Así fue el tenso cruce entre Santiago Maratea y la China Ansa en PH
El jueves pasado, apenas terminó la grabación de PH, podemos hablar, trascendió que un fuerte cruce entre Josefina “la China” Ansa y Santiago Maratea había llevado a Andy Kusnetzoff a hacer una pausa. El sábado por la noche, Telefe mostró el comentado episodio: durante casi media hora, una pregunta sobre las colectas del influencer derivó en reproches a la periodista, disculpas y varios intentos del conductor por frenar la discusión. Ni siquiera un corte de veinte minutos alcanzó para distender el clima que también transitaron los otros invitados: los actores Rafael Ferro y Mercedes Funes y el músico Benjamín Amadeo.
Todo comenzó en el “Frente a frente”, el segmento en el que dos invitados se hacen preguntas cruzadas. Ansa le propuso al influencer un cambio de papeles: “Si se cambiaran de roles y vos fueras una de las personas que donó para la fundación, para el refugio, para lo que fuere, ¿qué le recriminarías a Santiago Maratea?”. Después de pensar unos segundos, llegó la respuesta: “No se me ocurre, siempre se cumplieron todos los objetivos”.

“Pero algo que le dirías, alguna sugerencia, algún reclamo. Puede ser algo lindo también”, insistió ella. “Dijiste ‘recriminarías’”, remarcó Maratea. “Bueno, ¿qué le dirías?”, corrigió la periodista. “Gracias”, eligió él, y preguntó: “¿Es muy descabellada mi respuesta? Porque se cumplieron siempre todos los objetivos”. Ansa mencionó entonces un caso puntual: “Pero con respecto, por ejemplo, al refugio de los perros, que quedó como inconclusa esa historia…”.
“Vos sos periodista, ¿no?”, le preguntó Maratea, y quiso saber si había averiguado sobre el tema. “Solamente estoy preguntando, no te estoy acusando de absolutamente nada”, aclaró Ansa. Cuando él le pidió que explicara cómo se había informado, respondió que lo había hecho a través de los medios. “Averiguar a través de los mismos medios es casi un oxímoron, con lo que mienten los periodistas”, lanzó el influencer. “Pará, vos me estás haciendo una acusación y yo simplemente te hice una pregunta”, lo frenó Ansa. Pero Maratea insistió en que respondiera si consideraba completo o incompleto informarse de esa manera.
“A mí me parece que es completo el trabajo que hice en su momento”, sostuvo ella. Cuando mencionó que había investigado “el recorrido de la fundación”, él la corrigió: “No fue con una fundación”. Y agregó: “Seguramente, China, si nos ponemos realmente a preguntar qué averiguaste y qué sabés del tema, no sepas casi nada”.
El enojo del influencer
Al ver que el ida y vuelta subía de tono, Kusnetzoff intervino para poner paños fríos y aclaró que la idea no era generar tensión. Ansa explicó que había pensado el cambio de roles como una oportunidad para que Maratea se dijera algo a sí mismo. Él, sin embargo, le reprochó las repreguntas: “No nos hagamos los inocentes. Hablaste de un tema puntual porque evidentemente la respuesta que te di no es la que estabas buscando”. “Estás hablando de algo que hice con buena fe y traés lo único en lo que se dice que accioné mal”, sostuvo. Comparó la situación con que él le preguntara por qué su marido era misógino: según explicó, la incomodidad partiría de dar por cierta una premisa que ella rechazaba.
“Yo no te hice ninguna acusación. Te propuse un cambio de roles”, se defendió Ansa. Maratea le reprochó que no hubiera averiguado lo sucedido y que ni siquiera supiera el nombre del refugio. “De esa colecta se habló por esa acusación y vos no lo averiguaste bien. Por eso me trajiste esa colecta y no otras. Hice más de treinta colectas, China”, remarcó.

Lejos de bajar el tono, redobló el planteo: “¿Qué te pensabas que iba a pasar cuando acusás de ladrón a una persona que no robó? No te hagas la inocente”. Ella reiteró que nunca lo había acusado, pero él insistió en que detrás de su consulta había otra intención. “No te arrepientas ahora porque se picó”, le lanzó. Ansa intentó cerrar la discusión: “Te pido disculpas por la repregunta. Con el ‘gracias’ está perfecto. Esa es la respuesta”. Pero a Maratea no le alcanzó y, cuando ella volvió a explicar la consigna, la acusó de hacerle “gaslighting”.
