Javier Milei insinuó una crítica sobre la riqueza de Lula da Silva y aseguró que Bolsonaro es un “perseguido político”

En una presentación en el marco de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) de Brasil, Javier Milei insinuó una crítica sobre la riqueza del presidente brasileño Lula da Silva y aseguró que el ultraderechista Jair Bolsonaro es un “perseguido político”. Sin nombrarlo, el Presidente apuntó contra el líder del PT: “En nombre de la Justicia le quitaron a unos para darles a otros, que casualmente son sus hijos o sus amigos” y, como otros presentes, se rio de su frase a la que “decoró” con un tono en particular.

“Si tienen alguna duda vayan a ver cómo viven las familias de estos adalides del socialismo del siglo XXI, vean cómo vive la familia de [el presidente venezolano Nicolás] Maduro, vean cómo viven los hijos de algunos de los de su propio país. Son todos multimillonarios que viven como si hubieran inventado a Google”, añadió. “Por ellos, han perdido el derecho a hablar de justicia, no solo por todas la atrocidades que cometieron y avalaron, sino también porque tienen una comprensión equivocada de qué es la justicia”, agregó Milei.

Durante largos minutos, el Presidente habló sobre la historia del socialismo en América y las consecuencias de esa ideología en las sociedades: “Si analizamos los distintos casos de socialismo o de izquierda en los últimos años encontramos una serie de denominadores comunes que constituye una verdadera receta del desastre, tanto en lo económico como en lo social, político y cultural porque hay una relación de causalidad entre todos estos elementos”.

Dijo que, en primer lugar, “es notable que los socialistas empiezan con un periodo de bonanza económica en un contexto de cuentas públicas ordenadas y precios internacionales de commodities altos”. Es en este instante, según la visión del mandatario argentino, que la economía crece, la sociedad gana en poder adquisitivo, el Estado recauda y el Banco Central acumula reservas. “Pero los gobiernos socialistas se enamoran de la popularidad generada por la bonanza que heredaron, se asustan de que no vaya a ser eterna y aumentan indiscriminadamente el gasto público para sostenerla”, criticó. Y explicó que lo hacen subsidiando tarifas servicios, aumentando el empleo público y “repartiendo dádivas de distintos tipo que etiquetan como inclusión social”.

“Cuando la plata se acaba empiezan a aumentar los impuesto para recaudar más, pero es a costo de contraer la actividad económica y la inversión”, planteó y siguió: “A medida que pasa el tiempo, el socialismo va consumiendo los stocks para solventar una bonanza ficticia que lo único que hace es hipotecar el futuro”.

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