Kevin Ramírez no tuvo nada de lo que esperaba de él y perdió sin atenuantes ante Jonathan Kogasso
Paso en falso. Sin la contundencia que lo llevó a consagrarse campeón del Boxing Grand Prix venciendo rivales superiores en peso y estatura, en 2025, el bonaerense Kevin Ramírez no pudo dar el gran salto de jerarquía que necesitaba su promisoria carrera para acceder a una oportunidad mundialista en el corto plazo: perdió por puntos, en fallo unánime, ante congoleño nacionalizado italiano Jonathan Kogasso y dejó pasar la oportunidad conquistar el título internacional de la categoría bridger del CMB, en la Piazza Pietro Addis de Trinita D’Agultu e Vignola, en Cerdeña, Italia.
Como en el caso de otros boxeadores argentinos que llegaron a su primera chance grande invictos, Ramírez estuvo lejos de las expectativas previas y fue claramente superado por su rival. Su valentía para mantenerse en pelea hasta la última campanada fue poco para el boxeo estilista de Kogasso. Casi que no peso la experiencia haber ganado en Arabia Saudita el prestigioso certamen del CMB, donde derrotó a rivales muchos más altos y pesados que él. La superioridad sobre el ring fue tan visible como la confección de las tarjetas de los tres jueces europeos que puntuaron 96-94, 98-92 y 97-93. Esta última coincidente con la apreciación de LA NACION.
Kevin Ramirez no pudo en Cerdeña y el título internacional se lo lleva Jonathan Kogasso 🥊
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En un momento de escepticismo para el boxeo argentino, donde no cuenta con campeones mundiales regulares y goza de un stock boxístico escaso para el primer nivel, esta inesperada derrota del muchacho nacido en Avellaneda reporta un golpe letal para sus aspiraciones. Porque que haya perdido ante un boxeador como “Mamba” Kogasso, de 31 años, número 25 en el ranking del CMB y con un récord de 19 triunfos, once de ellos por KO, no solo retrasa su oportunidad mundialista y tendrá un impacto inmediato en su posicionamiento en el ranking de los cruceros, también obliga a un análisis exhaustivo de los próximos pasos a seguir prácticamente sin margen de error.
La pelea fue dinámica de principio a fin y, por momentos, entretenida y frenética. El argentino Ramírez mostró la cuota de carácter necesaria sabiendo que de visitante valen tanto los golpes como la personalidad para sortear un posible veredicto en contra. Sin embargo, a pesar de que buscó acortar el ring y trabajar con mucho volumen de golpes en las dos primeras vueltas, el congoleño fue inteligente para hacer prevalecer su boxeo esgrimista y su mayor alcance de brazos y altura.
Con el correr de los rounds, el crecimiento del local fue proporcional a la merma física y boxística del argentino. Desde el 5° las manos de Kogasso comenzaron a causar un daño real sobre el rostro de Ramírez. De hecho, con un certero uppercut llegó a conmoverlo y a causarle una pequeña laceración en el pómulo. Fueron esos golpes ascendentes los encargados de neutralizar los atisbos de reacción del boxeador de Avellaneda.
Así terminó el round 4 entre Kogasso y Ramirez
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En las dos vueltas siguientes, Ramírez aprovechó el ahogamiento de Kogasso y mostró un acentuado dominio gracias al cross de izquierda. Sin embargo, su ímpetu físico careció de potencia en sus manos. En la última vuelta, Kogasso, haciendo uso de sus buenas piernas y sabiéndose ganador en las tarjetas, comenzó a jugar con la desesperación del argentino para cerrar a puro bailoteo.
El final de la pelea mostró a los dos boxeadores con los brazos en alto. Obviamente, el público local alentaba de pie a Kogasso, quien lucía demasiado convencido de sus chances de ganar el combate. Ramírez, en cambio, caminaba el ring y su técnico Javier Molina lo acompañaba con la toalla en la mano. No estaban muy convencidos por su trabajo. El reloj había dejado diez rounds de fragor y fuerza. La cara del visitante era una máscara de dolor. Las embestidas del congoleño nacionalizado italiano habían conspirado con sus esperanzas. El fallo unánime no dejó dudas del estilismo del local y le asestó otro duro al vapuleado boxeo argentino.

Con esta derrota, Kevin Ramírez no pudo consolidar en la tierra del Casu Marzu (queso típico de Cerdeña) el reconocimiento que había obtenido en Medio Oriente meses atrás y dio un paso atrás en el duro proceso que, por ahora, combina su rutina laboral de barrendero y su búsqueda hacia una chance mundialista.
