Lecciones de la Historia

Algunas frases vuelven a resonar. Como consuelo. O como alerta. “La historia ocurre dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa”, escribó Karl Marx. “La historia no se repite, pero rima”, se le atribuye a Mark Twain. La sonoridad retumba. Los tambores de guerra, las proclamas violentas y las expresiones políticas extremas avanzan con más firmeza y más tolerancia social que nunca en los últimos 80 años. Mientras tanto una revolución tecnológica (o una nueva criatura) crece, acelera el tiempo, acorta el espacio y amenaza con torcer el curso de la historia.

Anteayer, el jefe científico de Open IA, Jakub Pachocki, publicó un texto titulado Una mente alienígena, en el que señala: “Me preocupa que nadie esté preparado para las consecuencias de un rápido y continuo aumento de la inteligencia artificial”. Para luego advertir sobre una posible “concentración extrema de poder en un mundo en el que proyectos que antes habrían requerido miles de expertos ahora podrán ser llevados a cabo por unas pocas personas que manejen un gran ordenador”. Ya escribió Stefen Zweig, en 1940: “Teníamos una fe casi religiosa en el progreso ininterrumpido e inevitable de la humanidad. Ninguno de nosotros sospechaba que el monstruo de la tiranía pudiera volver a despertar”. La historia no se repite, pero más vale estar atentos.

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