron Young, quien había terminado su vuelta de 64 golpes (-6) más de dos horas antes. En el hoyo más difícil del campo, de donde sólo habían brotado cuatro birdies en la jornada, Fox pegó un potente golpe de salida al centro del fairway, dejó el tiro de aproximación por debajo del hoyo y, cuando vio la pelota caer en la taza alzó ambos brazos. El trabajo ya estaba hecho a la perfección, lo que no pudo concretar Scottie Scheffler, que insinuó una remontada pero finalizó 4°, a tres de la punta. Así, el N° 1 no pudo defender el título.

Fox cerró con 68 golpes (-2), totalizó 270 (-10) y le propinó otra gran decepción a Young. El estadounidense también terminó a un golpe del campeón en St. Andrews hace dos años y tenía la ventaja en la ronda final del Masters hasta que Rory McIlroy lo superó en abril.

El festejo Ryan Fox en el hoyo 18, tras embocar el putt decisivo

El tercero en discordia fue Sam Burns, el líder tras 54 hoyos, que no tenía planeado disputar el Abierto Británico debido al inminente nacimiento de su hija y que cambió de parecer cuando su esposa dio a luz antes de la previsto, dejó escapar una ventaja de dos golpes, terminar a dos golpes del campeón.

Ryan Fox es el segundo neocelandés que gana el Open Championship tras Bob Charles en 1963 en el cercano Royal Lytham. Además, es el tercero de su país en ganar un major, ya que Michael Campbell se impuso en el US Open de 2005.

De 39 años, su madurez como jugador tardó en llegar, pero ahora se cubre de gloria al igual que su padre, en un deporte completamente distinto. Se impuso en su trigésima participación en un major, en donde nunca había culminado entre los diez primeros. Su mejor resultado había sido un 16º puesto en el Open de Royal Portrush en 2019.

Una de sus mayores victoria la había logrado en el el BMW PGA Championship de Wentworth en 2023. Curiosamente, allí derrotó por un golpe al inglés Aaron Rai. Pero además, el año pasado festejó dos títulos del PGA Tour: el Canadian Open y el Myrtle Beach Classic.

Fundamentalmente, lo de Fox en Royal Birkdale resultó una exhibición de valor, coraje y entereza bajo una presión constante. Al final, el neocelandés fue el último que resistió allí arriba del tablero, en un campo muy intrincado, cada vez más rápido y duro, con greenes casi indescifrables, típico de lo que suele ocurrir el major más antiguo del calendario.

Su reacción espectacular empezó el sábado, cuando presentó una tarjeta excepcional de 62 golpes, con la que igualó el mejor resultados conseguido nunca en una misma jornada en un torneo del Grand Slam. Este domingo, presentó una tarjeta de -2 golpes gracias sobre todo a una impresionante final de recorrido, con birdies en los hoyos 13, 14, 16 y 18, para conseguir ante la perplejidad general la que es la victoria más importante de su carrera.

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