La inteligencia artificial tiene nombre de mujer. Entrevista con la doctora Nayat Sánchez-Pi, experta en IA

(CNN Español) — Debido al creciente interés por la inteligencia artificial (IA), trama apasionante que bien parece sacada de una novela de Isaac Asimov, instrumento que ha cambiado nuestro modo de relacionarnos, expresarnos e interactuar, decidimos ahondar en su desarrollo, preguntar lo que muy pocos se atreven y escuchar el lado humano, desde el protagonismo femenino, en el corazón de la IA. Para entender su creación, desarrollo, peligros y optimización entrevistamos a la doctora Nayat Sánchez-Pi, sobresaliente experta en IA, con una destacada carrera internacional que abarca Europa y América Latina. Ella se presenta públicamente como “cubana de origen, formada en España, madrileña y carioca, directora de un instituto francés en Chile, orgullosa de mis raíces, ciudadana del mundo, comprometida con el desarrollo de una IA que beneficie a todos”.

1. Dentro del arte la IA aporta múltiples beneficios que impulsan la creación, estructuración y resonancia de la información. ¿Cuáles son sus beneficios esenciales en el desarrollo del pensamiento?

El maridaje de la IA y el arte permite la expansión creativa en diferentes formas, y, dándole un uso coherente, puede funcionar como el gran aliado del artista. En este paradigma, la IA, para un creador, es esa herramienta que amplifica sus posibilidades y redefine el proceso artístico como rol colaborativo, ese lugar casi mágico donde la sensibilidad humana se fusiona con la capacidad computacional, otorgando al creador herramientas de las que nacen nuevas ideas, formas de expresión y conceptos firmes. Con ella se puede automatizar tareas repetitivas y tediosas, liberando así el tiempo de inspiración y concentración, disponiendo de un sinfín de recursos digitales que potencian sus procesos esenciales. Es evidente que la IA logra mejorar significativamente la estructura del pensamiento humano, puede resultar un arma lúcida, que, usada correctamente, nos permite informarnos, tomar mejores decisiones, ser más críticos, autocríticos, creativos y adaptables. La instrumentación de la IA como una herramienta para el descubrimiento científico es el buen ejemplo. Al acceder y procesar grandes cantidades de información a un ritmo más acelerado que el de los humanos, amplifica y acelera el conocimiento. La IA puede utilizarse para generar nuevas hipótesis científicas, predicciones basadas en análisis de datos complejos. Puede emplearse en el diseño y desarrollo de nuevos materiales con propiedades específicas, así como en el descubrimiento de medicamentos, tratamientos y vías de solución a enfermedades y diagnósticos que antes no eran totalmente accesibles. Actualmente se usa en datos de telescopios, sondas espaciales, verdaderas fuentes de exploración a nuevos planetas y fenómenos poco estudiados y hasta desconocidos.

2. El Ministerio de Cultura de España ha implementado una guía de buenas prácticas para el uso de la IA, con la intención de proteger la labor creativa de los profesionales de la industria editorial. ¿Cómo han de resolverse los estropicios que causa la IA en planos como el derecho de autor o el intento de sustitución de la presencia humana en los medios de difusión? La deshumanización, la estandarización, la falta de alma, la necesidad de proteger valores del arte, la cultura y la historia. ¿Cuál será la huella que dejamos nosotros, pioneros de la IA?

La rápida evolución de la IA ha generado desafíos novedosos en el ámbito del derecho de autor. Abordar estos desafíos de manera efectiva requiere un enfoque integral con soluciones legales, tecnológicas y éticas. Lo mismo sobre la presencia humana en los medios de comunicación. Existen actualmente varias iniciativas en el mundo para promover el uso responsable de la IA en la industria creativa, en particular el editorial. La iniciativa del Gobierno de España con su guía de buenas prácticas para el uso de la IA en la industria editorial no es la única de este contexto. La Unión Europea ha publicado y aprobado recientemente el EU AI Act, primera legislación mundial para regular el desarrollo y el uso de la IA, sentando un ejemplo de gobernanza responsable y aportando las primeras herramientas para que los titulares de derechos los hagan valer. Han aparecido también iniciativas de organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO) con la publicación de un informe sobre IA y propiedad intelectual que analiza los desafíos y oportunidades de la IA en este ámbito e incluyendo recomendaciones para los gobiernos, empresas y organizaciones sobre cómo abordar estos desafíos y aprovechar las oportunidades.  Organismos multilaterales de suma importancia como la Unesco han publicado una recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial estableciendo principios básicos para el desarrollo y uso de la IA, fundamentales en su intento de moderar el respeto a los derechos humanos, la libertad de expresión y la diversidad cultural. El Global Partnership of Artificial Intelligence profundiza en el diálogo multilateral con la contribución de los expertos de los 29 Estados miembros, haciendo recomendaciones claras y puntuales al respecto del sector creativo, a través de los informes de sus cuatro grupos de trabajo, incluido el de innovación y comercialización. La IA tendrá un efecto en la creación artística similar al que tuvo el fuego en la creación gastronómica. Se trata de una de las innovaciones más revolucionarias de la historia de la humanidad, y en este contexto, hay que entender que la relación entre el arte y la inteligencia artificial es compleja y está llena de matices. Por un lado, el arte es una expresión de la creatividad humana, por otro, la inteligencia artificial tiene el potencial de una herramienta poderosa, pero no reemplazará nunca la creatividad humana, porque el arte es tan único y valioso como el ser humano, quien refleja y traduce como emotividad la experiencia vibrante de su pensamiento. Estas no son cualidades de la IA, solemos erróneamente antropomorfizar la IA, pero, por el contrario, ésta solo puede producir variaciones de los datos con los que se entrena. Aunque generan texto o imágenes a veces impactantes, le falta la narrativa, la historia, esa médula que nace en la creación, la intención de comunicar algo más allá de la estética o la perfección gramática.

