El análisis de Kovadloff sobre el caso Malvinas, los recursos naturales y la estrategia electoral del Gobierno
El reconocido filósofo y poeta Santiago Kovadloff analizó la posición oficial sobre las islas Malvinas y sostuvo que el Gobierno “está luchando por su protagonismo en el país”. Entrevistado por José Del Rio en Comunidad de Negocios, por LN+, relacionó las acciones de la administración nacional en torno al archipiélago con su estrategia electoral.
“Creo que el modo como hoy se sitúa el problema, poniendo el acento en la necesidad de que el petróleo y los recursos que pudieran derivarse de allí sean recursos que atiendan a la presencia de la Argentina, me parece una postura interesante”, señaló.
Sin embargo, advirtió que no se debe disociar esa tarea del momento que atraviesa el oficialismo, en el que, según consideró, busca evitar que “su hegemonía se vea comprometida por un desenlace imprevisto en las elecciones” y “está haciendo todo lo que pueda generar unidad”.
Para Kovadloff, el desafío consiste en lograr que la interdependencia entre los distintos sectores, incluidos los gobernadores, trascienda la discusión por las islas. En ese sentido, planteó la necesidad de que la Argentina establezca “prioridades de Estado en todos los órdenes” y desarrolle “políticas de Estado que evidencien capacidad de generar consensos compartidos”.
“Todo lo que se está haciendo por Malvinas para generar interdependencia en órdenes fundamentales y con reconocimiento de derechos argentinos, me parece bien. Pero no dejemos de tener en cuenta que la problemática de Malvinas resurge en un momento electoral”, remarcó.
La visita del Papa y las amenazas globales
Consultado sobre si la visita del Papa podría contribuir a ese camino, Kovadloff respondió afirmativamente y lo definió como “un hombre de pensamiento universal” que viene a fortalecer la idea de la paz desde una perspectiva que no es meramente retórica. “Lo único que puede tener rentabilidad para nuestra especie es la convivencia”, afirmó.
A partir de allí, identificó tres amenazas primordiales para la humanidad. En primer lugar, mencionó las armas atómicas y el temor generado por una creación que fue utilizada en Hiroshima y Nagasaki. Luego señaló el cambio climático y sostuvo que el ser humano es “corresponsable del calentamiento global”.

En tercer lugar ubicó a la inteligencia artificial, a la que describió como “otra obra espléndida del hombre” que, al mismo tiempo, despierta el temor de que pueda escapar de su control y convertirlo “en un sirviente de la máquina que creó”.
“Vivimos en un tiempo en el cual las obras del hombre parecieran haber generado un profundo temor a la extinción”, reflexionó. Frente a ese escenario, consideró fundamental devolverles un sentido político a “la voluntad de diálogo, la capacidad de encuentro y la convergencia”.
Las elecciones y el futuro del Gobierno
Al ser consultado por la importancia de una eventual reelección de Javier Milei, Kovadloff sostuvo que “el Gobierno pierde mucho más que una elección si pierde una elección” porque impulsa “un proyecto de Estado”, aunque advirtió que presenta contradicciones.
“Sin duda, la contraparte del Gobierno en la elección venidera es el pasado, pero su fortaleza también depende de que sepa ser persuasivo donde no lo es y no solo reivindique lo que hace bien, sino que advierta autocríticamente lo que hace mal”, consideró.

Además, rechazó que la discusión pueda reducirse a una confrontación entre dos extremos absolutos. “No es una polarización entre el bien y el mal. Es una polarización entre un proyecto de nación que tiene que perfeccionarse mucho en órdenes fundamentales y un proyecto de gobierno que escapa a la república y la democracia”, sostuvo. Y agregó: “El republicanismo necesita que este Gobierno lo reconozca”.
Las formas, las palabras y el diálogo
Ante el debate sobre los cambios impulsados por el oficialismo, pero cuestionan sus modos, Kovadloff aseguró que, según su visión, las formas y el fondo son inseparables.
En ese sentido, el filósofo citó al poeta mexicano Octavio Paz: “El hombre está hecho de palabras”. Y agregó: “Somos lo que decimos. Si destituimos la significación del otro a través de un lenguaje fecal, estamos atentando contra la interdependencia, el diálogo y el encuentro”.

Al profundizar sobre los aprendizajes adquiridos con el paso de los años, aseguró que el apremio perdió peso en su vida. “He aprendido a ser paciente conmigo y con mi país”, expresó.
Kovadloff invitó a recuperar el asombro por la existencia y a no reducir la condición humana únicamente a sus acciones. “Si tenemos la posibilidad de abrirnos al asombro de estar vivos, toda otra información que tienda a reducir la condición humana a un mero obrar es desinformación”, completó.
El celular, la vida virtual y la inteligencia artificial
Kovadloff también reflexionó sobre la dependencia del teléfono celular. Aunque lo definió como una herramienta “utilísima”, advirtió que puede convertirse “en un instrumento de la idolatría”. Explicó que “la idolatría es haber hipotecado la identidad en un objeto. Hay un objeto que absorbe nuestra identidad y esto es una hipoteca brutal”.
El filósofo sostuvo que los dispositivos no deben sustituir la responsabilidad de interpretar la realidad, compartirla y aprender a estar solos. “No podemos, si aspiramos a ser humanos, convertirnos en información”, remarcó.
Planteó: “La vida virtual es indispensable, pero en la medida en que no sea sustitutiva de un encuentro real. ¿Quién puede reemplazar una mirada, una mano que se extiende y toma a otra?”.
Sobre la inteligencia artificial, señaló que “no conoce la angustia, la incertidumbre de la muerte ni el asombro”. Y concluyó: “No vamos a ser reemplazados por la IA. Vamos a ser reemplazados por ella si reducimos nuestra vida espiritual al puro eficientismo”.
