Juicio por el crimen de Federico Martín Aramburú: qué se sabe de los acusados por el asesinato a sangre fría en París del expuma
Al inicio del juicio el lunes ante un tribunal de París, Le Priol admitió que fue “el autor de la muerte” del rugbier, pero rechazó que tuviera la intención de matarlo: “Disparé para defenderme”, agregó. Las circunstancias precisas de la muerte fueron el objeto este jueves de una discusión entre el abogado defensor Pierre-Henri Baert y un investigador interrogado.
La familia de Federico Martín Aramburú, asesinado en 2022 en París, lamentó la publicación de los videos de la noche de su muerte.
“Estas imágenes de videovigilancia estarán en el centro del juicio que comienza este lunes 7 de septiembre”, escribió el programa en su cuenta de Instagram.
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En un comunicado, la familia del rugbier argentino denunció que estos videos “no estaban destinados a ser vistos en ningún otro lugar que en la sala de audiencias”.

El estandarte negro fue mostrado en las siete canchas donde este sábado hubo acción por el torneo de la Unión de Rugby de Buenos Aires. “Justicia por Fede” se replicó entre los 14 equipos, que sostuvieron la leyenda antes de sus respectivos partidos. El rugby argentino no se olvida de Federico Martín Aramburú, en la inminencia del comienzo del juicio que en París discernirá responsables y castigos por el asesinato al ex deportista de 42 años, sucedido en marzo de 2022.
Pasaron cuatro años y medio desde el homicidio al ex Puma y jugador de Atlético de San Isidro en las calles del parisino barrio de Saint-Germain-des-Prés. Un caso no resuelto, cuyos responsables aún permanecen sin condena, y que el rugby argentino expuso en la jornada de este sábado. “No se trató de un homenaje a Fede. Se trató de un pedido de justicia”, aclaró su amigo y compañero de aventuras en este deporte Oscar ‘Junior’ Murgier, entrenador de CASI, en diálogo para LA NACION. “Queremos hacer visible el caso, ya que este lunes arranca el juicio en Francia. Queremos que cuando esto termine se haya hecho justicia para no hablar más del tema y entonces poder ocuparnos del Fede amigo, el Fede jugador de rugby, el Fede de CASI… Y que los responsables paguen. Obviamente, nada ni nadie va a devolvernos a Fede, pero por lo menos que haya justicia y que él descanse en paz”, agregó.
El veredicto se espera para el 25 de septiembre. Le Priol y Bouvier se enfrentan a cadena perpetua. El primero por asesinato y el segundo, por intento de asesinato.
El acusado de matar a Federico Martín Aramburú en 2022 en París sacó su arma después que el rugbier internacional argentino le asestara “una multitud de golpes”, afirmó este jueves su defensa, que busca debilitar la tesis del asesinato premeditado.
En la madrugada del 19 de marzo de 2022, Loïk Le Priol, un exmilitar y militante ultraderechista, disparó seis veces contra Aramburú hasta vaciar el cargador tras una pelea en una terraza de un bar en pleno centro de París. Cuatro balas lo alcanzaron.
Al inicio del juicio el lunes ante un tribunal de París, Le Priol admitió que fue “el autor de la muerte” del rugbier, pero rechazó que tuviera la intención de matarlo: “Disparé para defenderme”, agregó. Las circunstancias precisas de la muerte fueron el objeto este jueves de una discusión entre el abogado defensor Pierre-Henri Baert y un investigador interrogado.

