Muni Seligmann posa con su hija Carmela, cuenta su largo camino para quedar embarazada y cómo la maternidad le cambió la vida

Quince años atrás, Mariana Seligmann (38), popularmente conocida como Muni, redescubrió su carrera actoral al convertirse en animadora infantil [había trabajado en producciones de Cris Morena como Chiquititas, Rebelde Way y Floricienta] de la mano de Diego Topa. Juntos, conquistaron el reino de los chicos con programas como Playhouse Disney y La casa de Disney Junior, recorrieron Latinoamérica con sus shows teatrales, protagonizaron la película Hermanitos del fin del mundo y hasta ganaron un disco de oro. En 2013, Muni decidió abandonar ese éxito arrollador y probar otros rumbos: incursionó en la conducción, hizo teatro de texto y se lanzó como cantante. Fue en 2022, invitada por su gran amigo Topa, que volvió a actuar para el público infantil y entendió que ese era su sueño. “Cuando me bajé del escenario, lo miré a mi marido [Nicolás Naymark, con quien se casó en 2017] y le dije: ‘Es esto, no hay duda’”, cuenta la actriz a ¡HOLA! Argentina antes de debutar con Soy Muni: una aventura musical (del 13 al 28 de julio en el Teatro Politeama), su primer espectáculo infantil en solitario, que tendrá a su hija Carmela (3) como espectadora de lujo.

–¿Dudaste en algún momento de si los infantiles eran lo tuyo?

–Sí, re. Creo que cuando terminé lo de Topa y Muni quedé un poco abrumada. Lo que hicimos fue un producto número uno y a veces, como artista, te da miedo volver, sentís esa presión de repetir ese éxito. Hasta que un día dije: “Esto es lo que me gusta, me voy a hacer cargo de eso y voy a laburar para hacer un producto que esté a la altura de lo que tengo ganas de presentar”. Hoy, a punto de estrenar en teatro, siento que se está dando todo para poder cumplir mi sueño. Tengo unos nervios totales; estoy muy entusiasmada porque es algo propio y lo armé de cero.

–Además, es un desafío encarar esto sola, sin tu otra mitad arriba del escenario…

–Con mis otros laburos como actriz y conductora gané experiencia, pero siempre que me subo a un escenario me agarra mucha nostalgia de no estar parada al lado de Topa, y a él le pasa lo mismo. Los dos funcionamos muy bien juntos.

–Y son como familia…

–Sí! Su hija [Mitaí] tiene un año más que la mía, entonces nos volvimos a encontrar desde otro lugar. Cuando sos mamá o papá, te empezás a juntar un poco más con los que están en la misma que vos, y encima si es un amigo tuyo es inmejorable. Nuestras hijas se llevan muy bien y ya metimos dos veces vacaciones juntos, está todo muy pulido.

–¿Mirás lo que consumen los chicos hoy? ¿Te fijás qué mira Carmela?

–Carmela tiene 3 años y sí, lo primero que hoy me atraviesa es la maternidad. Cuando sos mamá empezás a tener el ojo más fino y pensás qué información querés que le llegue. Me fijo tanto en los alimentos que le doy, hasta qué consume en pantallas. Carmela tuvo pantalla cero hasta los 2 años, y a partir de entonces empecé a dosificar; siento que es importante que los chicos consuman el contenido que sea acorde a su edad. Para armar este show, mi programa en eltrece y mi canal de YouTube quise hacer un producto que yo le daría a mi hija.

–¿Cómo es volver a los infantiles ahora que sos madre?

–Es muy loco. Creo que la parte que más me sigue sorprendiendo y me recontra emociona es cuando Carmela escucha mis canciones, o que diga: “Vamos a grabar un videoclip con el tío Topa”. Ahora ella es parte de este mundo.

–¿Cómo te llevaste con los miedos y las dudas de una madre primeriza?

–Me considero bastante intensa y cuando me meto con un tema lo hago de lleno. Cuando dije “quiero ser mamá” me preparé con todo, hasta qué tipo de parto quería tener, e hice el curso de hypnobirthing para parir bajo hipnosis sin anestesia. También me recontra preparé con la alimentación de sus primeros meses, y siempre busco información sobre lo que sería mejor para ella. Mi marido me dice: “¡Pará de leer!”. Es verdad que hoy hay un exceso de información y eso te marea, pero soy una persona que se siente más segura teniendo todas las cartas sobre la mesa.

–¿Tuviste el parto que habías planeado?

–Al principio estaba tomada por la situación del momento, que era “el parto tiene que ser ciento por ciento natural”. Hasta que mi obstetra me dijo: “Tranquila, yo voy a hacer lo que sea mejor para vos y para tu hija. Si esto termina en una cesárea, no sos menos”. Entonces, lo tomé con mucha naturalidad y se terminó dando todo como quería. Me impresionó cómo salió Carmela con los ojos abiertos, tan viva, dado que no recibió ningún tipo de medicamento. A veces, lo tomo como un regalo que me hizo mi hija por todo lo que me preparé.

–También acudiste a la medicina china…

–Eso lo hice para quedar embarazada. A mí me costó mucho quedar embarazada, de hecho, hice un tratamiento de fertilidad. A veces es un tema medio tabú, pero a mí no me molesta contarlo. De hecho, siento la responsabilidad de hacerlo por la presión social que sentimos las mujeres con respecto a ese tema. La medicina china me ayudó muchísimo, hice una limpieza de pies a cabeza con la alimentación durante un año y medio. Me desintoxiqué de cosas que tenía adentro, órganos comprometidos y demás, y lo acompañé con acupuntura.

–¿Lo seguís incorporando a tu vida?

–Lo recontra sigo. A partir de la medicina china me baso en la alimentación de Carmela. A sus seis meses, antes que una banana, lo primero que le di es una palta. En mi casa hay cosas que no se consumen más, como quesos untables, masas de tarta o pastas comunes (sí de arroz o de alguna legumbre). Soy de las que leen todas las etiquetas. Mi marido me dice: “Es re pesado ser vos”. [Se ríe].

Producción: Paola Reyes Andaur

Maquillaje y peinado: Luana Clemente para Sebastián Correa Estudio

Agradecimientos: Las Pepas, Mishka, Pioppa y Luna Garzón