Cande Vetrano: su debut en el thriller, su distancia del ruido mediático y qué hay de cierto sobre la vuelta de Casi ángeles

Si hay alguien que sabe moverse frente a las cámaras es ella. Desde muy chica, Cande Vetrano encontró un lugar en la televisión y pasó por ficciones que marcaron a toda una generación: Rincón de luz, Floricienta, Casi ángeles y Supertorpe, entre otras. Con los años, aquella niña que creció en los sets se convirtió en una actriz en constante búsqueda de nuevos desafíos.

Vertrano y Dalmau, en una escena de Verdades sumergidas

Así vinieron proyectos como Vecinos en guerra, Noche y día, Cuéntame cómo pasó, Argentina, tierra de amor y venganza y Menem. También, el teatro con protagónicos como Criatura emocional, Los martes orquídeas y La verdad. Hoy, la intérprete se anima a explorar un nuevo género con Verdades Sumergidas, un thriller policial y de suspenso dirigido por Jazmín Stuart que reúne a un elenco coral encabezado por Soledad Villamil.

“Es la primera vez que hago un género así. Me generaba un gran desafío porque el suspenso tiene otro lenguaje, otra forma de decir. Me daba mucha intriga verme en ese lugar”, le cuenta la actriz a LA NACION sobre esta nueva serie en la que interpreta a Flor, un personaje cuya muerte desencadena una trama de secretos, sospechas y mentiras.

Escrita por Martín Mendez y Bruno Luciani, esta ficción cuenta la historia de seis amigos que van a pasar un fin de semana a un balneario de la costa. A pocas horas de llegar, la más joven del grupo aparece muerta en la playa. Todos mienten y, entre quienes lloran a la víctima, se esconde el asesino.

“Soy la víctima de esta historia y la trama gira alrededor de quien hizo este crimen”, explica Vetrano

“Soy la víctima de esta historia, y la trama gira alrededor de quien hizo este crimen. La fiscal, interpretada por Soledad Villamil, empieza a atar cabos y a desmantelar las mentiras o las verdades ocultas o sumergidas de los personajes; personajes que tienen mundos interiores sumamente profundos y complejos así que cualquiera de ellos puede ser el asesino”, anticipa Vetrano sobre esta serie de ocho capítulos que podrá verse a partir de este jueves por Flow y que el sábado 24 llegará con un capítulo semanal a la pantalla de Telefe.

—¿Qué te pasó cuando leíste el guion?

—Mi personaje es quien detona el conflicto de esta historia entonces fue muy interesante para mí; la verdad que fue un desafío muy grande. Está muy bien escrita. Es como un gran rompecabezas que al final de todo lo terminás uniendo. Además, me daba mucha ilusión trabajar con todos estos actores y, sobre todo, con esta directora –Jazmín Stuart- que me encanta lo que hace.

—¿Qué fue lo más interesante de interpretar este papel?

—Mi personaje está construido a través de los relatos de todos los otros personajes. Entonces, me parecía muy interesante ver lo que Flor le generaba a cada uno de ellos; que era algo distinto, por supuesto. Mientras que a uno le parecía una mina carismática, a otro le incomodaba su presencia.

Soledad Villamil es una de las grandes protagonistas en Verdades sumergidas

—¿Qué tiene Flor de vos?

—Creo que tengo muchos puntos en común con el personaje. Es súper justiciera. Está pasando por un momento muy complicado a nivel amoroso. Entonces, es muy frágil y muy fuerte a la vez. También tiene esto de que se refugia mucho en sus amigos. Así que podría decirse que varias cosas (risas).

—Es la primera vez que incursionás en un thriller… ¿Cómo te sentiste en este género?

—Es la primera vez que hago un género así. Por lo que me generaba un gran desafío porque el suspenso tiene otro lenguaje, otra forma de decir. Yo soy medio fan de este género, me engancha, así que me daba mucha intriga verme en ese lugar y me encantó. Me generó mucha alegría hacerlo.

—¿Dónde se filmaron las escenas de playa?

—En Chapadmalal. Estuvimos tres semanas ahí y me pareció que eso le daba un diferencial, que era algo que no se había mostrado nunca. Estuvo buenísimo. Además, pegamos la mejor con todo el elenco y fue muy divertido. Fue como un viaje de egresados donde todos disfrutamos mucho.

—¿Cómo fue volver a compartir el set con Gastón Dalmau?

