Brasil: fuertes cruces entre Lula y Bolsonaro marcan el último debate hacia la elección presidencial

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y el exmandatario izquierdista Lula da Silva convirtieron el último debate rumbo a la elección presidencial del domingo en un ring, en una noche marcada por acusaciones cruzadas de los candidatos y pocas propuestas.

Las denuncias sobre corrupción entre ambos marcaron el momento más caliente de la noche en los estudios de la televisión Globo, en el que los dos postulantes mejor posicionados en los sondeos capturaron el arranque del debate en cruces con tres pedidos de derecho a respuesta.

El expresidente izquierdista espetó al actual mandatario acusándolo de supuesta corrupción en la compra de vacunas contra el Covid-19, luego de que el actual mandatario le enrostrara los desvíos millonarios en la petrolera Petrobras durante el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) (2003-2016).

“¿Él [por Bolsonaro] quiere referirse a un grupo criminal conmigo? Necesita mirarse en el espejo y ver lo que está pasando en su gobierno”, dijo Lula, que calificó como una “insanidad” las acusaciones en su contra.

El exmandatario, quien pasó por dos días de entrenamiento previos al debate, se mostró más eficaz para responder las acusaciones de corrupción que en el primer debate.

Inmediatamente, Bolsonaro pidió derecho de réplica y subió todavía más el tono contra Lula.

“Mentiroso, expresidiario, traidor de la patria (…) Deje de mentir, Lula. En mi gobierno no hubo nada”, reaccionó el presidente.

Tras los ataques, Lula pidió un nuevo derecho a réplica, concedido por la producción de Globo.

“El 2 de octubre, el pueblo te va a mandar para casa. Yo voy a hacer un decreto para saber qué quiere esconder este hombre por 100 años”, provocó el expresidente del Partido de los Trabajadores (PT), generando gritos de Bolsonaro fuera de micrófono.

Los cruces entre Lula y Bolsonaro se llevaron todas las luces en un debate en el que el resto de los cinco presidenciables quedaron opacados.

Bolsonaro recordó, en otro derecho a réplica posterior, que Lula fue condenado por corrupción en tres instancias diferentes de la Justicia, y dijo que recuperó sus derechos políticos gracias a que tuvo un “amiguito” en el Supremo Tribunal Federal.

El presidente contó con el presidenciable del Partido Trabalhista Brasileiro, el Padre evangélico Kelmon, como aliado, quien acusó a Lula de querer perseguir a cristianos al igual que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, a quien calificó como “amigo” del izquierdista.

Más tarde, teniendo la chance de preguntarle a Lula en un cruce mano a mano, Bolsonaro evitó el enfrentamiento directo, y optó por el candidato del partido Novo, el liberal Luiz Felipe D’Avila, con quien entabló un tono amistoso y concluyeron que la vuelta de la izquierda al poder sería un “desastre”.

Lula, que presidió Brasil entre 2003 y 2010, tuvo un desliz en la noche, al perder la calma y protagonizar una discusión acalorada con Kelmon, quien le había pedido explicaciones por aliados salpicados en casos de corrupción, mientras el moderador pedía a los dos que respiraran para retomar el debate.

Entre las peleas y el protagonismo de Lula y Bolsonaro, el resto de los presidenciables quedó desdibujado.

El centroizquierdista Ciro Gomes, tercero en los sondeos, eligió al PT como blanco predilecto y dijo que elegir a Lula sería “volver al pasado”, mientras que la senadora Simone Tebet acusó a Bolsonaro de haber permitido el mayor nivel de deforestación de la Amazonía en 15 años.

Por la proximidad a la primera vuelta y por la audiencia de Globo, el debate fue considerado decisivo en la previa por las campañas de Lula y Bolsonaro, visto como la última gran instancia para impactar en el electorado.

Lula intentó capturar el llamado voto “útil”, con la expectativa de concluir la elección en la primera vuelta. Por su parte, Bolsonaro apeló a desgastar al candidato del PT para intentar aumentar su rechazo y forzar una segunda vuelta para el 30 de octubre.

Una nueva encuesta de Datafolha publicada este jueves, horas antes del debate, Lula tiene 50% de los votos válidos y Bolsonaro, 36%, dejando en suspenso la posibilidad de que el líder del PT pueda vencer en primera vuelta este domingo.

Lula debería conseguir más de la mitad de los votos válidos -descontando nulos y blancos-, número que hoy estaría alcanzando dentro del margen de error, de acuerdo con Datafolha.

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