Las señales que dejan Harry y Meghan en su vuelta a Estados Unidos y tras su encuentro con la corona

Para aquellos que creen en la fortuna, el destino quiso que Harry estuviese en Reino Unido cuando su abuela, Isabel II, falleció a principios de mes. Y es que si bien Meghan Markle y él se encontraban en el territorio europeo cuando tomaron conocimiento de la noticia, lo que los motivó a viajar no tuvo nada que ver con la realeza. Ninguno de los dos imaginó tampoco que regresarían este martes a Estados Unidos, luego de que la duquesa pidiera, según un periodista de NBC, una reunión “cara a cara” con el nuevo rey, Carlos III.

Los planes que Meghan Markle tuvo que posponer en Estados Unidos por la muerte de la reina

Por el contrario, el 5 de septiembre asistieron en Manchester al One Young World Summit, un evento benéfico que reunió a jóvenes líderes de todo el mundo, donde la duquesa de Sussex dio el discurso de apertura. Un día después, estuvieron en Düsseldorf, Alemania, donde el príncipe presentó la nueva edición de los Juegos Invictus, que se celebrarán allí en 2023.

Sin embargo, es posible que Harry no atendiera en su totalidad al llamado del destino. Durante su estadía en Reino Unido, declinaró junto a su esposa la invitación del rey Carlos III, entonces príncipe, para alojarse en Balmoral, residencia en la que Isabel II se refugió en sus últimos días y donde falleció. En lugar de ello, el matrimonio se quedó en Frogmore Cottage, muy cerca de los duques de Cambridge, a quienes tampoco visitaron.

La naturaleza del viaje de los duques de Sussex cambió drásticamente el jueves de esa misma semana, el 8 de septiembre, cuando conocieron la noticia del fallecimiento de la reina. Dos días después, sucedió algo inesperado: se los vio a Harry, Meghan, William y Kate, los “cuatro fantásticos” de la monarquía inglesa, juntos nuevamente, después de más de dos años distanciados.

Un reencuentro forzado

No obstante, se trató de un “reencuentro a la fuerza”. Los Sussex y los nuevos príncipes de Gales se presentaron dos días después en una de las entradas del castillo de Windsor para saludar a los súbditos, quienes se acercaron a rendir honor a la reina y dejaron algunos arreglos florales.

La imagen de los cuatro, justo después de bajar del vehículo que los trasladó, no fue menos que histórica. Ansiada por muchos y también estudiada minuciosamente, permitió observar en vivo y en directo la distancia que existe entre los dos matrimonios, pese a estar uno al lado del otro.

Así, sin tener que decir ni una sola palabra, el cuerpo se encargó de todo. De acuerdo con expertos, William se sentía incómodo y lo demostró cuando tocó de manera continua los botones de su chaqueta, un gesto que también repitió Harry. Por su parte, el comportamiento de Kate y Meghan fue completamente opuesto entre sí.

Si bien se pudo observar a una princesa de Gales que caminaba con seguridad y se consideró que se habría sentido confiada, Meghan fue la última en bajar del auto y después de hacerlo, no dejó de tocarse el cabello, una señal de incomodidad, según analizaron los especialistas. Asimismo, cuando Kate salió del vehículo, hizo contacto visual con William y Harry, mas no con la duquesa.

No se sabe con precisión qué motivó la distancia que hoy existe entre estas dos mujeres, pero podría dar luces parte que lo que dijo en la explosiva entrevista que los Sussex le dieron a Oprah Winfrey el año pasado. En ella, la exactriz reveló que durante los preparativos para su matrimonio con el menor de los hijos de Diana Spencer, su entonces futura cuñada “la habría hecho llorar”.

Los “permisos especiales” del príncipe Harry

Desde que el príncipe Harry renunció a sus obligaciones como miembro de la familia real, se le prohibió vestir su uniforme familiar. Asimismo, se los excluyó de gran parte de los eventos relacionados con la corona. A fines de la semana pasada, se ofreció una recepción para los líderes de estado con ocasión de una actividad previa al funeral de Isabel II, y los duques de Sussex no participaron de ella.

Sin embargo, durante la vigilia en Westminster Hall, sí se le permitió usar su traje militar y honrar a su abuela en las mismas condiciones que su hermano y sus tíos. Para muchos, se interpretó como una suerte de mínima tregua por parte del palacio de Buckingham.

Fue la corte la que hizo el anuncio y precisó que la autorización especial al duque de Sussex procedía de su padre, el rey Carlos III. Harry fue visto por última vez con uniforme a principios de 2020. Y, según los medios, nunca aceptó voluntariamente que ya no podía usarlo –como se estableció mientras Isabel II aún vivía– pese a haber servido en el frente en dos períodos diferentes en Afganistán.

No obstante, para el funeral, no vistió el uniforme, pero sí llevó consigo todas sus condecoraciones. Ese día, participó del cortejo fúnebre junto a su hermano, padre y el resto de los miembros de la familia. En el caso de Meghan, volvió a ocupar su lugar junto a las damas Windsor.

La cita “cara a cara” que Meghan le pidió al rey Carlos III

Por si fuera poco, los días previos a la partida de los duques de Sussex a Estados Unidos, donde los esperan sus hijos Archie y Lilibet, Meghan hizo un pedido que generó revuelo dentro de la familia real.

De acuerdo con el reportero de NBC News, Neil Sean, Markle habría solicitado, a través de una carta, una reunión “uno a uno” con el rey Carlos III. Este tipo de pedidos no es inusual, pero sí llamó la atención este movimiento por parte de ella.

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Sean manifestó que sabía de “muy buena fuente” acerca del envío del documento, con el cual la duquesa intentaría arreglar las diferencias que mantiene con la familia real, una relación que, aunque está marcada por el silencio, aturde a todos.

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