El nuevo libro de Milei: ataque a los “neoclásicos”, defensa de los monopolios y dardos al “fracaso” del macrismo

El nuevo libro del presidente Javier Milei que acaba de salir a la venta , Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica, recorre a lo largo de sus páginas una idea central: las supuestas “fallas del mercado” no son más que la resistencia de algunos economistas, los neoclásicos, a abandonar los esquemas de análisis que no logran dar cuenta de la realidad. Es decir, un planteo netamente académico propio del discurso público del mandatario.

Estas “fallas”, afirma Milei en su nueva obra, no existen, y todo intento por enmendarlas y rectificar el curso de la economía termina perjudicando al sistema en su conjunto y deriva en el socialismo.

“El dilema que enfrenta el modelo neoclásico es que se dice querer perfeccionar el funcionamiento del mercado atacando lo que ellos consideran fallos, pero al hacerlo no solo le abren las puertas al socialismo, sino que atentan contra el crecimiento económico”, describe el Presidente en la obra que presentará el 12 de mayo en La Rural, en un evento paralelo a la Feria del Libro.

“El problema radica en esa falta de correspondencia. Los economistas neoclásicos pretenden resolver el asunto llamándolo ‘fallo de mercado’ e, inexorablemente, eso conduce a la intervención del Estado”, añade en otro tramo.

“Un modelo representa una visión simplificada de la realidad. En este sentido, cuando el modelo no mapea, lo que se hace es descartar el modelo y crear uno nuevo”, señala el Presidente. “El problema es arrastrar un mal diseño matemático –insiste– y, en vez de reconocerlo, se acaba echándole culpas a la realidad y se lo llama ‘fallo de mercado’”.

El disimulado giro pragmático de Milei

“Si se tiene una teoría económica para el laboratorio que no se aplica en la práctica, no solo no sirve para nada sino que además su aplicación derivará en desastres como fue el comunismo”, arremete en otro pasaje del libro, que lleva por subtítulo “De la teoría económica a la acción política”.

Así, apalancado en los economistas de escuela austríaca, y en sus propios discursos, Milei realiza, a lo largo de más de 300 páginas, una férrea defensa del mercado e incluso de los monopolios, y rechaza toda intervención estatal en la economía.

“Supongamos que yo tengo 10 empresas que venden celulares y una de ellas produce un mejor celular, de mejor calidad, a un mejor precio. ¿Qué va a pasar con los nueve restantes? Van a ir a la quiebra. ¿Acaso me voy a enojar con ese que se quedó con todo el mercado o voy a estar agradecido por tener un producto de mejor calidad a mejor precio”, señala, y agrega: “Ese monopolista es un benefactor social porque genera un producto de mejor calidad, a un mejor precio”. Como se notará, Milei no le teme a los planteos polémicos.

Fue a partir de su incursión en la escuela austríaca, más precisamente a partir de la lectura del ensayo de Murray Rothbard, Monopolio y competencia, que el Presidente, según relata, pudo empezar a encontrar “sentido a las cosas”. “Todo lo que estuve enseñando de estructuras de mercado en los últimos 23, 24 años está todo mal”, confiesa que pensó tras su lectura.

La reticencia a abandonar los mapas conceptuales que no cuadran con la realidad, argumenta Milei, lleva a que “tipos bien intencionados” terminen siendo “funcionales al socialismo, porque abren la puerta de la intervención”.

“Aun cuando haya neoclásicos que son en buena ley y se autodefinen como liberales, la formación académica asociada al paradigma mencionado termina siendo funcional a la causa socialista”, asegura.

En ese contexto, el Presidente se hace un hueco para criticar con dureza la gestión de Cambiemos, uno de los pasajes en los que abandona los planteos académicos para aterrizar en el contexto nacional. “Creían que porque ellos eran supuestamente más inteligentes, más educados, hablaban mejor inglés y usaban mejores trajes, todo ello implicaba que las mismas políticas intervencionistas con ellos iban a resultar. Sin embargo, el gobierno macrista fracasó estrepitosamente por lo mismo que fracasan todos los gobiernos intervencionistas que es no tener en cuenta que el problema con las políticas intervencionistas no son las personas sino las ideas intervencionistas”. Difícilmente este fragmento contribuya a descongelar la relación con Mauricio Macri y sus referentes.

A la introducción la integran cuatro discursos que el propio Milei dio en distintas circunstancias: el que brindó al recibir un Doctorado Honoris Causa por Eseade; la intervención en el Foro Económico de Davos en enero de este año, ya como presidente en ejercicio; una conferencia en la Acción Conservadora un mes después, y la alocución con la que el primer mandatario dio inicio a las sesiones ordinarias del Congreso a principio de marzo. Daría la impresión de que intentó refrendar su bagaje conceptual con intervenciones públicas recientes, cuando ya estaba al frente del Poder Ejecutivo.

El segundo tramo, donde el Presidente se propone demostrar “cómo los problemas que acarrea la estructura formal de la economía neoclásica derivan en el socialismo”, realiza un recorrido por autores clásicos, entre los que se encuentra Adam Smith –”La vio antes, enfatiza”–; Thomas Malthus y el “siniestro” Vilfredo Pareto. Luego, en la recta final de la obra, el Presidente se adentra en el terreno de la macroeconomía y presenta el marco analítico.

Milei es un prolífico generador de libros desde sus tiempos de economista-panelista. Entre sus títulos se encuentran Pandenomics; El fin de la inflación; El camino del libertario; Libertad, libertad, libertad y Otra vez sopa, algunos de ellos coescrito con su exsocio Diego Giacomini. Pero Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica es su primera obra publicada ya como presidente.

Feria del Libro

En compañía del diputado José Luis Espert –a quien describe en el libro como un liberal de “Chicago”–, el Presidente presentará su nueva obra en La Rural, el 12 de mayo. Su participación en un acto paralelo a la Feria del Libro se vio envuelta en una controversia por la ausencia, por primera vez, de un stand de Cultura en el evento. “El stand tenía para nosotros un costo de $300.000.000, a los que había que adicionar $150.000.000 por el armado”, justificó el vocero presidencial Manuel Adorni.

Alejandro Vaccaro, presidente de la Fundación del Libro y organizador del evento, cuestionó en duros términos al Gobierno durante la inauguración, así como también la presencia del Presidente luego de este, aseguró, “despreció” el evento. “No hay plata. Por lo tanto, todo lo atinente a su seguridad y de la gente que concurra a su evento correrá por su exclusiva cuenta”, afirmó Vaccaro.