Quién es Hernán “Curly” Jiménez, el actor que interpreta a “Porcel” en la serie de Moria y atiende un café en Floresta

“Actor, director, marido, padre, trompetista en pausa, humorista, gordo y de Chaca”, así se presenta Hernán Curly Jiménez en sus redes sociales. Aunque muchos otros lo conocen como “el compañero de Suar en la publicidad de los analgésicos” y desde hace varios días como “el Porcel en la serie de Moria”. En diálogo con LA NACION, el artista cuenta cómo fue interpretar al actor fallecido en 2006, aunque no lleva su nombre en la ficción de Netflix, y un dato curioso: no había quedado en el casting, pero una semana después lo volvieron a llamar.

Multifacético, tiene su café al paso en el barrio de Floresta, donde también vive. Un emprendimiento familiar que surgió de una necesidad económica en plena pandemia y que luego durante ciertos períodos le permitió elegir trabajos. Además, está terminando de grabar una serie vertical: “Es raro ver los monitores en vertical, pero hay que adaptarse”.

Versiones de Porcel

—¿Cómo fue la convocatoria para participar de la serie de Moria?

—Se contactaron a través de mi representante para que hiciera un autocasting; no nos informaron mucho. Primero no quedé, se decidieron por otro actor, yo ya me había rapado porque tenía el no, y a los cuatro días me llamaron que se arrepintieron.

Hernán

—Debe pasar bastante eso, ¿cómo lo manejás?

—Hay que mantener la entereza cuando es no, es no. Muchos factores influyen en los castings y solo si lo tenés claro, la podés pasar bien. Es fundamental para este trabajo: uno es humano y si hacés un casting querés ser parte, pero son más las veces que recibís un no que un sí. Son muchos años de convivir con la frustración.

—¿Cómo preparaste el personaje de este actor que es muy parecido a Porcel, pero que no es?

—Mire muy pocos videos, puntualmente la escena de una película que me pidieron para el casting, que es un poco parecida aunque no es igual. Pregunté qué Porcel querían e hice tres versiones, una más zarpada y así les di la paleta de posibilidades. Pero no vi demasiado porque es algo que está en el disco rígido; es la gente con la que uno crece, que se vuelve formacional sin que uno lo sepa. Algo curioso es que había hecho un casting hace muchos años para interpretarlo en una película de Mariano Olmedo protagonizada por Martín Bossi que no se estrenó.

—Tuviste revancha. ¿Cómo fue el trabajo con el director Javier Van de Couter?

—Él fue muy claro en qué cosas quería y qué cosas aún no sabía, entonces nos pusimos a bucear y a buscar juntos.

Jorge Porcel Junior va a iniciar acciones legales, ¿qué te parece?

—Vi los titulares, él siempre me pareció un personaje, lo conozco, era amigo de mis amigos y tengo una visión de él con la que empatizo más allá del personaje, no sé qué relación habrá entablado con Netflix, pero tiene derecho de hacer lo que quiera. En la serie no se habla de Jorge, pero en lo que fueron notas y la promo sí, la gente linkea. Los nombres de mi personaje y el de Sebastián Rosso ni aparecen, pero todo el mundo sabe de quiénes se trata.

Hernán

Una garage, una oportunidad

—Nos alejamos de la actuación, ¿tenés un café? ¿Cómo surgió el emprendimiento?

—Surgió en pandemia, en un momento en el que no había más ahorros y con mi señora dijimos: “¿Qué hacemos?” Ella es profesora de literatura y las clases estaban suspendidas o se hacían virtuales, así que empezamos a ver por dónde ir. Vivimos en diagonal a una plaza y descubrimos que el garage se podía transformar en un local, hay un colegio cerca, las calles tienen movimiento. Empecé a averiguar; me dieron un horno en comodato y una cosa lleva a la otra y cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos armando un local. Empezó a funcionar; es un café al paso en Floresta y lo sostenemos como podemos, anduvo bien, pero no es ajeno a lo que pasa en el país. Empezamos con medialunas y café y sumamos otro tipo de facturas y rolls. Fue loco porque hacía veinte años que estábamos ahí y no nos habíamos dado cuenta del potencial. Fue muy bueno tener otra canasta para guardar los huevos; me permitió en un momento elegir qué trabajos hacer; hoy ya no.

—¿Fue la primera vez que hiciste algo propio fuera de lo artístico?

—No. He tenido taxi con chofer y otros emprendimientos, pero no demandaban mucho tiempo. A veces estoy yo al frente atendiendo, pero hay colaboradores. Tengo tres hijos, de 19, 24 y 31 años. Al principio el café era familiar y todos participaban.

—En paralelo, seguís con la publicidad de analgésicos con Adrián Suar. ¿Te dio mucha visibilidad?

—Sí, estamos desde hace nueve años. Estoy agradecido por la respuesta en la calle; la gente me ve y me grita el nombre del producto. Antes de eso trabajaba y la gente me identificaba, pero no me asociaba; pensaban que era un familiar de algún amigo o alguien del club. Entré por casting y fue todo un combo, trabajar con Adrián, el laboratorio, recuerdo que las primereas publicidades las dirigió Ariel Winograd que es un groso. Él encontró la esencia y buena onda; la dupla funcionó y habremos hecho más de 25. Me hizo laburar estilos distintos, desde la farmacia, estar en el espacio, Indiana Jones, vikingos, Frankenstein, Rocky, mucho para divertirse y es siempre un placer. Se mantiene la llama de la actuación.

Telonero de David Bowie

—¿Y la música quedó atrás? Llegaste a ser telonero de David Bowie…

—La trompeta siempre está; si tengo que tocar y juntarme con amigos de viejas bandas, sale. Pero no le puedo dedicar el tiempo que le dedicaba en su momento. Se abren a veces esas encrucijadas en las que hay dos caminos y me tocó elegir y fui por el teatro, que me deja cerca de la música. Cantar te ayuda en lo teatral. La música se puede poner en pausa, pero no muere. Yo digo que no soy gordo, sino que tengo al músico adentro.

—¿Cómo sigue tu año laboral?

—Estuve grabando una ficción vertical para Shorta, no se puede contar mucho, pero es muy divertida, es un formato nuevo y se trabaja de otra forma, es raro ver los monitores en vertical pero hay que adaptarse, las cosas avanzan en todos los rubros y está bueno y es una fuente más de laburo.

—¿Algo que se pueda contar de esta ficción?

—Se va a llamar Territorio neutral. No puedo contar mucho más; fueron tres días de grabación a full y se ve muy lindo. Hay otras cosas en vista, pero nada cerrado.

—Y disfrutando el momento con la serie de Moria…

—Sí, disfrutando Moria y todo lo que venga.

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