El FMI y el Gobierno avanzaron para liberar un desembolso de unos US$6000 millones antes de fin de año

WASHINGTON.– Con elogios a la gestión económica, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció ayer un nuevo acuerdo técnico con el Gobierno para completar la tercera revisión del programa argentino y liberar el próximo giro por unos 6000 millones de dólares antes de que termine el año, un desembolso vital para sostener las reservas y alejar la amenaza siempre latente de un salto brusco en el dólar que le ponga más presión a la inflación.

El FMI hizo público el nuevo acuerdo en Washington al cierre de una misión de funcionarios del Ministerio de Economía que encabezó el jefe de asesores, Leonardo Madcur, que regresó a Buenos Aires luego de terminar de cerrar el trabajo técnico y dejó todo encaminado para que el Directorio Ejecutivo del FMI, el board, conceda la aprobación final, algo que se prevé ocurrirá a fines de este mes, antes del receso invernal, en el hemisferio norte, del organismo multilateral.

“La gestión macroeconómica prudente y los esfuerzos para movilizar financiamiento externo están respaldando la estabilidad macroeconómica: se está restableciendo el orden fiscal, se está moderando la inflación, está mejorando la balanza comercial y se está fortaleciendo la cobertura de reservas”, dijo el Fondo en un comunicado.

El acuerdo técnico que se divulgó en Washington marca otra prueba superada para el jefe del Palacio de Hacienda, Sergio Massa, y su equipo de funcionarios, quienes luego de implementar un fuerte ajuste fiscal y de desplegar una batería de medidas –“parches”, para los críticos de la gestión oficial– con el fin de evitar un descalabro mayor del dólar oficial y las múltiples cotizaciones paralelas, pudieron mantener encarrilado el programa que forjó Martín Guzmán para refinanciar la deuda por casi 45.000 millones de dólares con el organismo.

Pero más allá de las medidas adoptadas por el Palacio de Hacienda, Massa y su equipo contaron además con el respaldo de la Casa Blanca y el resto de las potencias del G7 y una buena dosis de flexibilidad del Fondo, que en la última revisión aceptó recalibrar la meta de reservas y trasladar una parte de la carga del cumplimiento de ese objetivo de este año al próximo. En vez de demandar que el Banco Central acumule este año 5800 millones de dólares en las reservas –la meta del programa que aparecía más comprometida– y 4000 millones el próximo, el acuerdo ahora prevé 5000 millones este año y 4800 millones el próximo. Gracias a este retoque, el Gobierno no deberá pedir un “waiver”, o perdón en la próxima revisión, cuando se evalúen las metas anuales.

Tantdo el Gobierno como el FMI habían dicho en reiteradas ocasiones que las metas no se cambiarían, aunque el objetivo de reservas para el bienio 2022-23 se mantuvo inalterado en 9800 millones de dólares.

“La implementación continua y decisiva de políticas sigue siendo esencial para reducir aún más los desequilibrios macroeconómicos, especialmente en un contexto externo e interno más desafiante. Los objetivos del programa permanecen sin cambios durante el resto de 2022 y 2023″, dijo el Fondo en su comunicado.

Madcur y el resto de los funcionarios completaron esta semana en Washington el trabajo que había comenzado un equipo técnico del Fondo en Buenos Aires a mediados de este mes. Junto con Madcur, otros cuatro funcionarios del Ministerio de Economía estuvieron esta semana en Washington: Eduardo Setti, Gabriel Rubinstein, Marco Lavagna y Raúl Rigo.

Además de la revisión de los números del tercer trimestre, los funcionarios argentinos y los técnicos del organismo dirigido por Kristalina Georgieva, comandados por Luis Cubeddu, subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental, evaluaron la implementación de las políticas del programa y la proyección de las variables económicas. Las discusiones técnicas ya no tienen el vértigo que tenían a mediados de año, cuando asumió Massa, aunque tampoco han ganado mucho horizonte: el año electoral aparece, una vez más, como una preocupación central en Washington ante la posibilidad de que la puja política desordene las variables del plan.

“Si bien se han logrado avances, las condiciones macroeconómicas siguen siendo frágiles y la implementación firme del programa será esencial en el futuro”, dijo Cubeddu en el comunicado que difundió el organismo multilateral.

Cubeddu también afirmó que el acuerdo de intercambio de información financiera que se aprestan a firmar el Gobierno y la administración de Joe Biden “podría apoyar la movilización de ingresos y la acumulación de reservas”.

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