Llegó el frio, llegó la Bronquiolitis

Desde abril hasta agosto de cada año, circula en nuestro país el virus causante de la Bronquiolitis, una enfermedad respiratoria que afecta a los prematuros de bajo peso, con afecciones pulmonares y los niños con cardiopatías congénitas. Estos grupos tienen entre 4 y 5 veces más de probabilidades de necesitar hospitalización por esta afección respiratoria.

 

En dialogo con Radio 2, el Dr. Guillermo Colantonio, Jefe de neonatología del Sanatorio Finochietto y coordinador de neonatología de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina (MN: 88422) destacó que “la bronquiolitis es una enfermedad viral propia de los menores de dos años, producida por el Virus Sincitial Respiratorio (VSR), prevalente en un 80% de esta población y que empieza a circular en las primeras semanas de abril hasta fines de agosto en nuestro país”.

Esta enfermedad respiratoria afecta las vías aéreas inferiores o ‘bronquiolos’ que aqueja especialmente a los más pequeños. De fácil contagio y trasmisión de persona a persona por el contacto directo con secreciones nasales, la bronquiolitis representa un riesgo para la salud pública por el gran número de hospitalizaciones en los bebés de alto riesgo y “porque las madres junto a los bebés empiezan a concurrir a las guardias pediátricas, las que se llenan y tienen largas horas de espera”, explicó el galeno.

Respecto a quiénes son considerados los grupos más vulnerables, el especialista destacó a los bebés nacidos prematuramente de bajo peso, o con ciertas afecciones pulmonares producto de haber recibido ventilación mecánica por largo tiempo. También forman parte del grupo considerado con más riesgo a los niños con cardiopatías congénitas. Esta población tiene un riesgo entre 4 y 5 veces mayor de hospitalización por infección por VSR respecto de los niños sanos, como también, más riesgo de evolución grave y complicaciones.

Como no existe una vacuna que evite el contagio, y para prevenir cuanto sea posible la trasmisión del virus, los especialistas recomienda llevar adelante una serie de hábitos que permitirán cuidar al bebé. Entre los mismos se destacan:

Cumplir el calendario nacional de vacunación y con las vacunas que determine el pediatra, tanto para el bebé como para quienes conviven con él.

Concurrir a los controles rutinarios con el médico.

Evitar la contaminación ambiental con humo (ya sea humo de cigarrillo u otros) y evitar el hacinamiento.

Impulsar y mantener la lactancia materna.

Cuidar la higiene; mantener las manos limpias de quienes están en contacto con el menor.

En el caso de los niños que forman parte del grupo más vulnerable, “menores de 32 semanas y con cardiopatías congénitas, el Ministerio de Salud de la Nación y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) elaboraron una guía de tratamiento con un anticuerpo monoclonal para prevenir el VSR solo en esta población. Es una inyección mensual que se aplica desde abril hasta agosto” y por lo cual es importante cumplir con el esquema completo de inmunización pasiva que actúa como un “escudo” para la protección de esta población.

La inmunización pasiva está incluida en la “Estrategia Integral de Prevención de Infecciones Respiratorias en prematuros de alto riesgo” del Ministerio de Salud de la Nación y en niños con cardiopatías congénitas con inestabilidad hemodinámica significativa, según las recomendaciones consensuadas con las sociedades científicas. La inmunidad persiste por un período acotado de tiempo, por lo que es fundamental la aplicación mensual de las dosis para mantener los niveles adecuados de anticuerpos durante la época de mayor circulación viral.

Esta acción debe acompañarse además de todas las demás medidas de prevención. “En la población vulnerable, diversos estudios demuestran que si se llevan adelante todas estas medidas de forma conjunta, disminuye la tasa de hospitalización, los días de oxígeno, la gravedad del cuadro respiratorio y, junto con ello, la disminución de la mortalidad también es significativa”, aclaró el Dr. Colantonio.

Además de las consideraciones generales preventivas, es necesario prestar atención a los principales síntomas y tener en cuenta que cuánto más pequeño es el niño, más importantes pueden ser los mismos. “Son los bebes que muchas veces requieren internación porque el bebé no puede comer o respiran mal. Eso es lo que tienen que tener en cuenta la mamá. Cuando un menor de dos años empieza con dificultad respiratoria, empieza a utilizar los músculos accesorios entre las costillas, empieza a usar la panza para respirar y no pueden comer, deben concurrir a la guardia”.

Esos síntomas, son:

Mucosidad nasal.

Tos, catarro.

Respiración más rápida (taquipnea) y aumento de tos.

Respiración ruidosa con silbidos (sibilancias).

El niño se agita fácilmente.

Hundimiento de las costillas al respirar.

Dificultad para alimentarse o para conciliar el sueño.

Piel azulada o muy pálida.

Fiebre con temperatura mayor a 38°C.

“Ante la aparición de los primeros síntomas, como dificultad respiratoria, agitación, dificultad para comer o dormir, es fundamental consultar con el médico. Por otro lado, tener en cuenta las medidas preventivas y cumplir con el esquema de vacunación pasiva, sobre todo si es indicado por su pediatra”, concluyó el especialista.

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