En el corazón de una galería centenaria, un “minicafé” emblemático compite por ser el mejor del mundo
MENDOZA.- Un “cafecito” que puede hacer historia. No solo compartir la tradicional bebida despierta emociones, pasiones, relatos y risas sino que el sitio elegido para beberlo puede marcar la diferencia, por la experiencia y servicios que ofrece, donde confluyen la cultura, el arte, la literatura y hasta insólitos recuerdos.
Así, en esta provincia hay un pequeño gran lugar, inaugurado el año pasado, que podría convertirse, nada más y nada menos, en el mejor del mundo. Se trata de un “minicafé”, ubicado en un lugar emblemático de la ciudad, que es el único nominado de América Latina al número 1 del planeta, en los “Oscar” del diseño gastronómico. Compite con locales de alta gama de Nueva York, Londres y Tokio en los Restaurant and Bar Design Awards 2026 y el ganador será develado en octubre de este año, en la capital del Reino Unido.
Datos más que curiosos para quienes no lo conocen y tendrán ahora la excusa perfecta para visitarlo: solo tiene 10 metros cuadrados; desborda de elegancia, al estilo moderno europeo de principios del siglo XX, con toques de art noveau; alberga una pequeña biblioteca, cuenta con una microgalería de arte, de 0,47 metros, y de objetos curiosos, a la venta; y está ubicado en el corazón de una galería icónica de Mendoza con vitraux que la hacen única: el histórico Pasaje San Martín, en la intersección de la tradicional Avenida San Martín y la Peatonal Sarmiento.
Es realmente sorprendente. Un espacio hiperreducido, pero que invita a sumergirse en una vivencia gigantesca, donde el tiempo se detiene, con un objetivo claro: traer a la memoria el movimiento y el esplendor de la época y darle más vida al centro mendocino.
“Con los cambios comerciales y la presencia de shoppings, queríamos apostar en un lugar histórico y ponerlo en valor. Después de la pandemia pudimos concretar la compra de este espacio y empezamos a soñar en hacer algo distinto, como si estuvieras en 1920. La excusa es un café, de primera calidad, pero como anzuelo para poder vivir una experiencia diferente e incluso de compra en esta especie de anticuario o de botica de objetos curiosos”, contó a LA NACION su dueño, Ramiro Marquesini, reconocido contador, emprendedor y gestor cultural mendocino.
“Ahora estamos muy entusiasmados con el concurso internacional, realmente es algo increíble que nos hayan reconocido y que Mendoza pueda estar a nivel mundial”, apuntó Marquesini.
El café, que está localizado justo debajo de la cúpula central de la galería, tiene un diseño especial, como si fuera un vagón de tren de los años 20, con un distintivo visual en su techo que lo hace aún más internacional: un reloj en esfera, de cuatro caras, que marca en simultáneo la hora de Mendoza, Londres, El Cairo y Tokio, inspirado en el famoso reloj de la Grand Central Terminal de Nueva York. Y así, se puede observar una infinidad de detalles que lo hacen disruptivo, encantador y mágico.
Quienes deciden quedarse a probar el café de especialidad, colombiano, variedad “Castillo”, de la región de Huila, acompañado por minitortitas raspadas mendocinas, medialunas y cookies, se encuentran con un pequeño universo a la venta de libros clásicos, como El Principito, que viene con sorpresa; pinturas de pequeño formato de artistas plásticos reconocidos, como Osvaldo Chiavazza y Federico Calandria, que llegan a ser parte de listas de casamientos; antigüedades únicas, como tazas antiguas recicladas de toda la Argentina, y piezas curiosas, cargadas de humor, ironía y sarcasmo, como un ventilador marca Zonda, que trae una diminuta con tierra para producir el efecto del peor fenómeno meteorológico que se puede sufrir en la región de Cuyo.
“Hay clientes que se lo llevan incluso como recuerdo o adorno para algún comprovinciano en el exterior para no olvidarse de las raíces”, contó Marquesini. Su esposa, Claudia Bertini, acompaña en los detalles y también está detrás de cada paso e idea. Es una reconocida escritora y poeta mendocina, profesora de Lengua y Literatura Inglesa, que suele compartir con los visitantes las obras de algún autor local o extranjero, incluso de aquellos menos conocidos, que ven el sitio como una gran oportunidad de despertar el interés.
También, Bertini llega a los clientes con algún relato maravilloso y los sumerge en experiencias extraordinarias, como cuando comparte uno de sus libros: Floriolarium, un herbario de flores fantásticas, donde las personas se sienten interpeladas y llegan a identificarse con estas creaciones botánicas.
Hito arquitectónico
La apuesta de sus dueños fue en un lugar icónico: el Pasaje San Martín, un hito arquitectónico de la capital provincial, inaugurado el 11 de noviembre de 1926, por lo que este año celebra su centenario. Una pionera y majestuosa obra que vio la luz por iniciativa del visionario empresario español Miguel Escorihuela Gascón, célebre fundador de las Bodegas Escorihuela Gascón, inspirada en los grandes pasajes europeos, especialmente la Galería Vittorio Emanuele II de Milán.
Es parte de un edificio de siete pisos y una torre con una cúpula central por lo que fue considerado el primer rascacielos y el edificio más alto de Mendoza hasta la llegada de otras construcciones décadas después. Incluso albergó los primeros ascensores de la ciudad, marca Otis, de tracción original, que aún hoy siguen funcionando.
Por eso, quienes forman parte de este pasaje, ubicado en el kilómetro cero de la capital provincial, en el corazón del microcentro, buscan ponerlo en valor en cada uno de sus rincones para devolverle el encanto de la época, manteniendo sus principales rasgos y estructuras, más allá de los toques tecnológicos y los avances actuales, con un masterplan de restauración integral, que incluye también cada uno de los sorprendentes vitrales.
Por eso, el Café Mundial, con tan poco tiempo de vida, se ha convertido en uno de los proyectos impulsores de la movida clásica capitalina y será parte central de los festejos de los 100 años de la galería, que tendrá actividades y eventos en la terraza, jornadas de tango, ferias comerciales y múltiples degustaciones.
Por caso, en los últimos días, hubo un evento llamativo en la puerta del café: un festival de lustrada de zapatos. Sin dudas, una labor tradicional en las calles céntricas, que parecía desaparecer o está en peligro de extinción, con algunos pocos exponentes, como varias generaciones de la familia Rodríguez, clásicos lustrabotas de la zona. Por eso, fue una forma de gritar a los cuatro vientos la importancia de traer a la memoria y no olvidar a quienes, desde su lugar, hicieron grande al centro mendocino.
Por estos días, el Café Mundial vive con expectativas lo que ocurra con los premios Restaurant & Bar Design Awards, la competencia global más importante de diseño para los espacios gastronómicos. El local mendocino obtuvo tres nominaciones: “Small Space”, que abarca a diseños sobresalientes en espacios de dimensiones muy reducidas; “Heritage Building”, proyectos gastronómicos alojados dentro de edificios o entornos de alto valor histórico; y “Standalone”, que incluye a locales de comida o bebida independientes que no forman parte de ninguna franquicia o cadena comercial.
Ahora resta esperar el momento de las definiciones, ya que el certamen se encuentra en proceso de evaluación. Las fechas claves son los anuncios de finalistas, previsto para la semana que comienza el 10 de agosto, y de ganadores, durante la semana que arranca el 5 de octubre. La etapa final puede seguirse a través de la página web oficial de la entidad www.restaurantandbardesignawards.com o en @restaurantandbardesignawards que es el sitio de Instagram.
