Extorsiones con planes sociales: habló la piquetera a la que le secuestraron US$54.000

A María Isolda Dotti, conocida como “Tango” en el mundo de las organizaciones sociales, le allanaron la casa y le inmovilizaron los bienes en el marco de la causa que investiga a piqueteros por supuestamente tener una red de extorsión y hacer malos manejos del plan Potenciar Trabajo. El jueves Dotti -a quien le secuestraron 54.000 dólares- se defendió públicamente y dijo que los sacó de una herencia familiar. Pese a contar con ese abultado monto, la dirigente del Polo Obrero aseguró que vive de su sueldo y también alegó al respecto de otra plata que los efectivos encontraron cuando irrumpieron en su casa.

En el procedimiento que comandó la Policía Federal Argentina (PFA) -y que tuvo como blanco también a otros piqueteros en el expediente que comandan el fiscal Gerardo Pollicita y el juez Sebastián Casanello- a Dotti le llevaron, además de los US$54.000 en efectivo, $478.800, su teléfono celular y un boleto de compraventa de una propiedad. Fuentes judiciales ya habían contado a LA NACION que existiría una anotación que referenciaba que ese dinero provenía de la venta de un departamento producto de una sucesión, algo que ratificó la piquetera en su descargo.

“[Los US$54.000 vienen] de la herencia de mi familia. Uno de los títulos que lo demuestra se lo llevaron en el allanamiento. El resto estamos preparando para presentarlo ante el fiscal, la documentación que muestra que es herencia. Mi papá era profesor universitario, muy reconocido; mi mamá también, jubilada actualmente pero profesora universitaria”, sostuvo la dirigente social en Crónica TV. Dijo, entonces, que con los abogados que la representan ya recolectan el resto de los documentos legales que le permitan comprobar en sede judicial de dónde vienen esas cifras que todavía no justificó.

De profesión portera en un jardín de infantes del barrio porteño de Soldati, tarea por la que aseveró cobrar $515.000 por mes, Dotti indicó: “Vivo de mi sueldo”. Aseguró, en tanto, que los casi $500.000 que se llevó la Policía eran ahorros para el viaje de egresados de su hijo, que está en séptimo grado.

Cuando le consultaron si manejaba dinero del Polo Obrero, Dotti dudó. “Eh, no… Muy ocasionalmente. Nosotros nos autofinaciamos para alquilar los lugares donde funcionan los comedores; comprar la garrafa, el detergente. Entonces en algunos momentos se hacen actividades, recaudaciones. En algún momento he manejado montos de esas características”, sostuvo y, al respecto de cuánta plata representaban estas cifras, añadió: “No… Eso es un manejo temporario. Se recauda, hay que pagar un alquiler. Acá en una villa un alquiler para un comedor puede salir alrededor de $150.000, los alquileres suben en todos lados, la crisis de la vivienda las conocemos. Una garrafa sale $12.000, $15.000. Son manejos de dinero temporario para el funcionamiento de la organización, que no es el dinero que yo tenía en mi casa”.

Sobre el “aufofinanciamiento” de la organización de izquierda, indicó que se basa en “aportes voluntarios” de quienes la integran. “El que puede, [aporta] el 2%. El que no puede, no. La pertenencia al Polo Obrero es optativa”, manifestó sobre un porcentaje que le devengan de lo que cada persona cobra por el plan social.

De momento, aventuró que el allanamiento que le hicieron se dio porque es parte de las autoridades de una de las cooperativas de la agrupación comandada por Eduardo Belliboni. “Me levanto a las 5.30 de la mañana para ir a trabajar. Me sonó el despertador y empecé a sentir golpes en la puerta. Poco después de las 5.30, habrán sido seis menos cuarto, plena noche cerrada. No esperaba recibir a nadie. Veo a la Policía en la puerta. La primera preocupación fue el temor ante una situación de violencia represiva, no sabía de qué se trataba. Cuando ingresaron a mi domicilio y me empezaron a leer, ahí empecé a entender que era un problema más, una cosa más general, y no algo particular mío personal”, expresó.

Dijo incluso que todo el dinero que tenía, ella misma se lo presentó a los oficiales. “No tengo anda que ocultar. Conociendo lamentablemente experiencias de tanta gente que en los allanamientos se les rompe la casa… No fue este el caso, fue un allanamiento bastante prolijo”, comentó, pese a que desde su organización ya presentaron un pedido de nulidad por considerar que estuvieron mal realizados.

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