La marcha de la CGT contra la reforma laboral se desarmó tras los incidentes y la plaza quedó vacía: hay detenidos
La movilización de la Confederación General del Trabajo (CGT) contra el proyecto de reforma laboral se desarmó por completo a media tarde, justo cuando la convocatoria tocaba su pico, luego de que se registraron graves incidentes entre un grupo de manifestantes de la izquierda y las fuerzas de seguridad, que avanzaron sobre la plaza y pusieron fin a la protesta.
La cúpula de la CGT, que apostaba a escenificar su fortaleza y descontento, alcanzó a tomarse una foto frente al Congreso antes de que la plaza se vaciara tras los disturbios.

El clima de la protesta se quebró de manera irreversible alrededor de las 16.30, con la segunda tanda de enfrentamientos entre los manifestantes, que derribaron vallas y lanzaron bombas molotov, y la Policía, que respondió con carros hidrantes, gas lacrimógeno y balas de goma.
El diseño y la disposición inicial de la convocatoria colapsaron con los desmanes. Los efectivos avanzaron por la plaza en filas y con motos, y el grueso de los manifestantes se dispersó hacia la Avenida de Mayo y por las calles aledañas.
El primer foco de tensión se dio cerca de las 15.30, a metros de la avenida Rivadavia, donde se encontraban los militantes del Frente de Izquierda. Allí hubo un cruce con la policía que se extendió por varios minutos, con enfrentamientos casi cuerpo a cuerpo. Los manifestantes tiraron dos vallas y los efectivos respondieron primero con camiones hidrantes y luego con ráfagas esporádicas de gases lacrimógenos.
Consiguieron hacer retroceder al grupo más combativo y despejaron ese lado de la plaza, pero los policías perdieron una de las vallas a manos de los manifestantes.
Después de ese primer episodio, y en respuesta a nuevos enfrentamientos, sobrevino la avanzada policial que alteró por completo el curso de la manifestación. La plaza, que estuvo cargada de carpas y puestos de comida y en la que por momentos costó desplazarse, quedó despoblada casi por entero, con apenas unos grupos pequeños de manifestantes desarticulados.
Para las 17.30, la circulación vehicular sobre la avenida Rivadavia −donde se originaron los disturbios− ya estaba restablecida.
En ese sector se desplegó la columna de la izquierda y las agrupaciones más duras. Se convirtió en uno de los focos más activos mientras duró la movilización. Las fuerzas de seguridad se habían desplazado allí de manera preventiva.
Sin embargo, como parte de los primeros desmanes, otro grupo de manifestantes derribó unas cuantas vallas más del otro lado de la plaza, más cerca de la calle Hipólito Yrigoyen, un sector colmado por los gremios. La policía recolocó el vallado y quedó en alerta, antes de avanzar también por esa vía para despejar la zona.
Hasta su disolución, la protesta se desarrolló con una fuerte presencia de los gremios, que se desplegaron a lo largo de toda la Plaza del Congreso. El frente de la misma, que mira al Palacio Legislativo y donde pensaba colocarse la CGT, nunca alcanzó a constituirse como el epicentro de la convocatoria.
En medio de los incidentes, desde el Ministerio de Seguridad, liderado por Alejandra Monteoliva, informaron que hay más de 10 “personas identificadas” que serán “judicializadas”, y luego que dos manifestantes habían sido detenidos.
Los violentos que atacaron a nuestras Fuerzas van a ser identificados.
Estamos resguardando todas las imágenes y ya requerimos a la Justicia las autorizaciones necesarias para avanzar con las individualizaciones.
Son decenas de integrantes de grupos de izquierda que actuaron de… pic.twitter.com/c7j4JToawv
— Alejandra Monteoliva (@AleMonteoliva) February 11, 2026
Como en otras protestas de gran tamaño y como resultado del operativo policial, las calles alrededor del Congreso permanecieron cortadas al tránsito durante todo lo que duró la protesta.
El Congreso estuvo siempre vallado y rodeado de un operativo especial de las fuerzas de Seguridad, que incluyó a la Policía Federal, a la Gendarmería Nacional y a la Prefectura, además del aporte que hizo en la periferia la Policía de la Ciudad.
Pese al revés que sufrió en la Justicia a fines del año pasado, el Gobierno dejó trascender antes de la convocatoria que desplegaría hoy el llamado “protocolo antipiquetes”, el mecanismo con el que durante estos dos años consiguió sofocar las protestas no masivas, muchas de ellas frente al Congreso, con saldo dispar.
Con Patricia Bullrich en la Cámara alta, la convocatoria de la CGT se convirtió en el segundo gran desafío para la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. Ya enfrentó una marcha similar en diciembre, aunque el epicentro había sido la Plaza de Mayo. También la marcha había sido en rechazo a la iniciativa laboral.
Además de los gremios de la CGT, en las calles estuvieron hoy las dos vertientes de la CTA, entre otras expresiones sindicales. Hubo presencia de municipales bonaerenses, ferroviarios, portuarios, empleados de comercio, trabajadores bancarios y judiciales, entre otros.
La convocatoria ganó densidad cuando el recorrido del sol comenzó a arquearse y para las 16 horas algunos puntos de la plaza estaban colmados. Desde temprano, proliferaron las carpas, los paraguas para atajar el sol y los improvisados puestos de comida.
Al malestar de los sindicatos se sumó también la corriente del peronismo que lidera el hoy fortalecido Axel Kicillof, Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la agrupación kirchnerista La Cámpora, el Movimiento Evita y otras agrupaciones periféricas del PJ.
La movilización de la CGT también pretendía darle cobijo a la protesta semanal que llevan adelante distintos grupos de jubilados los días miércoles, en las que ya se registraron numerosos incidentes pese a ser convocatorias más modestas.
