Leandro Paredes o el “arte” de armar un gol con un solo pase: el show del 5 para que Boca le gane a River
Se preocuparon tanto en presionar alto (para no dejar jugar desde abajo al rival) o en la “contra-presión” para recuperar la pelota enseguida, ante la pérdida, que se estaban olvidando de jugar. Ninguno se animaba a dar tres, cuatro pases seguidos. El barullo dominaba a la claridad. El empuje y la garra sobresalían ante el pensamiento frío. Y, cuando lo hacían bien, cuando hilvanaban un circuito de tres o cuatro pases seguidos, aparecía una virtud del advesario para cortarlos. Hasta que apareció Leandro Paredes, la diferencia entre unos y otros y el principal motivo por el que Boca festejó ante River en el Monumental.
Los dos salieron a jugar 4-1-3-2, aunque por varios pasajes River quedó 3-4-3, cuando bajaba Moreno para ser salida entre Martínez Quarta y Rivero. Eso posibilitaba que Montiel y Acuña estén subidos y por dentro quedaban Meza y Galván; arriba, Kendry Páez, Driussi y Colidio. Cuando ingresó Salas, se corrió de centrodelantero Colidio.
La posición de Tomás Galván, corrido de la izquierda al centro, complicaba a Boca. Porque lo tomaba Ascacibar por adentro y afuera aparecía libre Acuña, a quien le quedaba lejos para la marca a Weigandt. Pero el equipo de Coudet no aprovechó esos pasajes, que tampoco fueron tantos, para generar situaciones claras de gol y, defensivamente, dio ventajas porque Paredes -sumado a lo dicho anteriormente- jugó con libertad. O se las arregló para tener libertad en las jugadas que resolvieron el partido.
¡¡RESPONDIÓ BOCA LUEGO DE LA CHANCE DE SALAS!! Asistencia tres dedos que solo PAREDES puede ver y errado de la Bestia Merentiel…
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El que se retrasó para tomar una posición de 5 en salida como arma ofensiva fue Paredes. Desde allí, la primera búsqueda frontal del capitán visitante para que Merentiel “ataque el espacio”y quede mano a mano con Beltrán fue a los 9 minutos, pero lo marcaron justo al delantero. A los 45 minutos, se dio otro gran pase lanzado de Paredes para un Merentiel que, en esta oportunidad, erró el mano a mano con una definición al palo izquierdo de Beltrán.
Y en la jugada que nació el 1-0, a los 48, estaban tres jugadores de River en posición de bloquear el juego largo de Paredes y ninguno no sólo no lo hizo, sino que ni siquiera se acercó (lo mismo había sucedido en la acción anterior): Colidio, Kendry Páez y Meza (que en el entretiempo pagó con el cambio, fue reemplazado por Galoppo). El capitán xeneize tuvo precisión, pero sobre todo espacio para hacer explotar los piques de sus compañeros, una de las claves tácticas que se mencionaron en la previa del superclásico. Técnica y precisión para armar un gol con un pase.
GOLEADA XENEIZE: tras un GRAN pase entre líneas de Leandro Paredes, Miguel Merentiel se la picó a Losada y firmó el 3-0 de Boca vs. Lanús en La Fortaleza.
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Fue una acción muy parecida a la que finalizó en gol de Merentiel para el 3-0 ante Lanús: ese pase de Paredes fue una de sus mejores asistencias -por técnica y distancia- desde su regreso, similar al efecto que le metió hoy.
Tomás Aranda no pesó en ataque y se inmoló marcando a Montiel. Pero entre tanta presión, también ambos buscaron aplicar la “contra-presión”, como la que generó Montiel sobre Aranda en la situación que tuvo Salas con un zurdazo de mediavuelta. Tomás Galván había recuperado así ante Paredes un par de veces, pero alcanzó que un par de veces le den libertad al 5 xeneize para que Boca tome vuelo ofensivo.

Tan marcado quedó esto que, cuando salió Paredes, Boca se pareció al “viejo Boca”, el que buscaba defender cerca de su arquero y tirar la pelota para adelante, para que se las arreglen en inferioridad numérica el Changuito Zeballos o -Milton Giménez -que ingresó este domingo por Bareiro-.
Boca terminó defendiendo cerca de Brey con un sistema 4-4-1-1, con Brey; Weigandt, Di Lollo, Costa y Blanco; Ascacibar, Belmonte, Milton Delgado y Zeballos; Ander Herrera, más suelto; Milton Giménez. Corrió riesgos sobre el final cediéndole casi en exclusividad la posesión a River, por más que los dirigidos por Coudet no tuvieron claridad y arremetían con centros: lo mejor estuvo desde los pies de Galván, como en el pase filtrado para otra mediavuelta de Salas, pero ahora en la segunda etapa, que fue salvado por Di Lollo en el cruce.
La inclusión de Kendry Páez desde el arranque fue un mensaje ofensivo de Coudet, pero nunca equiparó la zona de volantes, esa que debía ajustar ante la lesión de Fausto Vera. Aníbal Moreno quedó demasiado solo para presionar y marcar; Páez y Juan Cruz Meza jugaron “livianito” sin peso para atacar ni defender; la baja de Driussi corrió a Colidio a un jugar donde no termina de sentirse identificado: como 9 no suele rendir bien; diferente a cuando lo ponen como segunda punta. Era una decisión difícil para Coudet porque él entendía que algo debía modificar pero -por decantación- ningún nombre sobresalía: en ese sentido, debía cambiar el sistema o las búsquedas, agregando un defensor u otro mediocampista más combativo: pero… ¿lo tenía?.
Boca, mientras tanto, dejó de lado el circuito ofensivo potenciado en los últimos partidos y exigió con Bareiro, Merentiel y los lanzamientos de Paredes. Esa fue la diferencia: el show del 5, que fue capaz de armar un gol con un pase. No se apunta a su anotación del penal, sino a ese pase anterior para la corrida de Merentiel.
