Juan María Ramos Padilla: el juez porteño que llamó a marchar contra sus superiores de la Corte

El juez Juan María Ramos Padilla, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 29 de la Ciudad de Buenos Aires, vocifera seguido críticas contra el Poder Judicial y llamó “una mafia” a los jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Varios de los adherentes a la movilización contra la Corte lo señalan como uno de los pioneros de la iniciativa, aunque él dijo que “la gente convocó espontáneamente”.

“Yo quisiera ver a Alberto al frente de esta marcha o sino en cadena nacional. Tiene que actuar, no comentar. Decirle a todos los argentinos que la mafia se ha apropiado del Poder Judicial”, dijo en una entrevista al diario Tiempo Argentino Ramos Padilla. “Lo estamos invitando a Alberto a que se ponga firme”, dijo en otro tramo de la misma nota el juez que convoca a marchar contra sus superiores.

Otra de las afirmaciones que hizo Ramos Padilla padre señalaba que “el Poder Judicial ya hizo un golpe de Estado al poner en vigencia una ley que fue derogada, al darle órdenes alPoder Legislativo por el Consejo de la Magistratura”.

Juan María Ramos Padilla, de 69 años, es el padre del ahora juez federal con competencia electoral Alejo Ramos Padilla, quien cobró protagonismo en 2019, cuando instruyó como juez penal la causa conocida como “Caso D’Alessio” en los tribunales federales de Dolores. Durante ese año, Ramos Padilla hijo fue defendido por su padre de las acusaciones que presentó en su contra el gobierno de Mauricio Macri en el Consejo de la Magistratura.

Se convirtió en un asiduo denunciante de los jueces y fiscales de Comodoro Py: en 2020 denunció al camarista federal Mariano Llorens por prevaricato para buscar correrlo de la causa conocida como “operación Puf”, en la que se investigaba un armado judicial para desarticular la causa de los cuadernos a través de la denuncia formulada en los tribunales de Dolores. Y apuntó contra el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli mientras avanzaban en la causa de los cuadernos.

Sus allegados aseguran que el ahora juez de la Ciudad tenía un vínculo de amistad con Raúl Alfonsín, quien firmó su pliego para juez federal, cargo por el que juró en 1984. Tres años después, como juez federal de Morón, aceptó una petición de familiares víctimas de la represión durante la dictadura imilitar y declaró inconstitucional la ley de Obediencia Debida. Mantiene una buena relación con los organismos de Derechos Humanos hasta el día de hoy.

A menudo expresa sus opiniones en Twitter, una característica poco frecuente en los magistrados. “Es bocón e irreverente pero tiene una buena conducta judicial”, buscó defenderlo un diputado kirchnerista en diálogo con la nacion.

“Es juez, le importa el Poder Judicial porque lo integra y leyó con claridad los cientos que como yo estamos hartos”, dijo la abogada y directora de Asuntos Jurídicos del Senado Graciana Peñafort a la nacion.

La semana pasada fue denunciado por el contador Alfredo Popritkin por la organización de la marcha para pedir la renuncia de los jueces de la Corte Suprema, quien señaló que Ramos Padilla incurrió en un mal desempeño por su conducta contra los jueces del máximo tribunal. Esa denuncia se sumó a la de un abogado penalista que lo acusó por atentar contra la democracia al buscar echar a los jueces de la Corte sin el procedimiento constitucional.

Si bien fue el primer magistrado en convocar a la movilización que fue calificada como golpista por parte de la oposición, se plegaron luego la jueza federal de San Martín Martina Forns, quien pidió que renuncien los jueces de la Corte, y también el juez de Avellaneda Luis Carzoglio, suspendido por su conducta al frente de la causa que investigaba a Pablo Moyano.

Ramos Padilla ya participó, junto a Luis D’Elía, de movilizaciones de carácter político, en las que se pedía la liberación de los “presos políticos” por casos de corrupción, como la dirigente de la Tupac Amaru Milagro Sala, el exvicepresidente Amado Boudou, el lonko Jones Huala y el exministro de Planificación kirchnerista Julio De Vido.

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