Campaña sucia en Jujuy: organización de Milagro Sala llenó de basura un local de actividades vecinales

Personas que integran la denominada Organización de Desocupados Independientes de Jujuy (ODIJ), liderada por el diputado Emilio Cayo y el concejal José Bejarano, del FUyO que lidera Milagro Sala, amontonaron bolsas de basura en el Centro de Participación Vecinal (CPV) del barrio conocido como “18 Hectáreas”, en San Salvador de Jujuy. El vandálico hecho ocurrió el viernes pasado, en horas de la mañana, frente a la mirada atónita de vecinos y trabajadores.

 

Los inadaptados levantaron los residuos de distintos domicilios y los arrojaron en la vereda del CPV, mientras los vecinos hacían cola para castrar a sus mascotas, tarea que estaba siendo realizada en el interior del local por el médico veterinario, Ricardo Hueda.

Este atentado a la salubridad pública fue perpetrado contra la comunidad de las 18 Hectáreas por la ODIJ, organización que es dirigida por el actual concejal José Bejarano, de frondoso prontuario, y por el diputado provincial, Emilio Cayo, ambos secuaces de la diputada y jefa de la organización Tupac Amaru, Milagro Sala.

Bajo la injustificada excusa de que el camión recolector municipal no pasaba por la zona, jóvenes sometidos por el látigo de la extorsión clientelar, recibieron órdenes de ensuciar el CPV como método de “castigo” a los supuestos responsables de brindar el servicio de higiene urbana que –a pesar de la queja- se había cumplido en tiempo y forma.

El hecho se inscribe en las tácticas del Frente Unidos y Organizados que lidera Milagro Sala tendientes a crear miedo en la población, a través de prácticas violentas, en el marco de una campaña preelectoral de ataque al radicalismo, partido que administra el municipio de San Salvador de Jujuy y que hoy representa una amenaza a la alianza Fellner-Sala, con posibilidades ciertas de sobreponerse en la puja electoral.

El CPV de las 18 Hectáreas, que brinda un servicio social y cultural, estaba realizando la castración de mascotas, cuando, a eso de las 8:30 del viernes pasado, empezó a llegar gente de la ODIJ a tirar la basura, al son de insultos de grueso calibre contra el radicalismo y el intendente municipal. Los empleados del CPV estaban indignados porque ese mismo día, a las 6 de la mañana, el servicio de recolección se había prestado normalmente.

Aunque al CPV siempre llegan notas para agilizar distintos tipos de gestiones, la ODIJ no hizo ningún reclamo previo ante la institución. Simplemente, mandó a jóvenes que cobran “capacitaciones” a ensuciar un espacio institucional que es utilizado por todos los vecinos, quienes, vale mencionar, aseguran que desde la aparición de la ODIJ en las 18 Hectáreas, siempre se observó un manejo “con violencia y en patotas, organizados para hacer maldad”.

También, empleados y vecinos reprocharon la ausencia de la policía, que no se apareció por la zona de conflicto a pesar de que el destacamento se encuentra a sólo tres cuadras del CPV. Para la gente, los uniformados actúan en total complicidad con este tipo de organizaciones, cuando no son presas del miedo, de la indiferencia o de la falta de recursos para contener estos abusos colectivos.

Una vez que los impunes recolectores se fueron, personal municipal limpió la zona con una máquina, con la ayuda de las propias empleadas del CPV.