Shakespeare y Barthes, inmersivos: una obra de teatro con arte y música en vivo

Las propuestas inmersivas llegaron al mundo del arte y la cultura para quedarse y ofrecer a los espectadores experiencias sensoriales. Después de Van Gogh y Banksy (y antes de Frida Kahlo) le tocó el turno a la poesía y el ensayo: en el espectáculo Soneto, los versos de William Shakespeare y las reflexiones de Roland Barthes en el libro Fragmentos de un discurso amoroso se fusionan en escena con música en vivo y una instalación artística.

En la obra, que se presenta esta noche y mañana a las 21 con entrada libre y gratuita sujeta a la capacidad de la sala en ArtHaus, Centro de Creación Contemporánea (Bartolomé Mitre 434), una pluralidad de voces interactúa, en torno al carácter imprescriptible del amor y el desamor. Con interpretación del Nuntempe Ensamble, la función propone un viaje imaginario inspirado en las diversas maneras de decir y pensar al sujeto amoroso.

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Diseñada como una experiencia inmersiva de teatro acústico lumínico en un concierto para cuatro guitarras eléctricas, voces procesadas y escultura lumínica, Soneto incorpora dispositivos tecnológicos y el uso de procesamiento en tiempo real en su desarrollo tanto musical como visual para generar un concepto holístico que integra música, espacio, tiempo y efectos visuales.

Es una producción de un equipo interdisciplinario de artistas de Argentina, Chile y Francia, encabezada por el argentino Marcos Franciosi, compositor, investigador y docente; Carolina Sagredo, actriz y directora de teatro chilena, formada en la Universidad Finis Terrae, y en el Centro de Investigación Teatro La Memoria; y el francés, Julien Hogert, un artista singular graduado de la ENS Luis Lumière, donde obtuvo una maestría en fotografía. Es el creador de la escultura lumínica: una estructura móvil formada por varillas y puntos de luces led que se ubica suspendida sobre los músicos en el centro de la escena. Junto al movimiento cinético del desplazamiento de estos brazos luminosos en el espacio, cada luz está controlada para hacer aparecer y desaparecer partes de la escultura, cambiando su forma.

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El tamaño de la escultura, de 10 metros de diámetro en su parte superior y de 6 metros de altura, envuelve el espacio y propone una experiencia inmersiva, abstracta, vinculada a la percepción del espacio y el tiempo en relación al texto y la música. .

Cada uno de los sonetos de Shakespeare fue grabado previamente en Chile y Argentina, con voces de actores, actrices y otros colaboradores cercanos. Una experiencia novedosa.

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