Isabella Rossellini fue la modelo más cotizada, es hija de dos estrellas, y ahora directora de cine y etóloga: “Quiero entretener al mundo”

Cuatro décadas atrás, en 1982, Isabella Rossellini era la modelo mejor pagada del mundo. Su bella y elegante figura resplandecía como símbolo de las marcas más lujosas dedicadas al cuidado de la belleza desde cada afiche, cartel o anuncio instalado en grandes festivales, sofisticados centros comerciales y carteleras de lujo.

Hoy, cuando faltan dos meses para que cumpla 72 años, el rostro de la hija de Ingrid Bergman y Roberto Rossellini conserva el encanto, la distinción y el misterio que siempre caracterizaron su vida de celebridad internacional. Pero desde la pantalla de Zoom, conectada para un breve encuentro (del que participa LA NACION) con la prensa latinoamericana en la mañana neoyorquina, cuenta que la espera una actividad bien diferente, casi en las antípodas de lo que hacía en sus años de esplendor artístico.

“En un rato me toca recolectar las heces de mis ovejas y mis cabras. Las voy a usar más tarde como fertilizante en mis cultivos. Mientras tanto me aseguro que en ellas no hay ningún riesgo de encontrar gusanos”, explica con semblante muy alegre. Rossellini atiende la llamada desde la sala-estudio que utiliza para atender sus asuntos cotidianos en la propiedad rural de Brookhaven (localidad distante a dos horas de auto de la ciudad de Nueva York) en la que pasa buena parte del año y a la que dedica la mayor parte de su tiempo.

Allí, además de ovejas y cabras, hay gallinas, patos, cerdos, pavos y abejas, entre otras especies. El emprendimiento agrario de Rossellini, llamado Mama Farm, se completa con una granja orgánica de 11 hectáreas en la que se cultivan miel y distintos tipos de vegetales, destinados sobre todo al abastecimiento de las familias que viven en las cercanías, y un bed & breakfast de espíritu ecológico que recibe visitantes llegados de todas partes.

No hay desconexión alguna entre semejante proyecto y la actualidad artística que Rossellini mantiene en forma paralela. Pasa la mitad del año en su lugar en el mundo, acompañada por sus animales, y la otra mitad de viaje, ocupada en giras alrededor del mundo con su unipersonal Darwin’s Smile, presentando libros, filmando películas y comprometida con una intensa actividad artística, digna de su trayectoria y su nombre. Todos esos mundos se unen en esta conversación: Rossellini se dispone a hablar de la llegada del ciclo integral de sus celebrados cortos a la plataforma Mubi. Son las series Green Porno (13 episodios), Seduce Me (10 capítulos) y Mammas (11 episodios). Estarán disponibles en la Argentina a partir del 1° de mayo.

“Afortunadamente, no hay ni un solo día común y corriente –responde a una pregunta de LA NACION sobre cómo es una jornada cualquiera de su vida-. Mi agenda cambia todo el tiempo. Sigo actuando, sigo trabajando como modelo, tengo muchos viajes en el medio. Paso la mitad del año, aunque no de manera consecutiva, pero seis meses al fin, viajando y trabajando afuera, y los otros seis aquí, donde estoy ahora. Hace un rato me llamó mi hijo para avisarme que no se sentía bien y preguntarme si podía recibir en casa a uno de mis nietos. Así que cumpliré mi papel de abuela esta noche”.

Cuando está en su casa, Isabella Rossellini se levanta cada día entre las 6 y las 7. Empieza la jornada con sus ejercicios físicos y de inmediato empieza a ocuparse de las múltiples tareas que le exige su vida de granjera. “Después de tres horas que tengo previstas para atender a la prensa, por la tarde me va a tocar atender a mis abejas. Como ahora estamos en primavera, tengo que asegurarme de que no se vean afectadas por alguna enfermedad. Y también en esta época del año hay que vigilar a la abeja reina, porque es el momento en que fertiliza sus huevos. La primavera es la estación del año en la que todo comienza. No solo asoman las plantas, sino también las bacterias y las enfermedades. Este es el momento en el que revisamos a los animales para asegurarnos que no tengan problemas.

Desde hace varios años no hay tema que atraiga más la atención de Isabella Rossellini que la vida animal. Hasta podría decirse que en este momento le gusta más presentarse como experta en etología (la disciplina que estudia el comportamiento de los animales) que como actriz o modelo. De ese interés y de esa búsqueda surgieron los cortos que llevan su firma y ahora llegan al catálogo de Mubi.

Cuenta, por ejemplo, que la serie Green Porno tuvo su génesis en el interés de Robert Redford por su trabajo como realizadora de documentales. “En 2005 dirigí una película de 20 años dedicada a mi padre, My Dad is 100 Years Old, y a Redford le gustó mucho. Como saben, él manejaba Sundance, un gran festival de cine independiente, y un canal de televisión dedicado también a la difusión de ese tipo de cine. Me contactó para ver si podía llevar mi documental al Sundance Channel y de paso me preguntó si estaba interesada en filmar una serie de cortos de no más de dos minutos de duración en forma de serie”, detalla.

