Aconsejan aprovechar el repunte de precios de los granos por los problemas climáticos en Brasil

“Los agricultores tendrían que aprovechar el repunte de precios ocurrido en los últimos días por las lluvias sin precedentes en el sur de Brasil y avanzar con el cierre de la campaña 2023/2024 antes de que ocurra una toma de ganancias”, aconseja Miguel García Fuentes, productor con campos propios y alquilados en la provincia de Córdoba y en Uruguay.

En el país vecino hay pérdidas de lotes enteros y demoras en la cosecha de soja que provocarán recortes en la producción nacional. Los rebotes de los valores de los granos son elocuentes. El martes de esta semana se podía vender soja a US$312 por tonelada versus los US$286 de principios de abril. Por su parte, ese día se podían asegurar US$192 por tonelada para el maíz, contra los US$172 de 30 días atrás. Además, la posición diciembre del trigo se cotizaba a US$230 dólares, 31 dólares por encima de los precios de principios de abril.

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Los mercados a término tampoco ofrecen precios muy atractivos como para conservar mercadería: a principios de la semana la posición julio del maíz se cotizaba a US$179 por tonelada y diciembre, a US$186. Para la soja se ofrecía US$316 para julio y US$305 para mayo de 2025.

No esperar una devaluación

García Fuentes justifica su recomendación vendedora –de al menos de una parte de la cosecha– en que el presidente Javier Milei ha sido claro al decir que no habrá una devaluación del peso superior al 2% mensual en los próximos meses y en que ya no estamos como a fines de 2023, cuando un océano de incertidumbre política determinaba que no se supiera qué hacer con un monto cobrado en pesos.

“La Argentina está viviendo un cambio radical con seguridad jurídica; en ese escenario habría que ir cerrando la campaña 2023/2024 a medida que avanza la cosecha, que finalmente dará un resultado económico interesante”, resume. El empresario extiende su optimismo hacia la siembra de trigo, cultivo que subió US$31 por tonelada en los últimos, días superando lo que se habría cobrado por la eliminación de las retenciones.

“Para el trigo se alinearon los planetas y cambió radicalmente el resultado esperado: bajó el precio de los insumos, subió el del cereal y hay humedad óptima para la implantación; no hay razones para dejarlo de lado, excepto que no haya piso al momento de siembra, sobre todo con los interrogantes que genera el nuevo escenario del maíz chicharrita dependiente”, concluye.