El loco de la ruta: la verdad sobre el asesino serial ¿inventado? cuyos crímenes recrea la película Pepita la Pistolera

Pepita la pistolera, la película protagonizada por Luisana Lopilato, recorre parte de la vida de Margarita Di Tullio, una mujer del bajo mundo marplatense que regenteaba un par de prostíbulos en esa ciudad. Uno de los componentes que le da espesor al filme es la inquietante presencia de un asesino serial que mata o hace desaparecer trabajadoras sexuales que ejercían su oficio en la zona de La Perla.

La cinta dirigida por Lucía Puenzo está basada en hechos reales. Pepita la Pistolera, en efecto, existió. Y también hubo un criminal que fue apodado “el loco de la ruta”, pues sus víctimas, a veces mutiladas, aparecían al costado de alguna carretera de la ciudad o próxima a ella.

Con el tiempo, sin embargo, los investigadores dudaron de que los asesinatos fueran cometidos por una misma persona.

Hay un detalle que no debe dejarse pasar por alto: “el loco de la ruta” y “Pepita la pistolera” no son contemporáneos. Los 14 casos que le adjudican al supuesto asesino serial ocurrieron entre 1996 y 1999. Mientras que Margarita Di Tullio ganó fama y apodo cuando mató a dos hombres en agosto de 1985.

Luisana Lopilato y Claudio Tolcachir en el rodaje de Pepita la Pistolera

Mujeres asesinadas y desaparecidas

Entre 1996 y 1999 se extendió el listado de crímenes aún sin resolver y despariciones que fueron atribuídos a un personaje difuso, innominado, al que la inventiva popular o algún editor periodístico le puso el mote que le quedó para siempre: “el loco de la ruta”.

Pepita, La pistolera – adelanto

La primera de sus víctimas fue Adriana Jacqueline Fernández, de 27 años, cuyo cuerpo fue encontrado por un camionero el 1 de julio de 1996 debajo de un puente, a la vera de la ruta nacional 226. La mujer apareció desnuda y la autopsia determinó más tarde que había sido estrangulada.

Las crónicas de la época dijeron que la joven era una artesana de Uruguay que, para ganar dinero extra, trabajaba además como prostituta.

Pocos meses después, en noviembre, apareció otro cuerpo. Esta vez, a un costado de la ruta provincial 55. También presentaba signos de estrangulamiento y algunas mutilaciones. Su nombre era María Esther Amado, de 35 años.

Claudia Jaqueline Romero, la primera de las víctimas que se atribuyó al loco de la ruta

En enero de 1997, aparecierion restos del cuerpo de otra mujer cerca de la Ruta Provincial 88. Se trataba de un torso, dos piernas y un brazo. Tiempo más tarde identificaron los restos, constatando que pertenecían Viviana Guadalupe Espíndola, de 26 años.

A lo largo de los meses, se repitió la aparición de cuerpos de mujeres -o restos mutilados- a la vera de alguna ruta cercana a Mar del Plata. Fueron en total unas cinco mujeres, halladas entre el 1 de julio de 1996 y el 20 de octubre de 1998.

Las coincidencias en la profesión de las mujeres, el tipo de asesinato (los estrangulamientos eran realizados con un lazo) y su aparición cerca de las carreteras hizo que no se tardara demasiado en concluir que los crímenes correspondían a un asesino serial. Y el terror se apoderó de las mujeres que ejercían la prostitución, en especial en la zona de La Perla, en el noreste de la ciudad.

Además, para incrementar aún más los miedos de estas mujeres, para la misma época también había trabajadoras sexuales que desaparecían. Por lo que todo parecía coincidir con el accionar de algún psicópata suelto en Mar del Plata.

Margarita Di Tullio durante el programa Memoria en Canal 9, el 29 de abril de 1997

Un policía francés, el FBI y una búsqueda infructuosa

Fue para el año 1997 en que los medios marplatenses pusieron un nombre al criminal obsesionado con las prostitutas. Surgió así el apodo con la que ingresaría en la historia policial de la Argentina: “el loco de la ruta”. Pero, para entonces, había más dudas que certezas sobre la identidad del asesino.

El caso tenía desconcertados a los investigadores, a tal punto que recurrieron a un policía francés agregado en la embajada gala en la Argentina, Alain Perez, que tenía 20 años de experiencia en la fuerza policial de su país.

“No existe el crimen perfecto; apenas asesinos a los que resulta más difícil encontrar”, dijo el francés con un exceso de optimismo en mayo de 1999. Para luego añadir: “Le aseguro que vamos a poner todos los medios, experiencia y obstinación para encontrarlo, esté donde esté. Si me escucha, es el momento de que se arrepienta”.

