Kevin Danso, el pilar de Austria que conoce Cuti Romero y estuvo cerca de dejar el fútbol por un diagnóstico erróneo
Austria será uno de los rivales de la selección argentina en el grupo J del Mundial 2026. Un equipo ordenado, disciplinado, técnico y férreo defensivamente. Justamente, en su primera línea hay un pilar, cuasi capitán, que ha hecho olvidar las lesiones del histórico David Alaba. Es Kevin Danso, compañero de Cristian Romero en Tottenham, con quien se enfrentará en la segunda fecha, el 22 de junio. Alejado desde su niñez de su propia tierra, en su carrera vivió particularmente un momento que pudo haberle puesto un injusto punto final a su actividad.
La clasificación obtenida junto a su seleccionado tras 28 años de ausencia en la cita mundialista, entonces, completó un importante casillero de una especie de resurreción futbolística personal. Durante una temporada, además, en la que -junto a Cuti- sintieron el desgaste, la angustia y pesadez diaria en el club inglés. Aunque podría haber sido el austríaco el que llegara a la competición máxima con la autoestima más arrastrada por un desenlace que coqueteó con la crueldad: el exceso de su confianza en una salida desde el fondo privó tres puntos que su equipo tenía en el bolsillo y resultaban cruciales a pocas fechas del final.
Pero pasó, con un final aliviante por la salvación en la útima jornada, a pesar de los comentarios racistas que colmaron su publicación de aquel día ofreciendo disculpas. El defensor, igualmente, no pierde el tiempo. Ese suspiro le da al zaguero el envión para profundizar en Norteamérica el lugar preponderante que se ganó con la camiseta de su país.
Porque a diferencia de lo ocurrido en el club londinense, que necesitó a Danso en repetidas ocasiones para completar una defensa resentida por lesiones y suspensiones amplias de sus principales referentes, con la camiseta de su país pasó algo similar por la situación de Alaba, pero terminó ganándose el respeto e imponiendo confianza en el puesto. Aunque detrás de su dureza hay, como suele ocurrir, una historia interesante por conocer.
Nació en septiembre de 1998 (27 años) en la ciudad de Voitsberg, a más de 200 kilómetros de Viena, en el seno de una familia de ghaneses que se trasladó a Milton Keynes, Inglaterra, a sus seis años. Se formó repartidamente en Reading y MK Dons, el equipo de la ciudad, pero en plena adolescencia optó por cambiar de rumbos, llegando a las inferiores de Augsburgo, de Alemania. Una jugada arriesgada, pero que saldría bien: estar en suelo teutón con sus condiciones (su 1,90 metro ya amedrentaba) le valió aparecer en la Bundesliga y vestir la camiseta de su nación con apenas 19 años.
Una carrera que había empezado a dar sus primeros pasos de forma adecuada y acertada, teniendo -incluso- un ligero paso por Southampton en la Premier League, sin problema alguno desde la salud física. Por eso, solo Danso sabe si el episodio reciente en sus redes sociales por lo sucedido en los Spurs fue más impactante, por ejemplo, que las horas y días eternos que acontecieron en 2024.
Por entonces, el zaguero ya era jugador de Lens, de Francia, donde alcanzó su madurez futbolística. Al punto de que Roma, de Italia, se acercó a mediados de ese año decidido a adquirir un pase por el que los franceses apenas habían abonado unos €8.000.000, en 2021. Estaba todo dado por el gran salto, pero no. De repente, los romanos se bajaron, aduciendo un problema vital en la revisión médica: los chequeos arrojaron un inconveniente cardíaco.
Se paralizaron, justamente, sus sueños. No podía ser posible. Si tanto había jugado, ¿por qué justo apareció en ese momento anhelado de su carrera? Como en Lens no había un cardiólogo reconocido por su sabiduría, viajaron a Lille, manteniéndose en el norte de Francia. Allí verían a un especialista de referencias confiables: había tratado poco antes el corazón maltrecho de un mediocampista del club de la ciudad, el argelino Nabil Bentaleb, curiosamente otro futbolista que enfrentará a la Argentina, que estuvo a punto de dejar la actividad pero dicho médico lo asistió debidamente.
Sobraban garantías para Kevin Danso: recibir la noticia de que, a raíz del problema planteado y los estudios adicionales, efectivamente podría entrenarse pero ya no jugar profesionalmente fue un golpe angustiante, desesperante. Tanto, que no bajó los brazos, siempre apañado por su club. Cosas del destino, había que volver a las raíces, aunque su corazón fuera austríaco: Inglaterra, donde visitó a otro experto que, con su debida dedicación sobre la cuestión, negó rotundamente aquel diagnóstico.

Estuvo en lo cierto. El cardiólogo, pero también el propio defensor con ese interrogante interno que generó Roma tras tantos años de fútbol corriente. De hecho, trascendió el fastidio de Lens con los italianos por no haberse inquietado ante la vida eventualmente en peligro del jugador, profundizando estudios sin limitarse apenas a no contratarlo.
En 2025, entonces, apareció Tottenham con 25 millones de euros. Conquistó la UEFA Europa League, aunque resta ver su mejor versión. En Austria la tienen asegurada y la confianza en su jerarquía es grande: desde su portento quiere ser el duro equipo que complique la suerte de la selección argentina en el grupo.
