La dramática historia de vida de Benji Gregory, el niño de Alf que murió junto a su perro

Benji Gregory tenía 8 años cuando conquistó al mundo. Su personaje de Brian Tanner, el tierno niño de profundos ojos azules que acompañaba a Alf en todas sus aventuras, se ganó de inmediato el cariño del público durante los cuatro años que duró la exitosa serie. Sin embargo, como muchas estrellas infantiles de los 80, su prometedora carrera quedó trunca: detrás de la fama, los flashes y el reconocimiento había un niño que sufría de agotamiento y de bullying con un futuro marcado por los trastornos mentales y los excesos.

La noticia más triste

Benji Gregory murió el 13 de junio. Lo encontraron sin vida, dentro de su auto, en el estacionamiento de un banco en Peoria, Arizona. Así lo confirmó su hermana mayor, Rebecca Hertzberg-Pfaffinger. Junto a él estaba Hans, su perro y su compañero incondicional, también sin vida.

Si bien el equipo de médicos forenses del Condado de Maricopa señalaron que aún no se estableció la causa de su muerte, según el portal de noticias TMZ en el entorno familiar del actor creen que fue al banco el 12 de junio con el objetivo de depositar unos cheques, se quedó dormido en el auto y murió por un golpe de calor consecuencia de las altas temperaturas que golpean Arizona. Tenía 46 años.

Benjamin Gregory Hertzberg, el eterno amigo de Alf, nació el 26 de mayo de 1978 en Encino, una ciudad con vida de pueblo ubicada en Los Ángeles. Alf no fue su primera experiencia como actor: había debutado con un pequeño papel en La isla de la fantasía (1978-1984) y había formado parte de los elencos de las recordadas series Brigada A (1983), T.J. Hooker (1982), Cuentos asombrosos (1985), Dimensión desconocida (1985) y Punky Brewster (1984).

Una experiencia ambigua

La propuesta de interpretar a Brian Tanner le cambió la vida a Gregory. En cuestión de meses, de ser un completo desconocido, su imagen se comenzó a replicar en todo el mundo: Alf, la serie de la cadena NBC que contaba las aventuras de un simpático alienígena que vivía escondido en la casa de una familia tipo estadounidense, se había convertido en un éxito y se podía ver en más de 50 países. El show se transmitió entre 1986 y 1990 y tuvo 102 episodios. Y mientras el mundo adoraba al incondicional y fiel niño de la tira, su vida de a poco se comenzó a desmoronar.

“Cuando cancelaron Alf fue un alivio”, confesó ya como adulto sobre aquella experiencia. Hace cinco años, en una charla con la prensa, contó detalles del detrás de escena de su vida como un niño estrella. “El primer día en el set, fue todo maravilloso, me voló la cabeza. Después de Alf me cansé, ya no quería seguir actuando”, reveló. Sobre las jornadas de grabación, Gregory contó que al principio fue raro componer su personaje porque tenía que ver la mano de una persona. “Pero después me hice amigo del extraterrestre”, rememoró en esa oportunidad. Además, habló sobre la persona que estaba dentro del traje de Alf. “Se llamaba Michu. Y la producción nos obligaba a contestar que era un extraterrestre de verdad”, confió entre risas.

Sin embargo, trabajar en la tele no fue solo felicidad para el actor. “Me tenía que levantar a las 5 de la mañana y llegaba a mi casa a las 8, 9 de la noche. Terminaba muy cansado de las grabaciones (…) Los chicos de mi edad me tenían envidia y me terminaban haciendo bullying, a veces hasta me pegaban”, confesó.

Antes de dejar definitivamente el mundo del espectáculo, Gregory actuó, entre otras producciones, en la película Whoopi Goldberg Sálvese quien pueda (1986) y puso la voz en el film animado de 1993 Once Upon a Forest. Luego de un breve paso por la Academia de Arte de la universidad de San Francisco en el año 2000 -su intención era volver a la industria, pero no frente a una cámara, dejó esa idea de lado, se convirtió en ayudante de aerógrafo y se alistó en la Marina de los Estados Unidos. Fue destinado a Biloxi, Mississippi, pero dos años después, en 2005, tuvo que retirarse por sus problemas de salud. Según confesó el actor, pudo enfrentar los gastos de su vida gracias a la plata que ganó en Alf y que supo invertir en la bolsa.

De enfermedades mentales y excesos

La vida de Gregory no fue fácil: según reveló Rebecca Hertzberg-Pfaffinger, su hermana mayor, el actor luchaba contra la depresión, padecía un trastorno bipolar y su vida estaba atravesada por un trastorno del sueño que lo solía mantener despierto por días, alterando por completo su vida. Gregory había recibido atención por su diagnóstico y en sus redes sociales, solía compartir su devoción por las drogas que consumía para contrarrestar los síntomas de su estado.

“Muy agradecido por esta maravillosa droga. Literalmente me salvó la vida hace unos 12 años. He estado en esto desde entonces”, escribió en su cuenta de Instagram en julio de 2021 junto a una caja de parches de buprenorfina y Naloxone. “Devolvió algo de estabilidad a mi vida. Si usted o alguien que conoce tiene adicción a algún opiáceo, pruebe (…). Puede impedir seriamente que alguien cave su propia tumba. ¡Buena suerte!”, se despidió. Unos meses antes, había posteado la imagen de su brazo con las agujas de dos jeringas clavadas en sus venas. “Infusión de ketamina. Dios mío, me encanta. Qué viaje tan maravilloso”, había asegurado.

Si bien es poco lo que se sabe de su vida amorosa, también su Instagram da algunas pistas al respecto. En enero de 2022, la exestrella infantil compartió la carta de ruptura de Deb, quien fue su novia durante tres años. “Es una carta de ruptura, pero también es una especie de revisión de mí mismo. Estuve molesto por un par de días, pero ahora simplemente me río de ello. Si lo leés detenidamente, tiene la calidad educativa de un niño de segundo grado. ¡Eso es lo que tuve que afrontar durante tres años!”, concluyó. A quien sí mostró durante años como incondicional fue a Hans, su perro. Sobre él son sus últimos posteos y sobre esas fotos, los miles de fanáticos de Alf alrededor del mundo decidieron despedirlo, con el recuerdo de su eterno Brian, su inocencia de niño y su icónica escena de los espárragos.