Liga Profesional: River goleó en la noche en que a Martín Demichelis le costó fuertes silbidos la eliminación ante Boca

Esta vez fue algo más que unos silbidos aislados, generalmente de una intensidad menor a las muestras de aprobación que recolectaba. Ahora fue distinto. A 20 días de la eliminación ante Boca, la vuelta de River al Monumental le costó a Martín Demichelis el mayor rechazo de los hinchas en su casi año y medio de gestión. Cuando fue mencionado por los altavoces del estadio, la silbatina fue estentórea, el malestar fue más audible que nunca. En su larga lucha por entrar en el corazón de los hinchas, Demichelis retrocedió casilleros. El tiempo, los resultados y la Copa Libertadores dictaminarán si su situación es reversible o si este clima de tensión terminará por afectar el ecosistema general de River.

El debut en la Liga Profesional lejos estuvo de aportar al fastidio que abrió la fría noche. River tuvo un partido de lo más apacible, sencillo, resuelto rápidamente. No hubo tiempo de saber si esta formación, sin algunos titulares (Marcelo Herrera, Enzo Díaz, Rodrigo Villagra, Rodrigo Aliendro, Miguel Borja) reservados para enfrentarse el martes con Libertad, iba a tardar en engranar.

Central Córdoba le facilitó la tarea a River con un planteo como pocas veces se vio en un visitante en el Monumental. Un 4-3-3 con presión alta que fue temerario. Elogiable la valentía, pero sin los recursos individuales ni automatismos para comprometer a River. El nuevo entrenador, Lucas González –segundo colombiano en dirigir en nuestro fútbol, tras “Pacho” Maturana–, intenta algo muy arriesgado en un equipo que peleará hasta fin de año por no descender.

Lo más destacado de River 3 vs. Central Córdoba 0

Con rápidas combinaciones, cambios de frente y apertura a las bandas, River encontró amplios espacios para quedar en situación de gol. Un festín para la zurda de Nacho Fernández, las proyecciones de Milton Casco y los caracoleos y posteriores estocadas de Facundo Colidio, autor del 1-0 a los cinco minutos, tras una jugada bien trenzada entre Nacho, Pablo Solari y Casco.

Ni la temprana desventaja llevó al equipo santiagueño a revisar su esquema. Malos controles de Nicolás Fonseca y Paulo Díaz lo animaron a darle trabajo a Franco Armani. Pero en cuanto River sorteaba la primera línea de presión se le abría una estancia para atacar. De no ser por el arquero Luis Ingolotti y la falta de precisión en varias definiciones, River habría goleado en el primer tiempo, como lo reflejan los elocuentes datos de OPTA en esos 45 minutos: de los 15 remates de River, 12 fueron en el área y 10 tuvieron destino de arco. Pero Ingolotti tapó tres disparos de Barco y dos de Claudio Echeverri. Por momentos fue un pelotón de fusilamiento al arquero.

Para colmo, Central Córdoba pagó tanta exposición defensiva con la expulsión a Santiago Laquidaín, que bajó a Echeverri cuando entraba al área. Cinco minutos después cayó el segundo de River, un muy buen cabezazo cruzado de Colidio ante una notable asistencia de Nacho Fernández. Como ocurrió ante Instituto, Colidio cubrió sobradamente la cuota goleadora del ausente Borja, que jugó los últimos diez minutos.

A Central Córdoba no le quedó otra que revisar su libreto. Rearmó la línea de cuatro con la salida de un delantero y se posicionó más replegado. River se sentía tan cómodo que muchas veces hacía una de más. También bajó en los niveles de precisión. En un partido como para lucirse, Echeverri dejó pasar la posibilidad de complementar su gambeta con algún gol. Y Barco, activo y punzante, salió del cono de sombras en el que había quedado desde aquel doble penal fallido en Tucumán. Clavó un derechazo a un ángulo, volvió al gol tras seis meses. Lo festejó como a un alivio largamente esperado.

Más que por la demanda o exigencia del encuentro, Demichelis aprovechó los cambios para repartir esfuerzos y mover piernas. Ingresaron los juveniles Franco Mastantuono y Agustín Ruberto, que llevaba tiempo sin asomarse a la primera tras la aparición a principios de año. Igual, le costó enchufarse a River; su dominio y su control de la pelota no eran proporcionales a las situaciones de gol creadas. Aunque ya no era tan requerido, Ingolotti siguió siendo la mayor muestra de firmeza del visitante.

No son nuevas las lagunas de River en el rendimiento. En varios partidos anteriores le costaron disgustos, tanto en juego como en resultados. No da la imagen de equipo confiable, estable. Más allá de la audacia inicial, lo hecho por Central Córdoba no fue medida para evaluar el sistema defensivo de River, que está bajo sospecha.

La ovación que el hincha le niega a Demichelis, se la ofrendó a Paulo Díaz cuando fue reemplazado. El chileno sí tiene ganado un amplio espacio en el afecto de la gente. El bombazo de Barco a poco del final llevó el triunfo de River a la goleada que se demoraba en materializar.