Micky Rodríguez: por qué no participó de la vuelta de Los Piojos, su vida en la sierras de Córdoba y el homenaje a Tercer arco
La sonrisa de Micky Rodríguez no es cualquier sonrisa. Es la de un hombre que hace 18 años tomó la decisión de irse a vivir a Córdoba, a San Marcos Sierras y tomar distancia del frenesí porteño y bonaerense. El hombre que se crio en Villa Bosch, conformó la banda de su vida en El Palomar y yiró por todo el país con ella, antes de la separación de Los Piojos dio un paso que le cambió la vida.
Por eso, esta sonrisa que antecede la charla con LA NACION no es cualquier sonrisa. Es la del bajista de una de las bandas de rock más populares del país desde que en los años 90 emergió del Oeste del Gran Buenos Aires con su fórmula de rock urgente, murga, candombe y fútbol. Sí, fútbol, porque antes que las canciones de la banda que formó con Andrés Ciro Martínez, Piti Fernández, Tavo Kupinski y Dani Buira llegaran a las canchas, ellas brotaban en las zapadas del quinteto en las que siempre había una pelota a mano para tomarse un respiro de la música y despuntar la otra pasión que traían en su sangre los cinco.
A treinta años de Tercer arco, el tercer álbum de Los Piojos, Micky está en el barrio de Palermo para hablar del show de este viernes en Groove, donde repasará prácticamente todas las canciones de ese disco clave para la banda y el rock argentino de los 90 y otros temas del grupo.
–Venís a Buenos Aires un par de días, tocás y te vas. ¿Te acordás del momento en el que tomaste la decisión de irte?
–Fue antes de que se separaran Los Piojos. Quería tomarme un tiempo para poder ver el bosque, no solamente el árbol. Fue fundamental porque si bien no me fui corriendo, me fui en busca de un poco más de aire, de tranquilidad. Hacía muchos años que iba a Córdoba, tenía una tierrita y me decidí. Con el tiempo empecé a entender que era mi lugar.
–¿Nunca extrañaste Buenos Aires?
–Nunca. Me gusta venir a ver las luces, a ver el río, pero a los diez días, chau.
–Vas a tocar las canciones de Tercer arco. ¿Qué significa ese disco para vos?
–De alguna manera fue como un disco bisagra. Si bien la banda venía creciendo, con Tercer arco empezamos a convocar más gente, a llenar lugares más grandes. De hecho en ese momento fue cuando dejamos de laburar de otras cosas para dedicarnos por entero a la música.
–¿Antes no?
–No, porque hasta ese momento lo que ganábamos con la banda lo invertíamos en equipamiento, en escenografía, en producción.
Micky se define como “inconsciente” cuando recuerda esos días en los que la banda saltó del barrio al país. “Siempre fui de vivir el momento y tener los pies sobre la tierra. Quería seguir siendo el mismo, de hecho vivíamos en el mismo barrio, íbamos a la verdurería y compartíamos un montón de cosas que seguían siendo las mismas del comienzo. Estábamos en todos lados, éramos conscientes de la popularidad que habíamos adquirido. Pero no había redes, tocabas los fines de semana y en la semana podías tener una vida tranquila.
–¿Qué recordás de la grabación de Tercer arco, de las canciones?
–A las canciones les tengo un gran cariño, como a las de todos los discos. La grabación fue en Del Cielito, conducida por Alfredo Toth y rodeada de fútbol también. Jugamos bastante en los ratos libres. Alfredo tenía que salir a buscarnos porque nosotros nos colgábamos jugando. Y compartíamos todos, fue hermoso. Tengo muy lindos recuerdos. Y se empezaron a sumar otros músicos al núcleo central. Con Dani [Buira; murió el 21 de marzo de este año, a los 54] sentíamos una unión cuando tocábamos. Fue el primer batero con el que empecé a tocar y por momentos éramos uno, ¿viste? En Tercer arco toca toda la percusión él. Por algo le decían el pulpo. Cuando se fue tuvimos que meter a dos percusionistas más el batero.
–Te golpeó la noticia de su temprana muerte…
–Sí, me golpeó, como me pasó con Tavo [Kupinski] también. Son compañeros, amigos con los que uno vivió un montón de cosas. Yo los siento, de alguna manera siguen estando. Siguen acompañándonos.
–Hace unos años dejaste de tocar con La Que Faltaba y ahora retomaste el proyecto. ¿Qué pasó en el medio?
