¿Sobreconsumo? Por qué crece el uso de fármacos para bajar el colesterol

En diciembre del año pasado, Carlos Márquez, de 44 años, se hizo sus primeros estudios médicos pospandemia y descubrió que tenía el colesterol muy por encima de sus valores promedio. “Mi médico me recetó atorvastatina —un tipo de estatina—, acompañado por dieta y actividad física. En mi caso, la medicación era necesaria porque mi papá tiene una condición en la que su propio cuerpo produce colesterol alto”, dijo a LA NACION.

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En cambio, a Ángeles González, de 50 años, su médico le dijo que, si bien presentaba valores un poco elevados de colesterol, todavía no era necesario que consumiera medicación para bajarlos y le indicó dieta, actividad física y controles regulares.

El consumo de fármacos para reducir el colesterol viene creciendo sostenidamente en todo el mundo. Según sostuvo Mariano Napoli Llobera, médico cardiólogo miembro de la Sociedad Interamericana de Cardiología, se detectó un aumento del 18% al 26% a nivel global en los últimos años. Y la Argentina no es la excepción.

¿Por qué crece su uso? ¿Hay un sobreconsumo? ¿En qué casos es necesario y en cuáles no?

Especialistas consultados por LA NACIÓN explicaron que las pastillas de estatina son el tratamiento más habitual en todo el mundo para bajar el nivel de colesterol en sangre porque, además de cumplir con ese objetivo, han demostrado su eficacia en reducir el riesgo de que una persona pueda tener un accidente cardiovascular. Si bien reconocieron que su consumo creció en los últimos quince años, aseguraron que sería incorrecto hablar de la existencia de un sobreconsumo de este tipo de drogas en el país.

Walter Masson Juárez, médico cardiólogo especialista en prevención cardiovascular del Hospital Italiano de Buenos Aires dijo que hay dos elementos que un médico debe analizar para tomar la decisión de dar o no dar estatinas a un paciente: uno es el nivel de colesterol y el otro es el nivel de riesgo cardiovascular de la persona. Es decir, la probabilidad de que esa persona sufra algún tipo de accidente cardiovascular.

“Pueden presentarse dos personas con el mismo nivel de colesterol y a una se la medica y a la otra no. ¿Por qué? Porque a la persona con mayor riesgo cardiovascular se le exige menor nivel de colesterol, por lo tanto, va a tener mayor indicación de estas drogas. Por ejemplo, el caso de las personas que ya tuvieron un infarto, aquellas con problemas coronarios o enfermedades vasculares”, dijo Masson Juárez.

De acuerdo con José Luis Navarro Estrada, médico cardiólogo y expresidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), el tratamiento en este tipo de pacientes que ya han tenido algún accidente cardiovascular se conoce como “prevención secundaria” y no hay dudas sobre la pertinencia de medicar a este grupo. “El target de estos medicamentos es bajar el colesterol LDL —colesterol de lipoproteínas de baja densidad—, pero a raíz de esta acción han demostrado una poderosa acción sobre el desarrollo de la aterosclerosis —la acumulación de grasas, colesterol y otras sustancias en las paredes de las arterias que lleva a la obstrucción de las mismas en forma crónica o aguda —. Son las únicas drogas desde la aspirina que bajan la mortalidad cardiovascular”, dijo.

Por otro lado, Navarro Estrada explicó que también existe la “prevención primaria”, que consiste en tratar a aquellos individuos que nunca tuvieron un evento cardiovascular, pero tienen cierto nivel de riesgo.

“Hay distintos factores de riesgo y distintas escalas por las que una persona que nunca tuvo un evento puede producir uno. El riesgo puede ser chico, mediano o alto y se calcula en base a los valores de colesterol, si se tiene o no diabetes, si se presenta tabaquismo, obesidad o sedentarismo, más lo genético, entre otros. Se justifica el uso de estatina cuando hay colesterol LDL elevado y riesgo de mediano para arriba”, dijo.

Según Napoli Llobera, ambas indicaciones, prevención primaria y secundaria, tienen un alto grado de recomendación ya que provienen de análisis de décadas de investigación científica, en donde los pacientes tratados con estatinas tuvieron una reducción significativa de la mortalidad total.

¿Sobreconsumo?

“Claramente si se compara el consumo actual con el de hace 15 años, hay una mejoría, pero no creo que haya un sobreconsumo. Al revés, creo que el tratamiento es subóptimo”, dijo Masson Juárez, alegando que hay estudios que muestran que solo la mitad de los pacientes de muy alto riesgo están recibiendo estatina.

“Lo que suele suceder con los remedios que se tienen que tomar por mucho tiempo es que tiende a haber una merma en la adherencia. Hay cuestiones relacionadas a los costos, a los efectos adversos y a la inercia médica. El efecto nocebo, que es lo contrario al efecto placebo, hace que los pacientes crean que tienen efectos adversos causados por este medicamento, como los dolores musculares, pero no lo son. Hay efectos adversos, pero están sobreestimados”, explicó Masson Juárez

Navarro Estrada coincidió: “El consumo de estatinas debería estar en aumento porque hay toda una serie de desarrollos científicos que deberían hacer que aumente su uso. Han aumentado el número de indicaciones y demostraciones de su utilidad y están figurando guías terapéuticas que estandarizan el uso de estas drogas”. Sin embargo, tampoco cree que exista un sobreconsumo.

Además, según el profesional, se habla mucho de los dolores musculares y la hepatitis como efectos adversos del consumo de estatinas, pero en realidad el porcentaje por el cual estas drogas pueden afectar los músculos es menor al 10%. “Hay como un gran mito”, dijo.

Por su parte, Napoli Llobera consideró que a muchas personas mayores se les recetan estatinas sin cumplir con los criterios de prevención, a pesar de los posibles efectos adversos. “Aunque las estatinas son altamente efectivas y seguras para la mayoría de las personas, como toda medicación tiene efectos adversos, entre ellos el dolor y la debilidad muscular”.

“No hay un nivel normal de colesterol”

A diferencia de lo que ocurría en décadas pasadas, el colesterol no es lo único que los médicos analizan actualmente. “No hay un nivel “normal” de colesterol, sino un nivel adecuado para cada persona según el riesgo del paciente. Un mismo nivel puede ser normal para alguien y alto para otro. Lo que más miramos, más que el colesterol total es el colesterol LDL, conocido como » colesterol malo”, porque es el más asociado al riesgo cardiovascular”, dijo Masson Juárez

“En personas que hayan tenido algún accidente cardiovascular, se está proponiendo llevar su colesterol LDL al valor de 50”, precisó Navarro Estrada.

“La Argentina es un país epidemiológicamente complicado. El 60% de la población tiene sobrepeso y eso suele acompañarse de otros factores de riesgo como el sedentarismo, la hipertensión, la diabetes o la obesidad, que ha aumentado en los últimos 15 años. Entonces, la mortalidad cardiovascular se ha reducido más que por los factores de prevención por los factores terapéuticos”, señaló.

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