Ya angustiada, la periodista expresó: “No, dale, porque de verdad que encima yo te re sigo en todo. Mi familia te ama. Me quiero morir con lo que me está pasando”. Fue entonces cuando Kusnetzoff decidió frenar la grabación. “Escuchame, pará, cortemos un minuto y charlémoslo”, propuso.
Un corte de 20 minutos
Una placa del programa dio paso al conductor hablando a cámara con un graph que decía “20 minutos después”. Lo ocurrido durante esa pausa quedó fuera del aire, pero el regreso dejó claro que la tensión continuaba. “La charla se fue a un lugar donde por ahí sentí que se puso un poco agresivo, o yo sentí que se iba de código”, explicó Kusnetzoff. El conductor contó que habían intentado acordar cómo continuar y qué mostrar, sin conseguirlo. Propuso entonces que cada uno pudiera decir algo para cerrar el episodio sin agresividad. “Lo estoy haciendo terapéutico, no tengo guion ni nadie me está diciendo qué tengo que decir”, aclaró.
Pero Maratea tenía otra intención. “Me parece mucho más nutritivo abrirlo que cerrarlo”, respondió, y planteó que quería hablar sobre los medios y la comunicación. Si bien aseguró que no tenía nada que aclarar, defendió sus colectas: “Nunca robé un mango. Es horrible que me acusen de eso”. Sobre el caso mencionado por Ansa, afirmó: “El refugio está construido. Vos lo podrías ir a ver”.
Andy le señaló que la periodista no debía cargar con todos sus cuestionamientos a la prensa. “Tampoco es justo que ella pague ahora por un montón de exposición que vos tuviste”, le dijo. Ansa explicó que había buscado una respuesta en la que él pudiera destacar su trabajo frente a las críticas. “Evidentemente no me salió”, reconoció, y volvió a disculparse.
Maratea aclaró que tampoco pretendía una reconciliación: “Yo, con vos, tengo la mejor y la voy a seguir teniendo. Entonces, si este espacio va a ser para que la China y yo nos reconciliemos, me parece una pelotudez. No es un jardín de infantes, somos todos adultos. No hay nada para reconciliar”. “Una periodista que hace mal una pregunta se debería hacer cargo”, sostuvo. Kusnetzoff defendió la posibilidad de equivocarse: “Yo soy periodista y he preguntado muy bien, brillantemente, y he preguntado como el culo también”.
Finalmente, el conductor pidió dar por terminado el intercambio. “Como decís vos, somos todos adultos, nos hacemos cargo. Yo me estoy haciendo cargo. Soy conductor del programa”, le planteó. “Yo puedo, Andy, puedo. Yo quiero dejar en claro que mi intento de hablar acá sobre comunicación falló. Nada más”, respondió Maratea, disconforme con el desenlace. Kusnetzoff remarcó que su prioridad era que nadie la pasara mal y, entre saludos y agradecimientos a los invitados, puso fin al episodio.
El mea culpa de Andy Kusnetzoff
Después de “El ritual del fuego”, Kusnetzoff volvió sobre la discusión y cuestionó su propio desempeño. “No sé si estuve a la altura, no sé si hice lo que pude”, reconoció. Le preocupaba cómo se habían sentido los protagonistas: “Mi tarea como conductor es que todos estén bien. Siento que no sé si lo pude manejar”.
Antes de pasar a la comida, explicó por qué necesitaba decirlo: “Me sentiría muy careta y odio la televisión careta, que es como: ‘Bueno, vamos a comer y no pasó nada’”. También se puso en el lugar de Ansa: “Yo podía haber preguntado como la China y capaz que no tenía respuesta”, señaló, y admitió que no había sabido cómo ayudar.
Finalmente, recurrió al humor y amagó con tirar su contrato con Telefe al fuego. “Creo que es un programa honesto y no sé cómo nos irá después de esto”, expresó. Ya en la mesa, propuso brindar “por la charla, la comunicación” y agregó: “Siempre creo que nos podemos sentar, charlar, estar en acuerdo, desacuerdo, como sea”.
