Cicatrices

Ni “paraíso perdido” ni declinación permanente. Es un análisis de la evolución de la pobreza planteado por el experto Leopoldo Tornarolli. Lo primero: los vaivenes en las formas de medición en el país, señala, hacen imposible sacar ese tipo de conclusiones sin más. Y tras un minucioso trabajo de investigación, concluye que en los años 70 la pobreza afectaba en torno al 11% de la población, y no al 5%, como se creía. Recuerda, además, que la pobreza se mide por ingresos y no en forma multidimensional. Así, cualquier variación en el bolsillo producto de los vaivenes de la inflación hace que muchas personas salgan de la pobreza o caigan debajo de esa línea. Hay picos bien claros: en la híper de 1989 llegó al 59%, en la crisis de 2001/2002 alcanzó el récord de 63,7% y en 2020, aislamiento mediante, fue de 44,2%. En el primer semestre de 2024 llegó al 52,9% y hoy supera el 31%.

Es cierto que en los períodos de más estabilidad esos porcentajes bajan notablemente. Pero también lo es que a la salida de esas crisis quedan establecidos nuevos pisos, muy difíciles de bajar. Y las personas afectadas pagan un costo. “Las crisis dejan una cicatriz que marca la situación estructural de las familias”, concluye.

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