La fórmula compuesta por tres ingredientes que sirve para aromatizar los ambientes

Aceite de oliva, cáscaras de limón y canela son los tres ingredientes que conforman una fórmula ideal para aromatizar los ambientes. Cada uno de ellos, con sus respectivas propiedades, liberan sus esencias y se amalgaman para armonizar los espacios con sus fragancias.

Las cáscaras de limón tienen un dejo aromático ideal para los ambientes

La fórmula en sí es sumamente efectiva y fácil de preparar. Solamente se deberá tener a mano un frasco vacío y previamente higienizado donde se verterá media taza de aceite de oliva –indispensable que sea de esta variedad, en caso de ser de maíz o girasol no tendrá el mismo efecto-, dos ramas de canela y un puñado de cáscaras de limón que otorgarán un distintivo por su aroma cítrico.

Esta fórmula se suma a una tanda de trucos caseros que circulan en las redes sociales. La intención, en este caso, es dejar de lado los productos químicos que se venden en comercios e idear un método compuesto por productos naturales que le otorgan una cuota de frescura única e irrepetible.

El secreto detrás de hervir cáscaras de limón y canela

El limón y la canela son dos ingredientes que registran un historial en el mundo de la limpieza. Al fusionarse generan un vapor aromático que neutralizan los olores intensos y desagradables.

Para ello, se deberán fusionar en agua caliente para aprovechar sus beneficios. Este vapor deja aromas agradables persistentes en el tiempo y una sensación inmediata de frescura en los espacios donde queda impregnado.

Las ramas de canela son ideales para aromatizar los ambientes (imagen ilustrativa)

El uso es directo: se hierve la mezcla en una olla y se deja destapada unos minutos para que el perfume se distribuya por la casa.

Otra sugerencia que brindaron los expertos es aplicarlo durante o después de cocinar cuando los olores quedan estacionados en el aire y brindan una experiencia desagradable.

Una vez frío, el preparado puede colocarse en un atomizador para rociar textiles y superficies donde suelen concentrarse los olores -como cortinas o trapos- y así prolongar la sensación de aire limpio.

​ 

​