EE.UU. anuncia el despliegue de misiles de largo alcance en Alemania y Rusia advierte que responderá “a este nuevo juego”

BERLÍN.- Estados Unidos comenzará a desplegar capacidades de fuego de largo alcance en Alemania en 2026 en un esfuerzo por demostrar su compromiso con la OTAN y la defensa europea, informaron Washington y Berlín en una declaración conjunta el miércoles.

Las reacciones al anuncio tuvieron ecos de la Guerra Fría. Rusia denunció una escalada y prometió una respuesta acorde, mientras que en Alemania hubo opiniones divididas, con partidarios que dijeron que haría a Europa más segura, pero críticos advirtiendo que podría antagonizar a Rusia y desencadenar una nueva carrera armamentista.

El acuerdo, revelado ayer durante una cumbre de la OTAN en Washington, prevé desplegar capacidades a partir de 2026, incluyendo el SM-6, el Tomahawk y armas hipersónicas en desarrollo con un alcance mayor que el que tienen actualmente las potencias europeas.

“El ejercicio de estas capacidades avanzadas demostrará el compromiso de Estados Unidos con la OTAN y su contribución a la disuasión integrada europea”, afirma el comunicado conjunto de los gobiernos alemán y estadounidense.

Los “despliegues episódicos” de Estados Unidos son una preparación para el estacionamiento a más largo plazo de tales capacidades que incluirán SM-6, misiles de crucero Tomahawk y armas hipersónicas en desarrollo que tienen un alcance mayor que las capacidades actuales en Europa, dijeron los dos países.

Moscú calificó el despliegue de misiles como una medida de escalada destinada a intimidar a Rusia y prometió una respuesta. El viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, declaró que Rusia responderá militarmente a esta nueva configuración. “Sin nervios, sin emociones, desarrollaremos una respuesta militar, en primer lugar, a este nuevo juego”, citó la agencia de noticias Interfax.

Según el diplomático, los planes de Washington de desplegar armas de largo alcance en Alemania son “un eslabón más” en el rumbo hacia la escalada de las relaciones y un “elemento de intimidación”, que hoy día es “prácticamente el principal componente” de la política de la OTAN y Washington en relación con Rusia, opinó.

A la vez, Riabkov aseguró que esta nueva decisión no fue una sorpresa para Moscú y que el trabajo sobre las contramedidas rusas “ya está en marcha”.

Los misiles terrestres con un alcance superior a 500 kilómetros estaban prohibidos hasta 2019 en virtud del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés) firmado en 1987 por el líder soviético Mikhail Gorbachov y el presidente norteamericano Ronald Reagan.

Fue la primera vez que las dos superpotencias acordaron reducir sus arsenales nucleares y eliminaron toda una categoría de armas. Siguiendo la línea marcada por los signatarios, Alemania, Hungría, Polonia y la República Checa destruyeron sus misiles en los años 90, seguidos más tarde por Eslovaquia y Bulgaria.

Estados Unidos se retiró del tratado INF en 2019 alegando que Moscú estaba violando el acuerdo, citando el desarrollo por parte de Rusia del misil de crucero lanzado desde tierra 9M729, conocido en la OTAN como SSC-8. El Kremlin negó repetidamente la acusación y a continuación impuso una moratoria sobre su propio desarrollo de misiles anteriormente prohibidos por el tratado INF: misiles balísticos y de crucero con base en tierra con alcances de 500 a 5.500 kms.

A fines de junio, el presidente ruso, Vladimir Putin, declaró que Moscú debía reanudar la producción de misiles con capacidad nuclear de alcance intermedio y más corto después de que Estados Unidos llevó misiles similares a Europa y Asia.

Putin declaró que Moscú se comprometió a no desplegar tales misiles, pero que Washington no solo reanudó su producción, sino que los llevó a Dinamarca para realizar ejercicios y también a Filipinas

Repercusiones en Alemania

La decisión generó una variedad de respuestas en Alemania. Nils Schmid, vocero de los socialdemócratas del canciller Olaf Scholz, dijo a Reuters que “este es un paso necesario para disuadir a Rusia”. Los conservadores de la oposición también respaldaron la medida, y señalaron su importancia para la seguridad europea.

Sin embargo, no todos están de acuerdo. Los Verdes, socios de coalición de Scholz, se quejaron de que no se les había informado debidamente sobre la decisión y dijeron que contradecía un acuerdo presupuestario recién alcanzado.

“La canciller debería explicarse rápidamente”, dijo la vocera de los Verdes, Sara Nanni, al Rheinische Post. Katharina Dröge, presidenta del grupo parlamentario de Los Verdes, añadió que muchas personas podrían inquietarse tras el anuncio y que Scholz debería responder a estas preguntas en público.

El partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), que se opone al suministro de armas a Ucrania, afirmó que la decisión estadounidense convierte a “Alemania en un objetivo”.

“El canciller Olaf Scholz no actúa en interés de Alemania”, dijo el líder de la AfD, Tino Chrupalla. El partido de izquierda Die Linke también calificó la decisión de “muy problemática” y advirtió del riesgo de una nueva carrera armamentista.

Agencia AP y Reuters