La historia del pueblo rural que está a dos horas de Buenos Aires, es ideal para una “escapada del día” y se hizo famoso por sus pastelitos

En el corazón de la Argentina rural, con apenas 130 habitantes, se encuentra un pequeño pueblo que logró conquistar los paladares del país con sus exquisitos dulces patrios, ya que es sede de la Fiesta Nacional del Pastel. Se trata de Gouin, una localidad conocida por su encanto y hospitalidad, que se convirtió en un destino ideal para desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la tranquilidad del campo. Además, se vuelve perfecto para visitar el feriado del 9 de Julio, puesto que sus aromas dulces y tentadores invitan a visitantes y lugareños a disfrutar de una tradición única: la compra y degustación de sus famosos pastelitos, una experiencia gastronómica que promete deleitar los sentidos y capturar el corazón de quienes la vivan.

Se trata de una localidad del partido de Carmen de Areco, que cuenta con aproximadamente 130 habitantes y está a solo dos horas de Buenos Aires. Se lo reconoce como un tesoro lleno de historia, gastronomía y encanto. Este pintoresco lugar no solo es famoso por sus exquisitos dulces patrios, sino que también se presenta como el destino perfecto para desconectar de la rutina.

Es importante tener en cuenta que los pasteles son una presencia constante en el pueblo. Incluso en el año 1960, se vendían estos manjares al mejor estilo argentino para recaudar fondos y construir la capilla San Agustín, demostrando su importancia tanto en la cultura local como en las actividades comunitarias.

Además de su renombrada gastronomía, este lugar se distingue por sus valores fundamentales de reciclado, arte y escultura, que se exhiben en una feria celebrada dos veces al mes para todos los visitantes. Esta iniciativa no solo enriquece culturalmente al pueblo, sino que también ofrece a los turistas una experiencia única donde pueden explorar y apreciar diversas expresiones artísticas y artesanales locales. Por lo que dieron a conocer sus residentes, este destino está apostando por el turismo, fortaleciendo su oferta con la incorporación de algunas estancias. Un ejemplo notable es la construcción de un vagón que servirá como alojamiento, un proyecto impulsado por un vecino local, Marcelo Otero, quien decidió apostar por Gouin tras visitarlo con su familia.

En diálogo con LA NACION, expresó que cuando vio el espacio sintió amor a primera vista, teniendo en cuenta que es un destino tranquilo que ayuda a todo el que lo visite a conectarse con la naturaleza. Asimismo, destacó que, pese a ser un pueblo chico, cuenta con un tanque de agua potable que utilizan varios vecinos, además de una sala de primeros auxilios con un médico que se hace presente varias veces a la semana, un puesto policial, la capilla y un colegio con jardín, primaria y secundaria.

Qué hacer en Goiun, el pueblo rural ideal para un descanso de la rutina

La matera: feria de emprendedores

Se trata de un sitio en donde los artesanos del pueblo despliegan todo su talento para recibir a los visitantes. Desde cosas en madera, productos hechos con telar y otras manualidades, hay varias alternativas para conocer la parte más artística de la comunidad. Este evento se realiza el segundo y cuarto domingo de cada mes a partir de las 11 de la mañana, aproximadamente.

Con respecto a esto, Andrea López, una telarista del pueblo que vive ahí desde hace más de 12 años y cuenta con un emprendimiento llamado Tierra Madre, dio a conocer el encanto del sitio que la llevó a mudarse y establecerse en el lugar. “Un lugar en donde todo es como antes”, aseguró, y además destacó: “Un espacio en donde uno puede estar tranquilo con la puerta abierta, se respira paz, tranquilidad y seguridad”.

En estas ferias participan diversos artesanos del pueblo, muchos de ellos vecinos desde hace años, como Fabián Reynoso, quien es un residente de toda la vida, ya que su familia vive ahí desde 1866. No solo nació en el pueblo, sino que sigue apostando por él y actualmente dirige un emprendimiento familiar llamado Monifab. Allí, crea una variedad de productos en madera, desde mates hasta cuchillos, y abre las puertas de su casa para que los visitantes puedan apreciar su arte.

Parrilla Don Carlos

Es una pulpería y bodegón ambientado de época, en donde los sabores se entrelazan con la tradición del sitio, creando una propuesta gastronómica imperdible. Cuentan con menú de parrilla libre por 16 mil pesos por persona, con una amplia variedad de opciones para degustar: entrada de picada completa o empanadas criollas fritas; plato principal para elegir entre pasta casera o parrilla, con guarniciones de papas o ensalada criolla y postres bien al estilo campestre, como flan casero y arroz con leche, entre otros.

“Tenemos los mejores pasteles de la zona”, reveló Juan Carlos, el dueño actual del lugar, quien recibe a varios turistas, teniendo en cuenta que es uno de los dos restaurantes que tiene Gouin. “Los fiambres, quesos, las pastas y postres son caseros, desde arroz con leche hasta el típico vigilante, y productos de estación”, comentó.

“Gouin tiene tranquilidad, naturaleza, paz; toda la gente valora eso, todos los que vienen y se quedan dicen que descansaron como hace mucho tiempo no lo hacían”, sumó, dejando en evidencia uno de los principales atractivos de este pueblo. “Mucha gente tiene su quinta acá, gente de Buenos Aires, que vinieron por primera vez, se enamoraron e invirtieron acá”, agregó.

La estación

Este es un escenario que se repite en numerosos pueblos, ya que el ferrocarril dejó de funcionar hace años; sin embargo, en lugar de dejar que el espacio quedara en el olvido, se decidió darle una nueva vida. Así nació un restaurante que lleva el mismo nombre, ofreciendo a los visitantes no solo una deliciosa comida, sino también una auténtica experiencia rural. El lugar está decorado con objetos de época, permitiendo a los turistas sumergirse en la historia y conocer más sobre el pasado de la región.

La casa del árbol

Un espacio pensado para los turistas que deseen pasar la noche en el pueblo, ofreciendo servicio de hostería con habitaciones acogedoras y una galería que permite integrarse completamente con el entorno. Es una experiencia ideal para desconectarse de la rutina. Además, funciona como una casa de té para los visitantes, donde ofrecen, entre otras cosas, deliciosas recetas de pastelería, y no faltan los famosos pastelitos.

Cómo llegar a Gouin

Desde la ciudad de Buenos Aires son 139 kilómetros por Acceso Oeste, hasta Luján, y ruta 7 para poder ingresar al pueblo; en ese punto, en el kilómetro 129 se debe girar a la izquierda y continuar 10 kilómetros más por un camino de tierra.