El Banco Central afirmó que no prevé remover el cepo para las empresas
El Banco Central (BCRA) no tiene previsto avanzar en la remoción de las trabas cambiarias que se mantienen para el movimiento de caja de las empresas ni alentar planes de refinanciación generales para las familias o individuos que cayeron en mora en los últimos meses.
Las definiciones llegaron por boca de sus dos principales autoridades, su presidente, Santiago Bausili, y su vicepresidente, Vladimir Werning, al cabo de una conferencia de prensa convocada para presentar el Informe de Política Monetaria (IPOM), publicado el último miércoles, e informar además sobre los resultados de su balance, difundidos el jueves pasado.

“Los movimientos relacionados con el comercio exterior ya están liberados y a eso se sumó desde este año la liberalización para el giro de utilidades a partir de los balances 2025, lo que va a ayudar a destrabar decisiones de inversión. Para el resto, en relación con la posibilidad de que las empresas puedan pasar también a atesorar dólares, como las personas, no tenemos previsto hacer cambios. Nos sentimos bastante cómodos con este esquema”, explicó Bausili ante una consulta al respecto. El andamiaje regulatorio “podría quedar así”, tal como funciona en la actualidad, recalcó el funcionario.
De esta manera confirmó que la denominada “restricción cruzada”, que hoy rige por 90 días e impide a quienes operaron con dólares financieros hacerlo al mismo tiempo a través del mercado oficial de cambios, se mantendrá.
“Hoy, si quieren hacer caja en dólares, lo pueden hacer, a diferencia de otros países de la región donde lo tienen prohibido. Solo deben elegir por qué segmento de mercado se manejan”, afirmó.
“No es que no puedan manejar su capital del trabajo en dólares. Pueden hacerlo, pero en el mercado financiero, que es mucho más flexible que en países que no tienen cuentas domésticas en dólares, como Brasil”, insistió al respecto.
En el BCRA creen que ya dieron pasos importantes en torno a las regulaciones cambiarias que limitaban a las empresas al normalizar los pagos de importaciones desde fines de 2024 y sumar desde este año la mancionada posibilidad de distribuir dividendos.
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— BCRA (@BancoCentral_AR) May 18, 2026
La reticencia a avanzar en nuevas liberalizaciones está relacionada con los acuerdos que el BCRA firmó con el Fondo Monetario Internacional (FMI), comprometiéndose a acumular reservas, tras haber incumplido en las últimas dos revisiones dicha meta.
Bausili recordó que lo ahora previsto, tras la última revisión, es que la entidad que preside compre al menos US$10.000 millones en el año —lo que no parece un problema porque lleva adquiridos ya US$8320 millones— y logre retener, al mismo tiempo, al menos US$8000 millones hasta fin de año.
Esto sí supone todavía un desafío, dado que, en el primer cuatrimestre, solo pudo acumular para su tenencia neta una cifra equivalente al 25% de ese total, más aún en la medida en que el Gobierno no avance en más opciones para conseguir capitales con los que refinanciar la deuda que le va venciendo.
La creciente mora bancaria
Los funcionarios también negaron toda posibilidad de que el BCRA avance en ajustes normativos para alentar refinanciaciones generales de deudas bancarias, ante la explosión que tuvo la mora crediticia en los últimos meses, en especial entre individuos y familias por la caída de ingresos.
Bausili insistió en que, según los datos que manejan, esta irregularidad ya habría “alcanzado un pico” entre marzo y abril, y dijo que corresponde a los bancos operar sobre ella. “Tenemos un sistema con una capitalización que supera en tres veces los requerimientos normativos prudenciales. No hay ninguna posibilidad de que esto se transforme en un problema sistémico y creemos que la situación se irá normalizando con la mejora que esperamos en la actividad”, indicó.
Fue antes de que Werning pidiera a los periodistas que se preste un poco más de atención a la evolución del crédito en general, en alusión al sostenido avance que muestran los préstamos en dólares. “Hay que ver la oferta de préstamos en conjunto”, reclamó.
En ese momento se les consultó sobre las insistentes versiones que mencionan la posibilidad de que se permita el acceso a créditos en dólares a quienes no generen ingresos en esa moneda. “Eso no nos corresponde determinarlo a nosotros porque está dispuesto por ley”, recordó Bausili, quien además valoró el criterio de la norma y sugirió que flexibilizaciones de este tipo deberían ser más discutidas y, en todo caso, podrían encararse “cuando el proceso de saneamiento del BCRA esté completo y la posibilidad de dejar flotar el tipo de cambio también”.
Con relación a las reservas, Bausili anunció además que está previsto renovar el acuerdo de monedas con China que la Argentina mantiene desde hace 17 años y que, en su versión trianual, vence a comienzos de agosto. “Estamos en permanente contacto con el Banco de China y entendemos que se va a renovar en las mismas condiciones actuales”, explicó, lo que incluye la posibilidad de activar una parte.
“Voy a estar participando de un evento en China en junio y me voy a juntar con ellos. Me junto con ellos cada vez que hay una oportunidad. Tenemos muy buen diálogo y nunca hablamos de ninguna modificación. Esto sigue siendo cuasipermanente”, detalló.

En otro orden, los funcionarios confirmaron la decisión del BCRA de avanzar de manera “muy prudente” en una remonetización de la economía, tal como estaba planteado como parte de la denominada Fase IV del programa vigente.
“La idea es que la oferta monetaria responda a una reactivación en la demanda de pesos que hoy viene demorada. De allí que la previsión es que, medida en relación con el tamaño de la economía, se mantenga constante hacia fin de año”, explicó Bausili cuando LA NACION le consultó sobre un gráfico que Werning presentó ante inversores en EE.UU. semanas atrás.
En ese cuadro, en el que aparecieron proyecciones para todo el año de los principales agregados monetarios, se pudo ver que esperan que hacia diciembre de este año la relación de base monetaria con el PBI se ubique en 4,1%, el mismo nivel de diciembre de 2025. A su vez, los medios de pago transaccionales (M2) pasarían de 5,6% a 5,8% del PBI, mientras que el M3 total se ubicaría en 16,2% del producto, apenas 0,4 puntos por encima de la relación de diciembre de 2025.
“Esto pone de manifiesto una expectativa por parte de la autoridad monetaria de débil recuperación de la demanda de dinero, de modo que el programa propuesto de adquisición de divisas para 2026 no se sostendría en la remonetización de la economía”, habían hecho notar desde Fide entonces.
Es que, de ser así, la oferta de pesos sólo seguiría el crecimiento que registre el PBI, lo que equivale a decir que se mantendría en terminos netos estable y bastante restringida.
Para Bausili, empero, hay indicios de que la demanda de dinero se está recomponiendo: “de lo contrario, la baja de tasas sería incompatible con la apreciación del tipo de cambio”, dijo antes de reiterar para que la mayor tasa de actividad estimada para 2026 “generará por sí solo una mayor monetización”.