Si lo pensamos, ¿qué nos impulsa a asistir a un concierto en lugar de simplemente escuchar la música en casa? ¿Por qué buscamos conocer al escritor o al pintor detrás de una obra? La respuesta está en nuestro deseo de conectar con la esencia misma del artista, en apreciar ese toque único de creatividad e imperfección humana. Nos conmueve la experiencia personal del artista, su visión del mundo y su anhelo de conectar con los demás. En esa conexión profunda reside el verdadero valor del arte, en mi opinión, y esta conexión puede ocurrir independientemente de si el artista se apoya o no en estas herramientas en el proceso creativo. Lo que sí es claro es que el arte generado por IA sin intervención humana, si bien puede ser técnicamente impecable, es una derivación, es un objeto sin alma, carente de la esencia que nos conmueve y nos hace reflexionar a los seres humanos. Este maridaje está lleno de desafíos. Uno de los más grandes, la preservación de la autenticidad y la esencia humana para que la IA no deshumanice el arte, sino que conserve ese toque único y sensible del artista.

4. CNN ha informado sobre la presencia de la IA en la guerra de Ucrania. ¿Qué podemos esperar entonces del uso de esta fuerza creada por el ingenio del ser humano? ¿Cuáles son los peligros de la IA?

Desafortunadamente, la presión por avanzar en las capacidades de la IA, impulsada por intereses económicos y militares, deriva en aplicaciones éticamente cuestionables. En este contexto, hemos visto recientemente aplicaciones de la IA en entornos militares en Ucrania y en Gaza, que van desde la automatización de tareas con los sistemas de armas autónomas o navegación hasta el desarrollo de estrategias de combate. Sin embargo, no es la primera. El uso de la IA, como del resto de las tecnologías de la información, está ampliamente extendido en el sector militar. Todo desarrollo científico tiene uso dual, tal como la propia naturaleza humana. La comprensión de la física nuclear llevó en su momento al desarrollo de bombas y, por otra parte, al desarrollo de nuevos tratamientos médicos. La IA no es una excepción, tiene muchos beneficios como el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, la disminución de la pobreza y el combate y la mitigación del cambio climático. También la IA se asocia con aplicaciones militares de combate y destrucción, como también mencioné. Sin embargo, es cierto que también existe un potencial para utilizarla en el contexto de la guerra para promover la paz y la seguridad, para la optimización de la distribución de la ayuda humanitaria en áreas afectadas por conflictos, identificando las necesidades urgentes y asignando los recursos de un modo eficiente. La IA puede utilizarse para desarrollar herramientas de comunicación y educación que fomenten la reconciliación entre las comunidades divididas por la guerra, como plataformas de diálogo online, materiales educativos y proyectos de reconstrucción a la memoria histórica. Suele usarse, también, en la mediación y resolución de conflictos. La IA logra analizar y computar grandes cantidades de datos sobre conflictos pasados ​​y actuales para identificar patrones y factores que contribuyen a la violencia. Esta información podría ser utilizada por mediadores profesionales para desarrollar estrategias más efectivas para la resolución de conflictos, o facilitar la negociación entre ambas partes del conflicto, proporcionando información neutral, identificando puntos en común y sugiriendo salidas, soluciones y compromiso.

5- ¿Cómo usar estas nuevas tecnológicas en función de la paz?

Lamentablemente, el uso de la IA para la paz enfrenta desafíos importantes. Aun se necesita establecer marcos éticos y legales claros, puntos cardinales para garantizar que la IA se utilice de manera responsable y no exacerbe en los conflictos existentes. La ciencia aún no tiene soluciones definitivas para controlar la IA y alinearla con valores éticos. La incertidumbre sobre los riesgos potenciales y la falta de métodos para prevenirlos es muy alta. Toca a nosotros encontrar ese balance y regular su uso, tal como hemos hecho con las armas químicas y biológicas. Es de nuevo una discusión humana, donde la comunidad internacional trabaja para promover el uso seguro y responsable de la IA en el contexto del mantenimiento y construcción de la paz. Poseemos un llamado a la acción sobre el uso responsable de la IA en el ámbito militar en la Comisión Global sobre Inteligencia Artificial Responsable en el Dominio Militar (GC REAIM) para ayudar a promover la conciencia y el entendimiento mutuos entre las numerosas comunidades, que trabajan en cuestiones relacionadas con la gobernanza global de la IA en ese ámbito, apoyando el desarrollo de normas y políticas fundamentales.

Nota del editor: Wendy Guerra es escritora cubanofrancesa y colaboradora de CNN en Español. Sus artículos han aparecido en medios de todo el mundo, como El País, The New York Times, el Miami Herald, El Mundo y La Vanguardia. Entre sus obras literarias más destacadas se encuentran “Ropa interior” (2007), “Nunca fui primera dama” (2008), “Posar desnuda en La Habana” (2010) y “Todos se van” (2014). Su trabajo ha sido publicado en 23 idiomas. Los comentarios expresados en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora. Mira más en cnne.com/opinion

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