Marta Echaul, empresaria de 101 años: “No me interesa el dinero, eso queda todo acá, al más allá no te llevás nada”
“Señora, ¿por qué la mandaron si usted maneja mejor que yo?”. Eso le preguntó el instructor de manejo que atendió a la centenaria Marta Beatriz Echaul cuando fue a renovar el registro de conducir. Con 101 años se sometió a evaluaciones físicas y cognitivas y, como pocos casos en el mundo, se lo renovaron.
Echaul nació en 1925, cuando el lechero todavía pasaba a caballo. Vio transformarse un país entero y, mientras el mundo le pedía que descansara, eligió pisar el acelerador –literal y figurativamente–: a los 50 años fundó su propia compañía en un rubro históricamente de hombres, el de los camiones, y hoy sigue yendo a trabajar todos los días. Es viral en las redes y se volvió un faro para quienes buscan la receta de llegar a los 100 sin renunciar a la libertad.
Con esa presentación, José Del Rio, secretario general de Redacción del medio, presentó a la “superager viral” en el cierre del Capítulo 12 de Mujeres Líderes, un encuentro organizado por LA NACION.
“Voy a trabajar todos los días, hacerlo me da vida”, le dijo Echaul a su interlocutor. Ciertamente, hace 50 años que lidera y hace crecer la empresa Santa Marta, de transporte general. “Lo hago porque quiero mucho a mi compañía y tengo que cuidarla. No es de la familia ni de mi marido, es 100% mía”, afirmó.
Del Rio le recordó que Santa Marta surgió en un momento de mucha incertidumbre y dolor en su vida. “Era ir para adelante o no ir a ningún lado”, contó Echaul. Tenía a una hija que también estaba sufriendo y, aseguró, “al final me fue bien”. Lo que más destaca de esa faceta de empresaria es que no solo trabaja de algo que le apasiona, sino que además tiene el reconocimiento de sus colegas.
“Lo que a mí me interesa es que la gente me recuerde con un buen concepto. Sé que eso me va a hacer estar siempre presente”, confesó. A la par contó que su marido —que murió hace más de veinte años— era una persona tan buena que con la familia lo viven mencionando y contando historias en las que es protagonista; eso es para ella lo trascendente de la vida. “Quiero vivir acá ahora y seguir presente cuando me vaya”.
Cuestiones materiales, el poder y el dinero, quedan de lado para Echaul. “No me interesa el dinero, eso queda todo acá; al más allá no te llevás nada”, aseguró.
Liderazgo femenino
Al principio, reconoció, el mundo del transporte de cargas le costó. “Era difícil imponerme. Lo fui domesticando: a los camioneros, a los sindicatos, a los institutos. Nos fuimos conociendo y, como yo no tengo miedo ni nada que esconder, me los fui ganando”, relató. Aunque viene de una familia que siempre tuvo un buen pasar económico, decidió no quedarse en la comodidad: el trabajo, aseguró, le da ganas de vivir.

Además de tener su faceta profesional como motor de vida, Echaul mencionó otros hábitos que la acompañan en el día a día. “Leo mucho, voy a reuniones, me junto con personas que me reciben con los brazos abiertos y hablamos de todo tipo de temas”. Y descartó la soledad: “No me siento sola. Cada amigo o persona con la que trato me sirve y me da vida”.
La antítesis de todas las recetas
¿Su meta ahora? “No quiero morir de una enfermedad. Como no las tengo, me dan miedo”, confesó. Maneja su auto, toma una copa de vino todas las noches y se define como “brava, pero también humana”.
Sobre cómo llegó hasta acá tan regia, fue irónica: “Soy la antítesis de todo lo que dicen que hay que hacer para llegar a los 100 años. No caminé nunca, porque siempre me manejé en auto”. Lo que sí mantiene, aseguró, es la cabeza: “Mentalmente sigo pensando como un joven, alguien que tiene proyectos”. Confesó además que le hubiera gustado, en algún momento, hacer política sana para defender a la Argentina, un país que considera generoso.
Consultada por su relación con las generaciones más jóvenes, Marta se puso seria. Las que vienen, opinó, tienen otro criterio: “Están queriendo anular al ser humano, y eso me preocupa mucho, especialmente con la tecnología y los robots que ya hacen de todo. Le están quitando vida a la próxima juventud”.
Del Rio le preguntó también cuánto se sienten, a su edad, las presencias y las ausencias. “Las presencias, todos los días, pero las ausencias son aún más fuertes”, contestó. Recientemente perdió a una amiga y, según reveló, pocas veces se vio tan afectada anímicamente. No obstante, subrayó que tiene una capacidad para darse cuenta cuando está por caer en un pozo y se domina a sí misma para salir de ahí.
Para el final, el conductor le pidió un título para su vida. Echaul no tardó en contestar: “Diría: cuánto viviste, Marta, cuánto sufriste, pero cuánto disfrutaste”.