Policía lleva uno de los restos de las mujeres que se creía víctimas del loco de  la ruta

Pero el investigador no pudo resolver los crímenes ni las desapariciones. Tampoco lo hicieron los hombres del FBI a los que también se les solicitó asistencia.

Ante la falta de pistas se llegó a la medida extrema de ofrecer una recompensa para quien aportara datos acerca del “loco de la ruta”. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, fue quien instauró la medida de entregar $500.000 a quien echara alguna luz a la investigación. Tampoco hubo resultados concretos.

Entre mujeres asesinadas y desaparecidas, atribuyeron a este fantasmal femicida 14 casos. Pero pronto se instaló con mucha fuerza una idea diferente: “el loco de la ruta” en realidad no existía. Era un invento aviesamente pergeñado.

En total fueron 14 las víctimas asociadas al

La verdad sobre el loco de la ruta

Para el año 2002, la investigación sobre los casos de estas mujeres pudo establecer algo que la mayoría de ellas tenía en común. Todas ellas realizaban regularmente un pago a la policía a cambio de protección y de que pudieran ejercer su oficio sin inconvenientes. Básicamente, estaban siendo extorsionadas por agentes policiales.

En la causa a cargo del juez marplatense Pedro Hooft se obtuvieron pruebas de que policías de la comisaría 1ra. de Mar del Plata, de la exbrigada de Investigaciones de la ciudad y de la brigada de calle de la exUnidad Regional les pedían a las mujeres que terminaron muertas o desaparecidas unos 100 pesos por semana.

Pedro Hooft, juez de Mar del Plata, tuvo a su cargo el caso de los policías de esa ciudad que extorsionaban prostitutas

Se perdía de este modo la hipótesis del asesino serial. Una fuente de la investigación le decía a LA NACION en agosto de 2002: “Nunca creímos que el autor de los homicidios de por lo menos cinco mujeres fuera un psicópata. En este caso, el asesino serial no existe y nunca existió. La aparición del denominado loco de la ruta como responsable de los asesinatos y las desapariciones le vino muy bien a la policía para desviar la atención hacia otro lado, para cubrir con una nube humo el sistema de recaudación ilegal que había montado en los distintos prostíbulos de Mar del Plata”.

Si bien la causa llevada adelante por el magistrado Hooft dio como resultado la condena de cuatro policías por asociación ilícita, nunca pudo probarse que algún miembro de la banda policial que extorsionaba prostitutas hubiera sido el autor de los asesinatos.

Una postal de la Ruta Nacional 226, donde apareció la primera víctima del que se llamó loco de la ruta

Otra fuente de la investigación contaba entonces a este medio las sospechas que existían en aquel tiempo, aunque nunca habían sido comprobadas: “Creemos que algunas de las víctimas se negaron pagar las coimas y a trabajar para la policía, y por eso las mataron. Fueron homicidios en los que intervinieron distintos asesinos, no hubo una única mano ejecutora. Se trata de casos separados”.

Una mujer que trabajaba con Pepita la pistolera

Es así que la película Pepita la pistolera retoma la figura de este supuesto asesino seríal que al parecer era mucho más que un solo hombre. Y hay otro elemento de la vida real que se cuela en la ficción dirigida por Lucía Puenzo.

Una de las mujeres asesinadas fue María del Carmen Leguizamón, de 25 años. Su caso fue especialmente macabro, pues lo primero que se encontró de su cuerpo -y lo único-, fueron dos muslos, cercenados quirúrgicamente de la rodilla a la ingle.

Pepita, la pistolera

Las crónicas policiales señalaron que ambas extremidades estaban cubiertas por un saco de mujer y muy cerca se encontró una cadenita de fantasía y dos condones.

Fueron dos menores de edad quienes hallaron estos restos en un descampado del barrio de Las Heras, en la periferia marplatense, cerca de la ruta provincial 88. Esto ocurrió el 20 de octubre de 1998.

La policía determinó días más tarde que la mujer mutilada era Leguizamón. La conexión con el filme protagonizado por Lopilato está establecida en que esta mujer frecuentaba uno de los cabarets que regenteaba Di Tullio, más conocida como Pepita la Pistolera.

El nombre de esta madama marplatense ya era conocido en ese entonces por la opinión pública. Es que en algún momento se la había mencionado como posible responsable de la muerte del fotógrafo José Luis Cabezas, asesinato ocurrido en 25 de enero de 1997. Más tarde se comprobaría que la mujer había sido tan solo un chivo expiatorio para tratar de dar una solución (falsa) al caso que conmovía al país.

Pepita, la pistolera

Pepita falleció luego de sufrir un ACV el 30 de septiembre de 2009. Tenía 61 años. Las 14 mujeres asesinadas y desaparecidas por el fantasmal loco de la ruta, en tanto, nunca encontraron justicia.

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