–Dejé de usar el nombre, si. Empecé con un proyectos de versiones, pero la verdad es que mi vida se desarrolló con bandas. Siempre me gustó la idea de tener una banda. Ahora estoy contento con el grupo que tengo. Me gusta la idea de conjunto, que tiene que ver con el deporte también.
–Volviendo a Los Piojos y el fútbol, algunos tuvieron lesiones…
–Yo tengo los dos cruzados rotos y no puedo hacer más nada, no puedo jugar al fútbol. Veo los partidos de River pero no soy un fanático empedernido. El privilegio de haber tocado en Los Piojos me permitió conocer a muchos jugadores, con los que compartimos comidas, recitales. Muchas veces fuimos a la cancha invitados por los jugadores de River.
–Y varias anécdotas con el jugador de todos, con Maradona…
–Fue maravilloso todo lo que vivimos con el Diego. Debe ser la persona que más me emocionó conocer. Es algo que le agradezco a la música.
–Te llevo al regreso de Los Piojos. Primero imactó y emocionó la noticia y luego se habló bastante de tu decisión, de que no ibas a formar parte. ¿Estás conforme con la decisión que tomaste?
–Estoy tranquilo con la decisión que tomé y hoy sigo pensando lo mismo. No estaba bueno lo que estaba pasando. Yo tenía ganas de volver, pero de otra manera. Pero bueno, a veces las cosas se dan de cierta manera y hay que entenderlas. Tuve que tomar una decisión que fue difícil de tomar. Yo quería estar, pero bueno, no se dio. Pero me quedé tranquilo con la decisión.
–¿Pero no estaban las condiciones dadas para que volvieran todos los miembros originales?
–Había cosas que no me cerraban. Sentí que no tenía el lugar que merecía. La historia empezó conmigo y no es cancherear, es la realidad. Como mínimo necesitaba un poco más de espacio en ese lugar. Sentí que no lo había y decidí dar un paso al costado. No estuve en la cocina de nada, en la toma de decisiones. Yo pensé que iba a ser distinto, pero bueno, también lo que uno piensa a veces no es lo que sucede. Por supuesto que me dolió, yo tenía ganas de estar.
–Más allá de eso, vos seguís tocando las canciones de Los Piojos…
–Las canciones son del mundo, de los fans y decidí hacer un homenaje, un reconocimiento a Tercer arco, el disco que tantas cosas lindas nos dio. Y son canciones que me encantan hacerlas. El repertorio de Los Piojos me encanta tocarlo. Lo complemento con temas míos, de La Que Faltaba, pero Los Piojos es parte de mi vida.
–¿Qué músicas incorporaste después de Los Piojos?
–Estoy escuchando bastante a Jorge Drexler. Me gusta cómo escribe. Escucho algunas cosas que me pasan mis hijas. Milo j me gusta bastante. Pero soy bastante tradicional, sigo escuchando todo lo que escuchaba de chico, de Massive Attack a Led Zeppelin. A Los Redondos los escucho mucho.
–Tenés pensado sacar un disco o canciones nuevas?
–Estoy componiendo, dándole unos retoques a unas letras, encontrando la forma de que encaje la melodía. Estoy trabajando. Quizás junte cinco o seis para lanzar. Es un poco la nueva era, sin ánimo de renegar, es lo que hoy sucede. A mí me gustan los discos completos, el arte de tapa, algo que hoy se perdió un poco.
–Hablando de arte de tapa, el chico con arco que está en la contratapa de Tercer arco sos vos de muy chico, ¿no?
–Si, de muy pendejito, tenía 5 o 6 años. Cuando ya teníamos el nombre del disco les mostré la foto, creí que podía funcionar. Se la pasamos al diseñador y encajó perfecto.
–Hay alguna chance de que en el futuro vuelvas a hablar con tus excompañeros de Los Piojos?
–Mirá, sería muy soberbio de mi parte decir “nunca más”. Yo tengo mucho respeto y un cariño muy grande por la historia, por las canciones, por todo lo que hicimos, por el amor del público. Hay que tener cuidado con lo que se dice. Mucha gente no resiste un archivo. Eso se lo criticamos a los políticos, ¿no? Entonces trato de ser cauto y no hablar al pedo.
Micky Rodríguez y La Que Faltaba. Hoy, viernes 11, a las 21 en Groove, Av. Santa Fe 4389. Entradas: 25000 pesos
