La ley Bases y una reforma necesaria, aunque insuficiente

El capítulo de la Ley Bases referido a la tan necesaria reforma laboral, tendiente a que vuelva a generarse en el país empleo genuino y que empiece a reducirse el trabajo informal, solo logró que un tercio de los artículos originales que contenía la versión original quedaran en pie. Pero eso no significa que lo que sobrevivió en esta segunda vuelta no alcance para cumplir alguno de los objetivos del Gobierno.

El propio secretario de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Jesús Cordero, mostró optimismo al respecto y en una entrevista publicada hace dos semanas en la nacion, afirmó: “”Si el proyecto sale más o menos como está, me animaría a decir ‘empiecen a contratar’”. Si su visión se cumple, arrancaría un camino que la Argentina no vive desde 2011, cuando dejó de generar empleo genuino y se empezó a agigantar la cifra de trabajadores en negro. Por su parte, los analistas consideran que esta reforma es necesaria, pero no suficiente.

Luego de las negociaciones, ciertos temas sensibles para el sindicalismo no pasaron el filtro. Por ejemplo, la ultraactividad de los convenios colectivos (se ponía freno a convenciones colectivas de trabajo “cuyo término estuviere vencido”); los límites a las cuotas solidarias de los trabajadores no afiliados, fuente de financiación de los sindicatos; la protección de servicios esenciales que deben funcionar en un porcentaje a pesar de las huelgas y la vuelta del teletrabajo. Todo esto, entre otras medidas, quedó en el camino. Se eliminó también un artículo que penalizaba los bloqueos sindicales a empresas.

No obstante, hubo otros puntos que sí saltaron la valla y que son positivos para empezar a ordenar el mercado laboral. Entre estos se cuentan la extensión del período de prueba, que es de seis meses, pero que aumenta progresivamente hasta un año en el caso de las empresas de hasta cinco trabajadores; el fondo de cese laboral; las licencias por maternidad a partir de los 10 días anteriores al parto (optativas); la eliminación de las multas por mala registración (que abultaban las indemnizaciones e incentivaban la industria del juicio) y la figura de grave injuria laboral, como causal objetiva de extinción del contrato de trabajo.

¿Alcanza esto para reactivar el mercado de trabajo y reducir la informalidad? Los analistas afirman que es mejor que nada, aunque aclaran, como se dijo, que es condición necesaria pero no suficiente. En este sentido, Matías Ghidini, CEO de GhidiniRodil y especialista en mercado laboral, comentó que hay que tener en cuenta que esto no es una reforma laboral, sino que se trata de una serie de iniciativas que buscan cambiar algunas condiciones en el área del trabajo. “Esto por sí solo, aunque se ejecute mejor o peor, no alcanza”, sintetizó.

Por otro lado, Ghidini señaló que esto tampoco es suficiente para generar empleo y bajar la informalidad, ya que esas dos cuestiones requieren una reactivación económica que acompañe. “No puede haber una excelente ley laboral que genere empleo en medio de una recesión con alta inflación. Dicho esto, me parece que lo que quedó en el proyecto es acertado de acuerdo con los objetivos que persigue el Gobierno”, afirmó.

De todos modos, el especialista reiteró que las herramientas que surgen del proyecto son aún un poco débiles. Y argumentó: “Por ejemplo, se busca bajar la informalidad a través del blanqueo que pueden hacer los empleadores y mediante la alternativa de agrupar hasta cinco trabajadores independientes, pero, nuevamente, creo que son dos iniciativas insuficientes. Otro tanto sucede con la intención de disminuir la imprevisibilidad de los juicios laborales con la idea del fondo de cese y de bajar el monto de la indemnización por medio de un recálculo de esta”.

Por su parte, Martín Tetaz, economista y diputado nacional por la UCR, respondió así a la consulta sobre si lo que quedó del proyecto puede reactivar el mercado laboral y terminar con el empleo en negro: “No. Porque la secuencia no va del mercado laboral a la economía, sino a la inversa. Uno no va a reactivar porque los trabajadores sean gratis, sino que lo va a hacer cuando venda más. Entonces, primero se debe reactivar la economía y después, una vez que haya más ventas y mayor actividad económica, eso va a dar el incentivo a producir más”.

Tetaz, que presidió la comisión que trató el capítulo laboral de la ley Bases en Diputados, insistió en que sin demanda es muy difícil producir: “Nunca cuando estás en una recesión salís bajando el costo laboral. Eso es una alternativa para que, cuando salgas de la recesión, haya efectivamente más contratación de trabajadores. No es una medida de coyuntura una reforma laboral”.

En tanto, el economista Agustín Etchebarne, director de la fundación Libertad y Progreso, opinó que la reforma laboral es positiva e importante para facilitar la creación de empleo privado y para aumentar la formalidad versus la informalidad. “Esto se debe a que otorga mayor flexibilidad al extender el período de prueba del trabajador; además introduce un fondo de cese laboral que es opcional. Y otro punto muy importante es que elimina multas por no registrar empleados y facilita la regularización de trabajadores no registrados. Esto reduce el costo potencial de los juicios laborales, que eran el principal desaliento a contratar más gente”, explicó.

Sin embargo, Etchebarne hizo hincapié en que quedaron afuera reformas muy importantes, como sanciones a bloqueos de empresas, eliminación de aportes obligatorios a sindicatos a quienes no desean afiliarse y cambios en el régimen de teletrabajo que facilitarían aún más la creación de empleo. Y sugirió: “Agregaría una idea que venimos postulando en la Fundación Libertad y Progreso, que es que los acuerdos a nivel de empresa sean superiores a los acuerdos sectoriales, tal como sucede en Chile”.

“Quedaron fuera del proyecto los límites a las cuotas solidarias de los trabajadores no afiliados, fuente de financiación de los sindicatos”