Boom entre jóvenes: cómo son las “academias militares” que ofrecen cursos cortos, salida laboral y salarios altos

Después del sector agrícola, la energía y el turismo, la industria de servicios del conocimiento se posiciona en la Argentina como uno de los motores de la economía con mayor potencial. Pese a las interminables crisis, en el país nacieron algunas de las principales empresas tecnológicas de la región, como Mercado Libre y Globant. Muchas de las grandes compañías internacionales, además, establecieron en el país centros de servicios para proveer asesoramiento al resto de las sucursales, como el banco JP Morgan, la petrolera ExxonMobil o la aerolínea United Airlines. Ante toda esta demanda de habilidades tecnológicas, en los últimos años nacieron en la Argentina varias escuelas de programación que ofrecen cursos cortos, pero intensivos, para entrenar nuevos talentos.

Una de las primeras academias en posicionarse en el país fue Plataforma 5, fundada por Santiago Scalan, en 2016. “Había estudiado Relaciones Internacionales en la facultad, pero quería emprender en algún proyecto tecnológico y busqué lugares para aprender a programar. En ese momento no había una carrera corta e intensiva para estudiar, sino cursos puntuales sobre ciertos temas. Por ejemplo, había un curso para hacer páginas web u otro para aprender Data Mining [exploración de datos], pero no se ofrecían programas integrales. Ahí descubrí que en Estados Unidos existían los Boot Camp de programación que, al igual que en el mundo militar, son programas de cuatro meses intensivos, de 10 horas por día de lunes a viernes, que permiten entrenar una persona sin experiencia y darle las herramientas para que entre en el mercado laboral”, cuenta.

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Para ser admitido en el programa, hay un examen de ingreso que hay que tomar. La escuela ofrece un curso introductorio, que se da en dos modalidades: en uno se pone a disposición el contenido y los ejercicios para practicar, que cuesta $2400, y el otro es más tradicional, con profesor y 60 horas de clase, que vale $17.000.

“El filtro previo es para que el que entra entienda a dónde se suma, por eso luego la deserción es extremadamente baja. Es un programa exigente, pero que permite tener una tasa inserción laboral del 100%; todos nuestros graduados consiguieron trabajo. Al ofrecer cursos de manera remota, tenemos alumnos en toda América Latina, Europa e Israel. Tenemos también un equipo de 35 profesores que son nómades digitales y viven viajando”, cuenta Scalan.

El curso tiene un costo aproximado de US$3900 y las edades promedio de cursada son de entre 25 y 35 años, aunque han tenido alumnos de más de 60. “Hay cambios de vida muy fuerte, como alguien que era chofer de taxi y ahora es programador en una de las principales empresas tecnológicas. Si bien hay alumnos que terminaron la secundaria y nos eligen como universidad, los perfiles típicos son gente que se estancó en su trabajo o se quedó sin y quiere reinvertirse rápidamente y meterse en el mundo tech”, dice Scalan. Y agrega: “Si sabes programar, tenes trabajo asegurado y con sueldos espectaculares. Te pagan en dólares y podés viajar por el mundo. Las posibilidades son inigualables”.

Otra escuela de tecnología que fue noticia hace poco por haber recibido US$10 millones en inversión en una ronda para levantar capital fue Henry, la academia que fundaron hace dos años Martín y Luz Borchardt. Los cursos en este caso tienen una particularidad: se pagan una vez que el estudiante consigue trabajo con un porcentaje de su sueldo.

Martín había fundado previamente Nubi, una empresa tecnológica que trajo al país Paypal (un medio de pago digital). “En la crisis de 2018, con la devaluación de la moneda, me renunció el 40% del equipo de tecnología porque les convenía trabajar para el exterior, ya que es un trabajo que se hacía remoto incluso antes de la pandemia. Hablé con varios ejecutivos y todos tenían el mismo problema con los puestos de trabajo vacantes. Es una industria en la cual es difícil retener el talento porque se compite con empresas de Estados Unidos”, explica.

Henry nació luego de un proyecto anterior de crear una empresa que ofrecía créditos a los estudiantes, ya que las academias son costosas porque los instructores tienen sueldos altos, ya que también se compite con el exterior por su talento. “Decidimos fundar Henry porque queríamos tener una escuela que ofreciera calidad educativa para garantizar que los egresados después puedan pagar el préstamo. El contenido educativo de los programas los construimos con las empresas y lo vamos perfeccionando con el feedback que nos dan”, dice Martín.

Los estudiantes pagan el curso una vez que consiguen trabajo en una empresa tecnológica y cuando ganan más de US$500 al tipo de cambio oficial. La academia cobra 15% del ingreso por dos años o hasta llegar a los US$4000. “Solo pagas cuando generás ingreso. En general, los sueldos iniciales son de US$1200, pero varía mucho el lugar desde donde te contratan. Si trabajar para empresas de Estados Unidos o Europa, los salarios pueden ser de entre US$1500 y US$3000. Lo más común es que a los seis meses ya reciban un aumento”, cuenta.

Cursos cortos

Digital House y Coderhouse son otras academias de tecnología que nacieron en el último tiempo y que ofrecen, además de los programas intensivos, una variedad de cursos cortos para perfeccionarse en ciertas temáticas.

En Digital House, por ejemplo, ofrecen estudiar Data Analytics, Data Science, Diseño UX, Marketing Digital o Programación Web Full Stack desde $180.000 (12 cuotas de $15.000). “Son programas de cinco meses, donde se cursa dos o tres veces por semana y tienen como objetivo dar herramientas iniciales para conseguir empleabilidad. El foco está en la práctica, no son presenciales, sino a distancia”, explica Darío Susnisky, director académico de la academia.

La carrera de programación, por otro parte, tiene un valor mensual de aproximadamente $30.000 dependiendo de la modalidad. “Para que más gente pueda acceder a este programa de estudios, siempre hay becas y beneficios disponibles”, explican.

En el caso de Coderhouse, tienen una comunidad de 450 profesores, 1400 tutores y 10.000 egresados. “Las clases son online, pero son en vivo y los alumnos tienen que asistir. Un curso dura 10 semanas, pero se puede ir combinando con otros y cuestan entre US$150 y US$170. El perfil de los alumnos es muy variado, generalmente tienen entre 25 y 35 años y son personas que quieren seguir creciendo en su empresa o quieren emprender”, dice el fundador y CEO, Christian Patiño.

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