Mundial 2022: la secuencia completa de la avivada de Australia en el partido contra Dinamarca

A juzgar por las imágenes que se vieron cuando faltaban 21 minutos para el final del partido que Australia derrotó a Dinamarca por 1-0 y le permitió conseguir la clasificación a los octavos de final del Mundial Qatar 2022, los Socceroos sellaron su pasaje por una picardía criolla. Tras una avivada, los australianos ganaron el duelo y se convirtieron en el próximo rival de la selección argentina, el sábado próximo.

¿Qué fue lo que sucedió? Con la necesidad de revertir la derrota que los llevaba a la eliminación, el entrenador de los daneses, Kasper Hjulmand, decidió un doble cambio y envió al campo de juego a los delanteros Robert Skov y Andreas Cornelius. Ambos ingresaron con una primera misión: llevar unos mensajes escritos en papeles para que los vean compañeros que quedaban en la cancha. La transmisión oficial llegó a mostrar que el primero de ellos fue corriendo hacia Christian Eriksen y se lo entregó.

Dos minutos más tarde, Dinamarca buscaba la igualdad y en el banco de suplentes de los australianos comenzaron a verse movimientos atípicos. El entrenador Graham Arnold se juntó con sus ayudantes y comenzaron a evaluar algo. Al menos una de las notas escrita a mano que contenía instrucciones tácticas terminó en las manos “equivocadas”, luego de ser descartada en el campo.

El reemplazado Mitchell Duke la recogió y se la llevó al DT. A partir de allí, Australia supo cuál era la idea de los daneses. Para desgracia de los rivales, uno de los asistentes de Arnold, Andrew Clark, trabajó en un club de Copenhague, la capital de Dinamarca. Se especula, entonces, que así fue más sencillo para los australianos interpretar la estrategia que había en esos papeles.

¿Qué ocurrió apenas cuatro minutos después de los cambios de Hjuldman? Australia utilizó su primera ventana de modificaciones para alterar el sistema de juego y comenzar a defender con cinco jugadores, sumando otro central y dejando a sólo un delantero, para pasar a jugar con un 5-4-1. De esa manera, el experimentado Bailey Wright, un zaguero de 1,85m, saltó al campo para sumarse a la defensa del triunfo ante los centros que iban a llegar al área. Su primer gesto al suplantar al delantero Riley McGree fue advertir (marcando con los dedos cómo defenderían) a los centrales Harry Souttar y Kye Rowles del nuevo plan.

El marcador no se alteró y Australia selló la clasificación. La picardía dio resultado otra vez. El hecho hizo recordar al repechaje entre australianos y peruanos, donde el arquero Andrew Redmayne vio las indicaciones que tenía su colega de Perú junto a una botella de agua al lado de la red y las lanzó lejos de su alcance en plena definición por penales. Finalmente, Australia eliminó a Perú por esa vía.

El momento del “robo”

Allegados al cuerpo técnico australiano minimizaron la importancia del descubrimiento y dijeron que Arnold ya estaba preparado para ese cambio táctico de Dinamarca. Pero la iniciativa de Duke demostró cómo los Socceroos están tratando de usar todas las ventajas posibles para avanzar en Qatar. Y ahora llega Argentina.

Milos Degenek, defensor de Dinamarca, ya empezó a palpitar el cruce con el equipo de Lionel Scaloni: “Tenemos que creer en nosotros mismos, debemos confiar, pensar en estar al cien por ciento y preparar el partido. Esto es fútbol, todo es posible. Argentina es de otro nivel, como fue jugar con Francia. Vienen con más motivación porque les fue mal en Rusia. Soy un gran fanático de estos equipos pero ahora tendremos un desafío, los respetamos lo necesario pero creemos en nosotros”.

“No hay presión para nosotros”, dijo el delantero Mathew Leckie en rueda de prensa en el centro de entrenamiento de la academia Aspire. “Solo necesitamos disfrutar el momento, disfrutar la ocasión. Y como dije, nadie espera que ganemos. Entonces, sorprendamos al mundo”.

Con la confianza por las nubes: Australia habla de un “Messi humano” y apunta alto

DOHA (enviado especial).- No son muchos los seleccionados que consiguieron la comodidad de vivir y entrenarse en el mismo lugar. Tienen esa ventaja, como ya se dijo, la Argentina y España, en la Universidad de Qatar. Y también el seleccionado australiano, que se encuentra alojado a unos diez kilómetros al oeste del centro de Doha, en el New Aspire Academy, en el Municipio de Rayyan. Se trata de un complejo estatal destinado a la detección de talentos deportivos qataríes. Allí alimentan la ilusión los Socceroos, inesperados rivales del equipo nacional en los octavos de final, el próximo sábado, a las 16 (22 locales), en el estadio Ahmad Bin Alí –Rayan.