Redford le dijo a Rossellini que con esa idea quería recuperar cierto espíritu propio del cine mudo, un tiempo en el que el cortometraje era muy popular. “Yo quería en ese momento hacer cortos sobre animales, él quería que no duraran más de dos minutos cada uno y de esas conversaciones surgieron las series que dirigí sobre sexo, seducción y maternidad. Con Green Porno nunca pensé en romper barreras o algo parecido. Tratan de otra cosa: de entretener al mundo entero”, remata entre risas.

Con el mismo aire risueño recuerda que a alguien se le ocurrió una vez llamar “quickies” a esos cortos. “Es la palabra que usamos aquí para hablar de cuando hacemos el amor muy rápido”, aclara. Pero lo que más le interesa a Isabella es mostrar el valor que puede adquirir este tipo formato audiovisual en un mundo como el del streaming, habituado a contenidos de otra duración.

“Ya no es obligatoria la tradicional hora y media de una película o la media hora de una serie que vemos en las plataformas. Y no solo eso. Cuando usted se aburre en la sala de espera de un consultorio no quiere ver media hora de televisión sino algo que no dure más de dos minutos. Cuando usted lee el New Yorker hay notas muy profundas, extensas y llenas de detalles, pero también encontramos tiras cómicas muy breves que resuelven una situación en unos pocos cuadros. La idea de mis cortos es replicar ese tipo de formatos y estoy convencida de que se convertirán en un nuevo hábito dentro del streaming”, detalla.

Los cortos que llegan a Mubi el 1° de mayo abrieron otra faceta en la carrera artística de Isabella Rossellini. La consagraron como una directora muy original, dueña de un estilo que ella misma identifica con una línea inaugurada a comienzos del siglo XX por el pionero Georges Méliès. “Sus películas son muy cómicas –fundamenta- y muy placenteras de ver. Y las cámaras eran tan grandes que no las movía nunca. Cuando me tocó en un momento mover la cámara para aproximarme a un primer plano me di cuenta de que allí tenía a mano mi verdadera escritura. Es una enseñanza que me legó mi padre: si tengo algo que decir, siempre es mejor hacerlo con el lenguaje que uno conoce mejor”.

Para convertirse en directora, Isabella recorrió un camino que le resultó al comienzo “un poco intimidante”. Era la hija de uno de los más importantes realizadores europeos del siglo XX, estuvo casada tres años con Martin Scorsese y fue pareja (y musa) durante un largo tiempo de David Lynch, que la dirigió en la película más comentada de toda la carrera de la actriz, Terciopelo azul: “Todo eso junto hizo que me sintiera un poco avergonzada de dirigir. Pero en un momento siempre aparece la necesidad de decir algo importante. Y en mi caso, todo lo que fui aprendiendo sobre el comportamiento animal me permitió superar toda esa timidez”.

¿Cómo enfrentó el desafío de ponerse a dirigir con todas esas poderosas presencias resonando alrededor suyo todo el tiempo? Responde Isabella: “Marty mueve la cámara como un coreógrafo que baila sobre el escenario. David recurre a otro movimiento, en su caso alrededor del misterio. Es como un pintor frente a un lienzo que está en blanco. Y mi padre tenía su estilo. Yo nunca quise imitarlos. Traté siempre, en cambio, de encontrar mi propia voz. Mis películas, por ejemplo, son bastante cómicas, pero deben incluir al mismo tiempo el enfoque científico correcto”.

A los 55 años, Isabella regresó a la universidad para estudiar etología y obtuvo un título de grado en comportamiento animal en el prestigioso Hunter College de Nueva York. “Haber llegado a esa instancia cambió mi vida para mejor. Estaba llena de curiosidad cuando empecé a leer textos sobre esta disciplina que me interesaba desde chica. Cuando era joven y quería estudiar el comportamiento animal, la universidad no estaba en condiciones de ofrecérmelo. Estaban por supuesto la zoología y la biología, pero de ese tema específico nadie se ocupaba hasta que surgió la etología como disciplina específica. El estudio del conocimiento animal es una ciencia muy nueva”, dice.

Cuando tomó conocimiento de esta novedad, Rossellini se enteró de que Temple Grandin estaba por dar una conferencia en Nueva York. No dudó en anotarse para escuchar a una de las personalidades más famosas del mundo en el estudio del comportamiento animal, cuya vida se narra en un muy conocido telefilm de HBO estrenado en 2010 y protagonizado por Claire Danes.

En ese momento, Rossellini atravesaba un momento de escaso trabajo como actriz y modelo y no dudó en firmar la solicitud de admisión apenas se enteró de que estaba por abrirse un nuevo departamento de etología en el Hunter College. “Estudiar allí –concluye- me llenó de energía positiva. Fue en ese momento en que empecé a hacer mis propias películas. El horizonte de mi carrera por fin empezaba a ampliarse otra vez”.