Vivía intensamente. Y sus amigos imaginan que así debería estar viviendo ahora, con 46 años cumplidos y muchos proyectos, algunos concretados y otros en vías de desarrollo. Establecido en Biarritz con su mujer, Mary, y sus hijos, Trinidad, Justina y Santiago, y yendo cada tanto de vacaciones a Buenos Aires. Pero un arrebato demencial le truncó la vida y le desvaneció los sueños en la madrugada del 19 de marzo de 2022, mientras caminaba por las calles de París, tras una acalorada discusión en un bar. Federico Martín Aramburú fue asesinado a tiros en aquella fatídica jornada y por estas horas se desarrolla en la capital francesa el proceso del que sus familiares y amigos esperan haga justicia.
Justicia por Fede, como rezaba la bandera desplegada el sábado pasado en todas las canchas del Top 14 de URBA y en el test match entre los Pumas y Australia en Mendoza. Justicia para que los responsables paguen y que, al menos, Federico pueda descansar en paz, ya que nada ni nadie podrá devolverlo a los brazos de su mujer, al cariño de sus hijos, a los besos de sus padres y de sus hermanos (Isidro, el mayor, y Rosario, la menor). A los abrazos de sus amigos.
Todo comienza con una imagen ya grabada en la mente de los miembros del jurado: la de Le Priol corriendo en dirección de Martín Aramburú, después de que su cómplice, Romain Bouvier, abriera fuego 45 segundos antes sin alcanzar a su objetivo en forma mortal. Para los investigadores, ese sprint nocturno no fue algo trivial: el exmilitar habría vuelto al contacto, decidido, según las palabras empleadas por el policía en el estrado, a “dar batalla”.
Es precisamente sobre esta elección de vocabulario sobre la que el abogado Baert ha construido su ofensiva. ¿Por qué “dar batalla” y no “matar”? El matiz no es una mera cuestión estética en un caso donde la calificación penal —asesinato premeditado u homicidio derivado de un estallido de violencia incontrolada— determina años, o incluso décadas de reclusión. El agente de policía, cauteloso, esquiva la pregunta con una franqueza casi desarmante: no dispone de ningún elemento que le permita afirmar una intención asesina, al no poder, según sus propias palabras, “meterse en la cabeza del acusado”.
Le Priol tiene una larga lista de antecedentes: figuraba en el registro S de presuntos terroristas y es conocido por sus vínculos con grupos neofascistas. Fue expulsado en segundo año del colegio elitista Notre-Dame d’Orveau por acusaciones de agresiones contra sus compañeros.
Es excomando de la Marina y fue apartado del Ejército por actos de violencia. Había sido repatriado de Yibutí, excolonia francesa en África, dos años antes de su expulsión por sufrir un trastorno de estrés postraumático severo, indicó su pericia psicológica en el juicio.

Una bala le impactó en el muslo y otra en el costado. Ahí fue cuando Loïk Le Priol agarró el mismo arma, lo persiguió a pie y le disparó seis veces. Recibió cinco impactos en la espalda mientras intentaba huir. El argentino murió en el lugar antes de poder recibir asistencia médica.
Para la policía, no hay duda de que ambos acusados actuaron con intención homicida. “Cuando se vacía un cargador y se apunta contra una persona, es porque se está decidido a quitarle la vida”, señaló uno de ellos.
El veredicto se espera para el 25 de septiembre.
Tras una discusión y una primera pelea frente al bar, Martín Aramburú y su amigo Shaun Hegarty se fueron rumbo a su hotel. Para ellos, el asunto estaba zanjado, explicó un policía que declaró el jueves. Pero no para los acusados.
El argentino y Hegarty —socio comercial y también excompañero en el club Biarritz Olympique— caminaban por el boulevard Saint-Michel cuando se les acercó por detrás una camioneta Jeep, de la que bajaron dos hombres. El primero, Bouvier, sin mediar palabra, disparó dos veces a la víctima.

Este viernes comenzó el quinto día de audiencias del juicio por el crimen de Federico Martín Aramburú, el rugbier argentino de 42 años que fue asesinado a balazos en París en marzo de 2022. Hoy habló uno de los cuatro acusados, Romain Bouvier, que ya había negado los hechos en el proceso, y aseguró que su causa fue “una puesta en escena total” en relación a las armas encontradas en su casa.
Su declaración tuvo lugar cuando su abogado le pidió que se refiera a las armas cargadas encontradas en su domicilio luego del asesinato ocurrido el 19 de marzo del 2022. De acuerdo a lo que publicó el medio francés L’Equipe, el acusado se levantó, vestido con una camisa clara, y definió como una “puesta en escena total” el registro policial en su vivienda.
PARIS.– Hay salas de audiencia donde el tiempo parece estirarse hasta el infinito, y otras donde es capaz de contraerse hasta el absurdo. Este jueves, en la pequeña Sala Voltaire del Tribunal en lo Criminal de París, se impuso la segunda opción: toda una mañana dedicada a diseccionar apenas cuatro segundos. Cuatro segundos durante los cuales Loïk Le Priol vació su arma contra Federico Martín Aramburú, el exinternacional argentino de rugby asesinado en la noche del 18 al 19 de marzo de 2022, en pleno corazón de Saint-Germain-des-Prés. Por la tarde, bastará para que una palabra pase a formar parte del vocabulario del juicio: la de “ejecución”.
En el estrado, un investigador de la brigada criminal fue llamado para reconstruir minuto a minuto —casi imagen por imagen— el desarrollo de la escena. Frente a él, el abogado de Le Priol, Pierre-Henri Baert, mantiene un interrogatorio tenso, casi quirúrgico, en el que cada pregunta tiene un único objetivo: alejar a su cliente de la premeditación y acercarlo a la legítima defensa.