—Con Gastón hay un nivel de comodidad y relajo absoluto. Lo quiero mucho, me rio mucho con él. Es muy placentero para mí trabajar con él porque nos conocemos mucho, así que todo fluye.

—¿Qué hay de cierto sobre la vuelta de Casi ángeles?

—No sé. Yo escuché a una persona diciendo esto con un nivel de convicción que realmente no podía creerlo. Pero no es para nada verdad.

—¿Te gustaría?

—Que se yo. Yo los adoro a ellos (en referencia a sus compañeros). Me encanta verlos. Cuando me los cruzo somos familia pero no me imagino hoy en día volviendo a hacer eso. Pero nunca voy a cerrar una puerta y decir: “Yo jamás haría esto” porque realmente uno no sabe. Me parece que la gente adoraría que eso sucediera. Me pongo en su lugar y como fan a mí también me gustaría pero es muy difícil unir las agendas de todos. No sé si va a suceder. Estamos en una energía muy distinta, así que en el corto plazo, no.

—Estás estrenando esta serie, rodando otra para Netflix… ¿Cómo hacés para equilibrar el trabajo con la maternidad?

—Nuestro trabajo es como muy intenso por momentos y después relaja. Entonces, entendí que tengo que ir equalizando; como que hay momentos y momentos. Yo tuve la suerte de este primer año y pico poder tomármelo para estar con Pino a full. Y estoy muy contenta de haber tomado esa decisión. Me parece muy importante. Tuve la suerte de poder hacerlo y hoy vuelvo a trabajar con muchísimas ganas, me voy de mi casa con la mejor. Tenemos todo organizado. Andrés (Gil, su pareja) está trabajando a la noche en teatro, yo estoy de día filmando; como que se nos armo una buena logística. Estamos los dos aprendiendo a adaptarnos a esta nueva realidad porque los dos deseamos trabajar. A mí me apasiona lo que hago. Entonces, estoy muy contenta.

—¿Tuviste miedo al tomarte esta pausa de que después no te llamen?

—No. Yo siempre fui muy gestora de cosas que no tengan que ver quizá con la actuación y que me mantengan en movimiento. Entonces ya no tengo más ese miedo de no estar actuando. Yo paso música, pinto, hace poco hice una clínica de arte, desarrollo mis proyectos. Entonces, entendí que este sube y baja que tiene la actuación no tiene por qué paralizarme. Me di cuenta que tengo la energía y un montón de ideas como para emprender mis cosas. Entonces, estoy más tranquila respecto a eso. Lo que no sabía era si la maternidad me iba a absorber por completo y me iba a ser muy difícil salir pero no, fue todo muy natural en mi caso.

—¿Cómo te definirías como mamá?

—Yo digo que soy una mami “open”; una especie de rompecabezas de un montón de teorías y cuestiones. Escucho todo y no me caso con absolutamente nada a rajatabla. Voy teniendo momentos en que me sirve más una cosa o la otra. Me gusta mucho ser mamá. Intento ser divertida. Siento que el juego para mi es fundamental. Me gusta el mundo de los niños y la sorpresa. Trato de ver el mundo como lo ven ellos que es alucinante. Estoy flasheada con eso.

—Sos una persona muy bajo perfil, ¿Cómo viviste todo lo que se dijo en el último tiempo respecto a los rumores de infidelidad en tu matrimonio?

—La verdad lo trato de minimizar lo máximo que pueda. Para mí es una historia pasada, siento que es medio vintage. También entiendo cómo se mueven las cosas. Es como que entiendo todo y a la vez trato de cuidarme yo lo máximo que puedo. Trato de no comerme la galletita; eso me parece importante.

Cande Vetrano y Andrés Gil están en pareja desde 2015; el actor fue señalado como uno de los terceros en discordia en la separación de Nico Vázquez y Gimena Accardi

—En los últimos días, se habló mucho de Cris Morena y de Gustavo Yankelevich a raíz de las declaraciones de su nieto Valentín. ¿Qué recuerdos tenés de ellos?

—Me parece un tema sumamente sensible del que no quisiera opinar porque no tengo idea. Yo con Romina [Yan] compartí muy poco. Pero tengo los mejores recuerdos de haber crecido humanamente y laboralmente con Cris. Nosotros tenemos algo de la vocación muy fuerte que aprendimos en esa factoría que era de lujo, la verdad. Todos los maestros que estaban ahí eran los mejores, así que siempre fuimos muy cuidados. Yo me siento sumamente agradecida de haber crecido con ella.

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