Germán Daffunchio: el nuevo álbum de Las Pelotas, la relación con su familia y los prejuicios que dejó atrás

La tapa del nuevo álbum de Las Pelotas muestra gajos de mandarina sobre una bandeja descartable y una leyenda (a modo de etiqueta de supermercado) que dice junto a su código QR: “Elaboración: 11/09/2026 [por su fecha de lanzamiento] Vto: consumir a la brevedad”.

La última frase es solo un chiste, aunque todo chiste tiene algo de verdad. Y lo cierto es que la banda timoneada desde tierra firme por Germán Daffunchio hace casi cuarenta años, no trae canciones de pronto vencimiento sino una ironía sobre ese consumo vertiginoso y superfluo. De ahí aquello de quitar la cáscara del asunto; de ahí su título, Sin la piel.

La tapa del nuevo álbum de Las Pelotas

También se puede pensar en lo urgente. Daffunchio dirá que no pretenden ser tan profundos, pero sí se puede esperar, para quienes no lo escucharon todavía, un disco que va a lo esencial de la vida, en la mayoría de los doce tracks que lo componen. Para ellos también se puede espoilear algo, pero sin malicia. Se van a encontrar con voces que se amalgaman y con un poco de reggae, como en los comienzos de esta banda que heredó algunas señas particulares de Sumo, hasta encontrar su propio sonido.

“En este mundo todo es rápido. Hoy subiste y mañana te mataron. Todo se vence, hasta podés comprar comida vencida en el supermercado. Esto fue una ironía, un chiste. A veces se publica un tema y después no suena nunca más. Pero, bueno, el chiste ya lo hicimos, tampoco es que todo tiene una profundidad. Solo que creo que la mandarina refleja esa cáscara. Porque la gente está muy preocupada por la cáscara, por su imagen, como si eso fuera realmente importante o significara algo. Todo el contenido del disco tiene un viaje, una dirección, una postura en la vida”, decía el día del lanzamiento del álbum, durante una breve escapada que hizo a Buenos Aires desde Córdoba, donde vive hace más de treinta años.

-El álbum va de lo general a lo íntimo…

-Sí. Y me gusta que la gente cree su propia historia de una canción. “Sin la piel” habla de la relación profunda, más allá de la cáscara. El video de “Los dos” es la relación de un padre y un hijo y de ese momento que vive el padre, porque quiere que se congele y dure para siempre, más allá del paso del tiempo. Es parte del viaje. Un día salgo de casa y veo a un turista feliz, con su ropa nueva para subir la montaña. Sentí que el tipo se sentía vivo. No me gusta hablar de mi vida personal.

Conectemos esta charla con la última que tuviste con LA NACIÓN. Hace menos de un año dijiste: “Toda lucha se justifica cuando te das cuenta que tenés un hijo al lado que te está esperando”. Pero hoy parecen no estar esperando. Varios trabajan con vos, uno de ellos sube al escenario a tocar.

-Uno toca, otro es asistente de la banda, otro hizo todo el arte. A lo mejor no fui consciente de eso, pero desde que nacieron están mamando todo esto. Conocen más a Las Pelotas que nosotros mismos. Y está el aporte de su nueva energía. Es maravilloso. O trabajar con mi sobrino, como ingeniero de sonido [Uriel Mackern, hijo del mánager de Las Pelotas, Timmy McKern], que es un monstruo el loco. Es parte de nuestra vida. Mis hijos son mis hermanos porque me enseñan; tocar y componer con uno de ellos es el sueño de un padre. En realidad, nunca soñé eso, pero es muy loco conectarse con un hijo desde el lado del arte, de la búsqueda creativa. Es maravilloso.

-¿Se cierra de ese modo un círculo o un capítulo de vida? ¿O es, simplemente, un momento?

-Creo que el círculo se cierra cuando te morís. No soy una persona que planifique. O, en realidad, el objetivo es hacer un disco que nos encante y ahora tocarlo y tratar de mantenerse vivo todo lo que se pueda. Y si podemos hacer más, los haremos. Esto es nuestra vida. No estamos pensando en un producto comercial.

-Y habrá un abismo entre la producción de los primeros discos y cómo se disfruta el proceso y los actuales.

-Para este me quería dar el gusto de aplicar una teoría que tenía para grabar las voces. Y llegamos a lo que se estaba buscando. Este disco se tardó por obsesivos, por exquisitos. Hay que lograr que cada tema esté vivo. Ese es el desafío y el viaje. Y me encanta.

Germán Daffunchio:

-¿En qué momento de tu vida comenzaste a reparar tanto en el detalle?

-El primer disco lo hicimos con plata prestada. El segundo más o menos. Para el tercero dijimos: “vamos a hacer nuestro propio estudio”. Y grabamos muy precariamente. A partir de ahí fuimos creciendo y aprendiendo. Así todo se transforma en algo cada vez más interesante. Antes solo un estudio de grabación tenía determinados procesadores. Con los años te vas poniendo más sabio y exquisito. Quisimos un disco lleno de música y detalles.

-¿Darle batalla a lo descartable?

-Sí, eso. A veces un tema tuyo queda marcado en un momento de la vida de un tipo. Es impactante la certeza de que, de alguna manera, formás parte de la vida de quien te escucha. No por el ego sino por eso de poder encontrar el lugar donde te podés comunicar y unir. No sé si soy demasiado hermético.

-Para nada, incluso pienso en otra cosa que dijiste una vez: “Tu público es muy especial, casi parecido a vos, entonces los shows se transforman en algo muy hermoso.

-Siempre tuve el impulso de ir a cantar ahí, con la gente; y un día me mandé. Es algo difícil de explicar con palabras la conexión ojo a ojo. El arte en estado puro. Y me siento feliz por la energía que hay. No es algo armado, no es para hacerme el simpático. No es cáscara. Lo hago porque me llenan de amor. Cuando uno está medio para atrás, esas cosas te dan energía.

-Probablemente, hace cuatro décadas, no podías registrar nada de eso.

-Sí, inevitablemente uno va creciendo y se libera de prejuicios e inhibiciones. Hoy me gusta cantar por el hecho de cantar. La sabiduría en la vida es aprender del error y del acierto. Entre el Germán que comenzó en la época de Sumo y el de ahora hay un universo. Y eso me emociona.

-“Aprender del pasado es tu ayuda”, dice “Sin la piel” ¿Qué es lo que más te enseñó el pasado?

-No hay una cosa sola. Son millones de cosas. Desde vida a muerte. Gente que has visto morir en su ley. Por ejemplo el caso de Luca [Prodan]. Había que estar en una banda sabiendo que el barco se hundía. Por eso, hay que aprender del pasado para no repetir errores. Después, la vida está llena de lecciones constantes. Y los viajes son muy diferentes. En el mar [Germán pasó un par de temporadas como marino a bordo de un petrolero] la pequeñez fue lo más impactante. En el arte no sé, porque es todo una vida.

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