A diferencia de la concentración argentina, que está ubicada en un inmenso predio cerrado y de difícil acceso, el complejo donde viven y se entrenan los australianos, forma parte de un gigantesco parque de cuatro kilómetros cuadrados en el que además están el lujoso shopping Villagio, un centro deportivo para mujeres, el hotel Hayatt, el Museo del Deporte, un lago artificial y el estadio Internacional Al Khalifa, que fue sede de los Juegos Asiáticos en 2006, y fue ampliado y remodelado para subir de 20.000 a 50.000 espectadores para este Mundial.

Los australianos no sólo trajeron a sus cocineros, como la mayoría de los equipos, sino que hasta trajeron una persona para atender la cafetería, Alexia Ralevski. Según comentan los periodistas australianos, prepara 80 cafés al día para los jugadores y personal del plantel.

La base de entrenamiento no es poca cosa. El confort de un equipo y los pequeños detalles pueden marcar grandes diferencias. Los futbolistas australianos están encantados con el lugar. Dicen que el predio se asemeja mucho al Parque Olímpico de Sidney, con sendas peatonales para conectar las distintas instalaciones y Paddy Steinfort, presidente de la Federación, con orgullo, dijo: “Es nuestra arma secreta”. El lugar parece demasiado bueno para que lo haya conseguido el anteúltimo equipo clasificado para este Mundial. ¿Cuáles son las contras entonces? Justamente que se trata de un lugar muy concurrido. Es un lugar de paseo muy transitado y, por ende, el tráfico para salir a los estadios también puede ser un problema (aunque menor).

Pero la atención a la prensa ya es una muestra de que el “acoso” no existe para los australianos. No hay más de media docena de cámaras. Allí no están Messi, Lautaro Martínez o Julián Álvarez. Su principal figura es Mathew Ryan, que tiene un breve paso por Valencia y por Real Sociedad en el fútbol español y por Brighton y Arsenal, en Inglaterra, pero que actualmente ataja en Copenhague, en Dinamarca. Y se puede sumar a Mathew Leckie, de vasta experiencia en el fútbol alemán (Borussia Moenchengladbach, Frankfurt y Hertha Berlin), pero que ahora, a los 31 años, volvió a su país para jugar en Melbourne City. Hizo el gol ante Dinamarca y ya por eso será una leyenda del fútbol en Australia.

Miloš Degenek, defensor de origen croata, nacionalizado australiano, fue titular en el último partido ante Dinamarca. Un encuentro histórico para su nación por adopción. Es el designado para hablar. Le pregunta, claro, por Messi. “No es que sea un honor jugar contra él, porque es simplemente humano. Yo adoro a Messi. Pero lo que es un honor es jugar unos octavos de final del Mundial. Ese es el honor”, resume tratando de ponerle un tono de profesionalismo.

Las proyecciones que se hicieron sobre el desarrollo de los resultados de esta Copa del Mundo fallaron por todos lados. Se esperaba que la Argentina fuera primera, para evitar a Francia, pero nadie imaginaba que los dos seleccionados iban a ganar sus Grupos con apenas seis puntos. Y tampoco estuvo nunca en los planes un cruce con Australia. Dinamarca parecía el candidato más calificado. Pero esta es una Copa del Mundo de sorpresas. “Convencimiento, energía y concentración”. Así, sintético, con esas tres palabras, Graham Arnold resumió las virtudes de su equipo para lograr la clasificación.

Antes de llegar a Qatar, la prensa hablaba del sufrimiento para clasificarse de una camada que no es de las más agraciadas de las últimas décadas. Sin embargo, aquí están por segunda vez en la historia en la rueda de 16 equipos. En las eliminatorias padeció por las dos derrotas con Japón y una más inesperada: ante Arabia Saudita. Por eso se vio obligado a jugar un doble repechaje. Primero el continental, con Emiratos Arabes Unidos, y el segundo ante Perú, que sorteó en los penales. Curiosidad: en ambos, eliminó a entrenadores argentinos, Rodolfo Arruabarrena, y Ricardo Gareca, respectivamente.

Pero aquí mostró ser un equipo aguerrido, sin temores de defenderse los 90 minutos más intención que soltar algún contraataque, y con un juego aéreo que puede complicar.

El experimentado periodista Buzz Rothfield, del Daily Telegraph, dice que, en caso de vencer a la Argentina, los socceroos ingresarán en el Hall of Fame de la historia del deporte australiano. “Si un plantel de 58 millones de dólares puede vencer al equipo argentino, de 1140 millones, estos futbolistas se unirán a Donald Bradman (exjugador de cricket), Ian Thorpe (natación) y Cathy Freeman (atletismo), en la historia del deporte australiano”, sentenció.

Por lo visto, el rival menos pensado de la Argentina, no tiene nada que perder. Se sabe inferior pero es orgulloso. El pase a los octavos de final ya marca un objetivo cumplido para Australia. Tal vez por eso sea el adversario más peligroso.

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