Racing se despidió de su público con un 2-1 olvidable a Aldosivi, que descenderá a la Primera Nacional

Racing se despidió de su gente con un triunfo que ni siquiera fue celebrado, ya que el equipo dirigido interinamente por Sebastián Romero había salido a la cancha sin ninguna posibilidad de clasificarse para los playoffs del torneo Clausura: con goles de Adrián Martínez y –de penal– Ignacio Rodríguez, venció por 2-1 a Aldosivi, al que condenó al descenso a una fecha del cierre de una temporada olvidable para ambos conjuntos. “Que se vayan todos”, fue, entre otros, uno de los cánticos dedicados a los jugadores de la Academia y a la comisión directiva encabezada por Diego Milito.

Como en el cierre del semestre anterior, el último partido que Racing afrontó en el Cilindro de Avellaneda fue con “Chirola” como entrenador interino y resultó en una victoria que será solo un registro estadístico caído en el olvido. A aquel 2-0 sobre Independiente Petrolero, de Bolivia, por la última jornada de la fase de grupos de la Copa Sudamericana, y este 2-1 frente a Aldosivi, por la 15ª fecha del Clausura, los unen la inutilidad del resultado, la desesperanza creciente y las dudas sobre el futuro.

A diferencia de Adrián Martínez, Nacho Rodríguez sí gritó su gol; ante la escasez de referentes, quien hasta hace poco era suplente terminó llevando la cinta de líder.

La diferencia estuvo dada por el marco. Por la Sudamericana, la Academia había jugado a puertas cerradas, mientras que ante el Tiburón los hinchas estuvieron, y manifestaron en distintos momentos su bronca por un año signado por derrotas, conflictos fuera de la cancha y una certeza devastadora: el salto de calidad prometido por Milito se transformó en una caída estrepitosa.

“¡La comisión, la comisión se va a la p… que lo parió!” fue el grito de guerra que acompañó el último minuto del triunfo, seguido por “Milito, hijo de p…, la p… que te parió”, que sonó desde distintos sectores cuando el árbitro Nazareno Arasa pitó el final y decretó la inminente pérdida de categoría para Aldosivi.

Otro que perdió categoría es el propio Racing, protagonista de una campaña espantosa en la que perdió más partidos que los que ganó a lo largo del año: 13 caídas y 9 éxitos entre el Apertura y el Clausura. Además, no peleó por ningún trofeo ni se clasificó para disputar las copas internacionales en 2027.

Varias situaciones e imágenes de las últimas horas simbolizan la debacle. Alfonso Espino, el defensor lateral uruguayo que había insultado a los hinchas al mostrarles la panza tras el clásico contra Independiente, insultó el jueves al director deportivo, Sebastián Saja, y fue separado del plantel. Nacho Rodríguez, antes suplente y competidor con Gabriel Rojas por el puesto, terminó frente al Tiburón como capitán de un equipo anémico de fútbol, calidad y referentes.

El ex futbolista de Banfield se puso el brazalete en el segundo tiempo, anotó de penal el tanto que selló el 2-1 e hizo un gesto elocuente: unió las manos, miró a una tribuna y pidió perdón por la sabida paupérrima campaña de un conjunto que encontró en dos pibes, los zagueros Mateo Martínez y Gonzalo Escudero, el carácter que a muchos otros les faltó.

Otra señal del hastío es cómo reaccionó el público en ambos goles de Racing: en el de Adrián Martínez, que empató después de una insólita pasividad defensiva de Aldosivi tras un saque lateral desde la derecha, prácticamente no fue gritado. El propio Maravilla, que cuatro minutos después saldría lesionado, tampoco celebró más que apenas agitando un brazo después de vulnerar a Lucas Acosta, que un rato antes le había impedido anotar en un mano a mano.

El desenlace de Aldosivi en una temporada muy pobre

Después de las salidas de Santiago Sosa y Marcos Rojo durante este semestre, en el que quedó de manifiesto que Racing perdió referentes en el campo de juego y fuera de él, el brazalete era propiedad de Facundo Cambeses. El arquero, que antes de este partido había tenido fiebre, salió luego de los primeros 45 minutos y fue reemplazado por Matías Tagliamonte.

Y Matías Zaracho, uno de los pocos jugadores que tienen más calidad que sus compañeros, nuevamente abandonó la cancha por una molestia física: aguantó apenas 45 minutos. Cada circunstancia, cada adversidad, es una pintura de la desoladora imagen de Racing en 2026.

Compacto de Racing 2 vs. Aldosivi 1

Y Aldosivi, que en el primer tiempo se había ilusionado con la salvación y estaba en ventaja por un cabezazo de Andrés Vombergar, se marchó de Avellaneda con las manos vacías, la vergüenza deportiva de haber intentado hasta el final y un previsible descenso que dejó cabizbajos y con lágrimas a sus futbolistas.

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