La trampa
Milei está a punto de decidir cómo salir de la trampa en la que está metido.
Ya entendió que la economía no crece a mayor velocidad porque los inversores, a pesar de todos sus logros, están enviando la misma señal que, en su momento, le mandaron a Macri.
“Espero, miro y después decido”
Idéntica conducta están adoptando los miles de argentinos que tienen, en su conjunto, cerca de 250 mil millones de dólares fuera del sistema. Por eso, esta semana, el ministro Caputo les pidió a los estudiantes de la Di Tella, mitad en broma, mitad en serio:
“Traten de convencer a sus padres para que saquen los dólares del colchón”.
Y lo más peligroso de la trampa es que, cuantas más señales de volver al pasado emite la oposición, más se beneficia del pánico a volver al pasado.
Esto vale tanto para el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, quien amenazó con expropiar todo lo expropiable, como para Axel Kicillof, quien calificó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como una “cesión de soberanía clara y evidente”.
Porque si Kicillof está prometiendo romper todos los contratos, ¿qué incentivo tendrían los inversores locales y extranjeros para enterrar dinero en la Argentina?
Milei dice que, para salir de “la trampa”, no romperá ningún contrato.
Que no se traicionará ni traicionará a los argentinos.
Que prevalecerá sin Plan Bonex, sin pesificación asimétrica ni corralito, ni “reperfilamiento de la deuda en pesos”, como hicieron los gobiernos anteriores.
Por supuesto, en privado sigue siendo optimista. Y afirma:
“A no desesperar. El 70 por ciento de los argentinos no quiere volver al pasado”.
¿Y si su determinación no le alcanza para ganar en primera vuelta y pone a Kicillof o Sergio Massa en condiciones de volver a gobernar nuestro país?
Milei insiste: para la Argentina será un verdadero desastre. Sin embargo, para él no, porque se dedicará a dar charlas por el mundo.
Este año, la actividad económica terminaría creciendo entre un 2,5 y un 2,7 por ciento.
El consenso para el año que viene es que mantendría el mismo ritmo de crecimiento.
El Presidente es más optimista. Pero, aun así, se pregunta con vehemencia:
“Hace tres años que venimos creciendo por encima del promedio de la OCDE (la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). ¿No sería esta una buena noticia, junto con la baja de la inflación?”.
Y se sigue preguntando:
“¿Acaso los procesos de estabilización, hasta llegar a una inflación cero y una economía de tasas de crecimiento elevadas, no demoran, en promedio, unos ocho o nueve años?”.
Una señora jubilada, a la que un medio kirchnerista le quiso hacer decir lo contrario, lo explicó muy bien:
“Si durante tantos años han robado tanto, si han hecho semejante desastre, no le puedo pedir a un gobierno que yo no voté que cambie en dos años el robo de 40 años”.
Sin embargo, una parte de la “mesa política” considera que esto no sería suficiente para lograr la reelección en primera vuelta.
“¿Y qué nos quedaría por hacer?”, se preguntan una y otra vez.
“Bajar la incertidumbre política”, se respondieron.
¿Cómo?
“Cerrando los acuerdos con los 10 o 12 gobernadores que están dispuestos a hacerlo ya”.
“Suspendiendo las PASO y evitando que, en distritos como la ciudad de Buenos Aires, se vote cinco o seis veces en un año”.
¿Y para qué y por qué habría que hacerlo ahora?
“Para que La Libertad Avanza no llegue mal parada a las presidenciales. Para que las derrotas previas en algunas provincias no agreguen más incertidumbre electoral a la que ya existe y perjudiquen todavía más a la economía real”.
Los acuerdos que, según nuestras fuentes, deberían cerrarse cuanto antes, distrito por distrito, son los siguientes.
Con los gobernadores y referentes de Pro, en:
- Provincia de Buenos Aires.
- Ciudad de Buenos Aires.
- Entre Ríos.
- Chubut.
- San Juan.
Con los gobernadores de la Unión Cívica Radical, en:
- Santa Fe.
- Mendoza.
- Corrientes.
- Jujuy.
- Chaco.
Con los gobernadores provenientes de partidos locales:
- Neuquén.
- Río Negro.
Sabiendo que sería muy difícil no ir a competir fuerte en:
- Misiones.
- Tucumán.
- Salta.
- Catamarca.
Y estableciendo algún tipo de pacto de “no agresión” con Martín Llaryora en la provincia de Córdoba.
Por supuesto, cada distrito es un mundo. Y tiene su lógica.
El candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires sería Diego Santilli.
En la ciudad, La Libertad Avanza espera que Mauricio Macri se ponga de acuerdo con el actual jefe de Gobierno, Jorge Macri, y empiecen a negociar como un solo bloque.
En Entre Ríos, las conversaciones con el gobernador Rogelio Frigerio avanzan fuerte. Igual que en Chaco, con Leandro Zdero, y en Corrientes, con Juan Pablo Valdés.
En San Juan, el gobernador Marcelo Orrego está dispuesto a acordar los términos de la competencia con los candidatos de La Libertad Avanza. Muestran la misma predisposición Maximiliano Pullaro, en Santa Fe; Alfredo Cornejo, en Mendoza; y Carlos Sadir, en Jujuy.
Por eso, en la mesa política, el ministro Caputo y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, se preguntan:
“¿Qué estamos esperando para acordar?”.
Caputo piensa:
“Tenemos que demostrar cuanto antes que no hay ninguna posibilidad de volver al pasado”.
Y Santilli sostiene:
“Si hoy la mayoría de los gobernadores y muchos de los legisladores que les responden están de acuerdo con el rumbo económico, ¿cuál es el sentido de seguir esperando para terminar de ponernos de acuerdo?”.
No le achacan la demora a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Parece que los que prefieren esperar más de la cuenta serían Martín Menem y Lule Menem.
Lo curioso es que todos manejan las mismas encuestas.
Para dar dos ejemplos:
Hoy no hay ninguna posibilidad de que los candidatos libertarios prevalezcan frente a los de Pullaro, en Santa Fe; a los del gobernador Ignacio Torres, en Chubut; a los que proponga Rolando Figueroa, en Neuquén; o Alberto Weretilneck, en Río Negro.
En cambio, si van separados contra el peronismo, es muy probable que les suceda lo que pasó en Marcos Juárez.
Allí ganó Germán Font, cercano a Llaryora, pero con un “sello vecinal” denominado Generación MJ. Al mismo tiempo, el voto “libertario”, que había alcanzado en 2025 el 44,2 por ciento, fue dividido en tres partes.
Y perdió.
Por mucho.
A esto le teme Caputo, aunque su especialidad es la economía.
Por otra parte, junto con Milei, sostiene que el laburo que le toca para evitar una corrida como la de 2025 ya está hecho.
Porque contaría con un total de más de 60 mil millones de dólares para enfrentarla.
Milei, para salir de la trampa, va a terminar de decidir si acordar ahora o esperar 60 días más dentro de muy poco.
Será cuando mire a los ojos a la mayoría de la docena de gobernadores con los que se encontrará cara a cara durante la Semana Argentina en París, entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre.
